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DAÑOS EN LA RETINA

El eclipse llena las urgencias de los hospitales madrileños: "La mayoría son jóvenes con ansiedad por no haber hecho las cosas bien"

El eclipse solar que provocó ayer jueves un anochecer anticipado en España ha dejado 101 atenciones en la Comunidad de Madrid por mareos, dudas, molestias y problemas oculares

Un grupo de personas observa el eclipse solar desde el mirador del Parque Enrique Tierno Galván en Arganzuela.

Un grupo de personas observa el eclipse solar desde el mirador del Parque Enrique Tierno Galván en Arganzuela. / Joaquín De la Aleja

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Madrid ha realizado 77 atenciones médicas relacionadas con estos el eclipse. A ellas se suman seis atenciones en Atención Primaria y otras 18 realizadas por los servicios del Summa. A lo largo de la mañana de este jueves, 13 de agosto, las salas de espera de las Urgencias de los principales hospitales madrileños se han llenado de pacientes con sospechas de daños en la retina. “La primera persona vino ayer, alrededor de las 21:00 horas y hoy teníamos ya unos 30 pacientes en la sala de espera a las 11:00 horas de la mañana. Ninguno ha sido diagnosticado, ya que las lesiones en la mácula pueden tardar en aparecer entre cuatro y 12 horas”, señala Mar Prieto, oftalmóloga del Hospital Universitario 12 de Octubre.

Todos ellos se someterán a lo largo del día a una Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que revelará si existen daños en la retina. “Hasta que no tengamos esa confirmación no podemos atribuirlo al eclipse. La gente viene con síntomas, pero también puede ser cansancio ocular, deslumbramiento… Aún no tenemos ningún diagnóstico de retinopatía solar, pero seguimos viendo gente. Desde las ocho de la mañana hay un goteo de gente”, añade. Prieto señala que el perfil del paciente es una persona joven, “de entre 20 y 30 años”, agobiados por haber mirado el eclipse sin gafas.

Una niña observa el eclipse solar con gafas homologadas

Una niña observa el eclipse solar con gafas homologadas / Joaquín De la Aleja

Llegan con visión borrosa, sensación de ver peor y una mancha negra inmóvil en el campo de visión. Hay que distinguir con los flóculos vítreos, una especie de moscas que se mueven cuando movemos el ojo. La mancha negra es un escotoma. En muchos casos es ansiedad por haber visto parte del eclipse sin gafas. La realidad es que no habrá tantos afectados como personas acudan a la consulta. Es más ansiedad por no haber hecho las cosas bien”, relata la doctora, que asegura que el peligro llegaría tras haber mirado “más de 30 segundos sin gafas”. “Si ha sido un descuido de pocos segundos no tiene por qué pasar nada”, añade.

Patologías banales

La situación es similar en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, donde las urgencias han atendido pacientes con problemas oculares durante toda la noche. “Las consultas trabajan con normalidad y las urgencias, desde el eclipse, reciben pacientes con patologías relacionadas, en teoría, con la exposición solar. Hemos visto a lo largo de la noche y a primera hora de la mañana entre 25 y 30 pacientes por estos motivos y ninguno de ellos tenía daños realmente. Todo eran otros tipos de patologías banales, coincidentes, pero sin relación con el fenómeno astronómico”, sostiene José Luis Urcelay, jefe de Oftalmología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

El especialista aprovecha para concienciar de que, si bien atenderán a cualquier persona con sospechas o patologías relacionadas, “habría que intentar no acudir por cosas banales que simplemente son una coincidencia, como ojos secos, sensación de arenilla o percepción de manchas”. “Son cosas que ocurren frecuentemente y no implican daño por exposición solar”, dice. Se trata, comenta, de pacientes agobiados, hipocondríacos. “El daño retiniano provocará una pérdida de visión y un empeoramiento central de visión, a su vez distorsionada. Otro tipo de síntomas no son alarmantes y no hay que hacer una valoración especial”, suma. Según insiste, todos los que han acudido a consulta aseguran haber llevado gafas homologadas durante el eclipse: “Se las han retirado en algún momento. No hemos atendido a nadie que haya hecho una exposición total, aunque habrá que esperar unos días para confirmar los afectados”.

El oftalmólogo José Ignacio Fernández-Vigo, del Hospital público Clínico San Carlos, con un paciente.

El oftalmólogo José Ignacio Fernández-Vigo, del Hospital público Clínico San Carlos, con un paciente. / Carlos González

Desde primera hora de la mañana, Francisco Javier Moreno, retinólogo de HM Hospitales, se preparaba para una jornada intensa, “sobrecargada de pacientes”. “Siempre que hay un evento multitudinario, hay personas que tienen algo y otros que vendrán con cierto alarmismo, ya que nos hemos encargado, y muy bien hecho, de prevenir. Siempre se pueden soltar las gafas o que un niño se las quite sin pensarlo. Muchas veces no es nada, pero, ante la duda, preferimos que vengan y descartar cualquier lesión”, señalaba antes de entrar en consulta.

Campaña de concienciación

El experto advierte de que, “desgraciadamente, una retinopatía solar no tiene solución”. “No hay un tiempo determinado para causar el daño, es algo que no se puede estudiar. No produce dolor, así que podríamos no notarla, salvo que nos tapemos un ojo sin querer y la visión haya empeorado”, relata. Su experiencia dice que la mayor afluencia de pacientes llegue durante las 48 horas siguientes al fenómeno, momento en el que se desarrolla la quemadura. “Ayer en los grupos de trabajo, algunos compañeros enviaron fotos en las que se veía a gente sin gafas durante el eclipse. Me sorprende, ya que eran gratis en muchos sitios y ha habido una gran campaña de concienciación en redes sociales”, suma.

Moreno cuenta que conoce mucha gente que ha decidido no verlo. “No por miedo, pero ante la ausencia de evidencia sólida de dónde está el límite, han preferido no arriesgarse. Dicho todo esto, creo que la mayoría de gente que lo ha visto, se ha tomado las recomendaciones en serio. Espero que guarden las gafas para los otros dos eventos que se producirán en 2027 y 2028”, zanja. Las gafas homologadas han sido un elemento esencial para observar este fenómeno, un eclipse total de Sol, el primero visible desde la península ibérica en más de un siglo, de forma segura y sin poner en riesgo la salud de los ojos.

Una multitud de personas espera con gafas protectoras el comienzo del eclipse de Sol en Madrid este miércoles

Una multitud de personas espera con gafas protectoras el comienzo del eclipse de Sol en Madrid este miércoles / SERGIO PEREZ / EFE

Cuando la Luna se interpone delante del Sol genera una sombra que puede resultar más peligrosa que la luz habitual de un día normal, ya que reduce la sensación de luminosidad y permite mantener la mirada fija en el Sol durante más tiempo. Esta menor sensación de luminosidad puede generar una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, determinadas longitudes de onda de la luz visible continúan llegando a los ojos y pueden provocar una quemadura en la retina, aunque no percibamos de inmediato el daño. La demanda de gafas durante los últimos días ha aumentado considerablemente hasta agotar existencias en muchos establecimientos e incluso en servicios públicos donde el Ayuntamiento de Madrid las puso a disposición de los ciudadanos de manera gratuita.