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ÚLTIMA GUARDIA

Sebastián Mora, de no querer ser bombero a casi 40 años de servicio público: "Un bombero sin su equipo no hace nada"

El jefe de equipo del Parque 31 de Bomberos de la Comunidad de Madrid, acaba de vivir su última guardia operativa antes de pasar a segunda actividad: "Me he encontrado con un regalo de amistad y de cariño"

Sebastián Mora, con el traje de bombero, durante una de su última etapa de servicio en el Parque 31 de Parla.

Sebastián Mora, con el traje de bombero, durante una de su última etapa de servicio en el Parque 31 de Parla. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El casco no se cuelga del todo todavía, pero las guardias ya quedan atrás. Después de casi cuatro décadas saliendo a la carrera cada vez que sonaba un aviso, Sebastián Mora ha vivido su última guardia operativa en el Parque 31 de Parla, en la avenida Cerro de la Cantueña. Después de 39 años y siete meses en el cuerpo deja atrás las salidas, los avisos a cualquier hora y esa vida en la que los festivos, los fines de semana y las noches nunca terminan de pertenecer del todo a uno mismo. Sus compañeros del Parque 31 de Parla ya le han regalado una despedida a la altura: aplausos, emoción y mucho cariño para un bombero que ha pasado media vida entre incendios, rescates y turnos compartidos.

Sebastián Mora posa con la navaja que le regalaron sus compañeros el día de su despedida de las guardias en el Parque 31 de Parla.

Sebastián Mora posa con la navaja que le regalaron sus compañeros el día de su despedida de las guardias en el Parque 31 de Parla. / Cedida

Entró en Parla en 1987, ascendió a mando en 2002 y ha pasado prácticamente toda su carrera vinculado al mismo parque. Nació en Orgaz, Toledo, se crio en Getafe, fue bombero conductor durante 15 años y terminó al frente de un turno de compañeros a los que hoy mira con una mezcla de orgullo, alivio y nostalgia. Lo dice con la naturalidad de quien lleva casi 40 años en el oficio y sabe que, en una emergencia, nadie trabaja solo: "Un bombero sin su equipo no hace nada".

¿Qué sintió al ver la despedida que le prepararon sus compañeros?

Sentí, aparte de una pequeña angustia, una emoción muy grande, porque no me esperaba ese recibimiento. No esperaba ese cariño por parte de la Comunidad de Madrid ni de tanta gente. Me afectó mucho ver a compañeros del parque, de otros parques e incluso de fuera. Me encontré con un regalo de amistad y de cariño.

¿Cuánta gente forma parte del Parque 31 de Parla?

En el parque normalmente somos unas 70 personas. Yo he estado en el turno 4 de Parla y en mi turno éramos 13. Ese día, por las circunstancias, había más bomberos, porque también había compañeros repartidos en intervenciones y cubriendo otros parques.

¿Cuándo llegó al Parque de Parla?

Entré en Parla en el año 87. Mi primera guardia profesional fue el 4 de mayo de 1987. Ascendí a mando en 2002. Estuve dos años y medio fuera, en Aranjuez, y luego volví. Prácticamente se puede decir que he estado 38 años en Parla. En total llevo 39 años y siete meses como bombero.

¿Quería ser bombero desde pequeño?

No, yo no nací queriendo ser bombero. Yo estudié metal y me gustaba, pero llegó la crisis, se fueron cerrando empresas y tuve que buscarme las habichuelas. La primera vez que oí hablar de ser bombero fue en un taller. Había un chico que se estaba preparando y me dijo: "Niño, tú lo que tienes que hacer es prepararte para bombero". Yo tenía 16 años.

A lo largo de mi carrera he estado en muchas intervenciones por la zona de Pelayos de la Presa y hemos salvado mucho monte. Ver ahora todo lo que se ha quemado me duele. Eso me deja marcado

Sebastián Mora, jefe de equipo del Parque 31 de BomberosCM en Parla, tras su última guardia operativa antes de pasar a segunda actividad.

¿Y qué pasó después?

Pregunté qué hacía falta para ser bombero y me dijeron que tener la mili hecha. Cuando la hice, empecé a prepararme. Luego, curiosamente, me enteré de que había gente que había entrado sin ese requisito. Pero bueno, al final empecé, me fui ilusionando y me lo marqué como meta. La pena es no haberme preparado antes o no haberme enterado antes de que podía hacerlo.

¿Qué funciones ha disfrutado más dentro del cuerpo?

