REAL MADRID
Mourinho se enfrenta al problema de combinar a los tres tenores: Mbappé, Vinícius y Bellingham
El técnico portugués reunirá fin al francés, el brasileño y el inglés con el reto de resolver un encaje que Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa dejaron pendiente

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Mourinho va camino de cumplir un mes trabajando a pie de campo en el Real Madrid, aunque llevaba semanas diseñando la pretemporada cuando tomó posesión el 13 de julio. Durante este periodo ha podido evaluar a jugadores con un papel secundario como Endrick, quien finalmente se quedará en el conjunto blanco, y trabajar con canteranos como Alexis Ciria, una de las revelaciones de la preparación. La incorporación de Bellingham le permitirá reunir por fin a todos los integrantes de su plantilla.
Diomande, como factor diferencial
Con el inglés ya en dinámica de trabajo, Mourinho tendrá a sus órdenes a los tres tenores, un grupo selecto del que también forman parte Vinicius, recién renovado, y Mbappé. Desde la llegada del francés, el Real Madrid no ha vuelto a conquistar ni la Liga ni la Champions, a diferencia de lo sucedido anteriormente con Vinicius y Bellingham como referentes ofensivos. El ex del Dortmund levantó la Copa de Europa en su primera temporada de blanco, cuando, como mediapunta en el vértice del rombo, exhibió una enorme capacidad para llegar al área y terminó el curso con 23 goles y 13 asistencias.
Mourinho no parte de cero ni puede agarrarse a las mismas coartadas. El Mundial ha provocado una incorporación escalonada de los internacionales, pero la pretemporada fue diseñada por el portugués desde antes de comenzar el trabajo a pie de campo. Tampoco debería servir el argumento de una preparación insuficiente, utilizado por Florentino Pérez para explicar lo sucedido el curso pasado, cuando el Real Madrid se quedó sin Liga, Copa y Champions y cerró la campaña eliminado del Mundial de Clubes con Xabi Alonso. La llegada de Diomande añade un extremo puro por la derecha y eleva un potencial ofensivo con pocos equivalentes en Europa, pero el solapamiento y la falta de acople entre los tres tenores continúan en la lista de asuntos pendientes.
Un reparto siempre desequilibrado
Los números explican el problema. En las nueve jornadas de la pasada Liga en las que Xabi Alonso alineó de inicio a los tres, Mbappé marcó nueve goles y Bellingham añadió tres, mientras que Vinicius no logró ninguno. Con Arbeloa cambió el reparto: el brasileño recuperó protagonismo, con cuatro tantos en siete titularidades compartidas, pero fue Bellingham quien se quedó sin marcar. Su presencia conjunta en el once no ha garantizado una versión plena de los tres. Las lesiones del inglés tampoco permitieron que coincidieran en condiciones óptimas hasta un tramo ya muy avanzado de la temporada.
El balance colectivo tampoco permite hablar de una sociedad consolidada. En las 31 jornadas de Liga en las que los tres fueron titulares, el Real Madrid consiguió 18 victorias, siete empates y sufrió seis derrotas, con 55 goles a favor y 35 en contra. Mbappé concentró 25 de los 43 tantos firmados por el trío, frente a los 11 de Vinicius y los siete de Bellingham. Un reparto que refleja tanto la eficacia del francés como la dificultad para explotar simultáneamente todo el potencial ofensivo de sus dos acompañantes.
Ha habido excepciones que demuestran que la compatibilidad es posible. Los tres marcaron en la victoria contra la Atalanta en diciembre de 2024. Bellingham asistió a Mbappé y anotó el gol decisivo frente al Barcelona en octubre de 2025. También coincidieron en una de sus mejores noches ante el Mónaco, cuando el francés firmó un doblete, Vinicius participó en tres goles y el inglés volvió a marcar. El reto de Mourinho será convertir esos momentos aislados en el funcionamiento habitual del equipo.

El defensa del Chelsea Marc Cucurella (i) pelea un balón con Vinicius Jr., del Real Madrid. / Juanjo Martín / EFE
La izquierda, un embudo
Uno de los problemas recurrentes en la convivencia entre Mbappé y Vinicius ha sido su tendencia a ocupar los mismos espacios en la banda izquierda, pese al enorme caudal anotador del francés, ganador de la última Bota de Oro. Bellingham, por su parte, tuvo que retrasar su posición hasta participar en la base de la jugada y, cuando regresó de su lesión, nunca terminó de encontrar el sitio que sí recuperó con Inglaterra. El propio centrocampista admitió el problema: “Quizás nos juntamos mucho por la izquierda; si yo voy por la otra banda igual tenemos más equilibrio”.
Diomande aparece como una posible solución. Su condición de extremo derecho puro permitirá ensanchar el campo, impedir que el ataque vuelva a convertirse en un embudo por la izquierda y liberar el carril interior para Bellingham. La distribución en un 4-2-3-1 parece natural: Vinicius abierto a la izquierda, Diomande en la derecha, el inglés como mediapunta y Mbappé como referencia. El riesgo estará en sostener a cuatro futbolistas ofensivos con un doble pivote y conseguir que el francés mantenga la posición cuando el equipo necesite ocupar el área.
Mourinho ya ha comenzado a individualizar su mensaje. Vinicius desveló que el entrenador quiere que vuelva a ser como siempre: “Feliz, alegre y haciendo mi fútbol”. Sobre Mbappé, el portugués fue igualmente expresivo antes de comenzar la pretemporada: “Es un jugador fenomenal y voy a intentar ayudarle a ser aún mejor”. Falta conocer qué papel reserva para Bellingham, el futbolista más versátil de los tres y, precisamente por ello, quien más ha tenido que modificar su posición. Mourinho no necesita demostrar que los tres pueden jugar juntos ni enseñarles a marcar goles. Su tarea será construir una estructura que convierta las excepciones en costumbre.
Fuente: Sport
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