He disfrutado mucho de la diversidad. Cada puesto de trabajo que he tenido tenía unas funciones distintas y todas las he vivido intensamente. Fui bombero conductor durante 15 años y después mando. Como mando, tienes que valorar las intervenciones, decidir la manera de atacarlas lo más rápido posible, intentar que las víctimas sufran lo menos posible y minimizar daños y accidentes.

Sebastián Mora, en 2004, durante su primer turno como mando, junto al U-2, el vehículo anterior al rojo y que ha estado en servicio alrededor de 21 años.

Sebastián Mora, en 2004, durante su primer turno como mando, junto al traje U2. / Cedida

Después de casi 40 años, ¿qué es lo que más ha cambiado en el oficio?

Antes entraba mucha gente que venía de trabajos manuales y las cosas se solucionaban de otra manera. Hoy entra gente con muchos estudios, pero a veces falta esa parte manual, esa experiencia de haber trabajado con las manos. No digo que a todos, pero sí se nota ese cambio.

¿Recuerda su primer incendio?

Sí, y lo recuerdo porque metí la pata. Fue en Parla, en unos corralones. Me pedían agua los compañeros, yo aceleraba, pero no salía agua. Creía que había metido la bomba y no la había metido bien. Me subí al camión, la metí y aprendí una cosa: muchas veces piensas que has hecho algo, pero en realidad no lo has hecho.

¿No hubo daños?

No, no hubo daños colaterales. Pero en este oficio se aprende mucho de los errores.

Cuando llega como jefe de equipo a un incendio grande, ¿qué es lo primero que mira?

Depende de lo que sea el fuego. Miras hacia dónde se va a ir, dónde se ha originado, qué se puede salvar y qué tienes que salvar primero.

En un incendio con vehículos pesados, material acumulado y posibles explosiones, ¿qué pesa más: atacar rápido el fuego o asegurar primero el perímetro?

Yo pienso que lo primero es asegurar el perímetro o hacer un ataque combinado. Depende mucho de la "caballería" que tengas. No es lo mismo llegar con una bomba sola que llegar con una bomba, una cuba y más apoyo. Si vas con una bomba sola, intentas controlar el perímetro y, cuando tienes respaldo, hacer un ataque frontal.

Imagen de Sebastián Mora en sus inicios como bombero, tras su incorporación al Parque de Parla en 1987.

Imagen de Sebastián Mora en sus inicios como bombero, tras su incorporación al Parque de Parla en 1987. / Cedida

¿Hay algún incendio que se le haya quedado clavado en la retina?

Se me han quedado muchas cosas grabadas, incendios e intervenciones. Lo último que me ha marcado mucho ha sido ver lo que se ha quemado en la zona de San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Aldea del Fresno. A lo largo de mi carrera he estado en muchas intervenciones por esa zona y hemos salvado mucho monte. Ver ahora todo lo que se ha quemado me duele. Eso me deja marcado.

¿Llegó a trabajar estos días en esa emergencia?

Sí, estuve el primer día. Solo un día. Estuvimos intentando tomar un frente y evitar que avanzara hacia una población en la zona de San Martín de Valdeiglesias.

Más allá de los incendios, ¿qué otras intervenciones le han marcado?

Ser bombero no es solo apagar incendios. Ser bombero es ayudar a la ciudadanía. Tengo muchas intervenciones marcadas. Recuerdo, por ejemplo, mi primer contacto con una persona que quería suicidarse, en los años 90. Era un chico extranjero. Cuando llegué, no tenía nada que ver conmigo, pero me dio por pensar cómo le habría tratado la vida para llegar a estar fuera de su país y tomar esa decisión.

¿Y alguna intervención que recuerde con cariño?

Sí. Una que recuerdo mucho fue la de Salvador, un hombre de 55 años, que sufrió un atrapamiento con una maquinaria agrícola, una mula mecánica. Cuando lo vimos, pensamos que le iban a tener que amputar las piernas. Pero gracias al trabajo que hicimos junto con el equipo médico, lo trasladaron a La Paz y afortunadamente no perdió ninguna pierna. Siguió trabajando y haciendo una vida normal. Todavía mantengo contacto con esa persona.

¿Qué papel tiene la parte emocional en un trabajo así?

Tiene mucho peso. Hay intervenciones que antiguamente te las llevabas a casa y te comías mucho la cabeza. El tiempo dicen que lo cura todo, pero hay cosas que se quedan marcadas. Ahora sí sé que en algunas situaciones ha habido compañeros que han tenido apoyo psicológico, pero durante mucho tiempo eso no existía como ahora.

¿Cree que habría hecho falta más apoyo psicológico en el cuerpo?

Yo creo que sí. También es verdad que desahogarte con los compañeros ayuda mucho. Como lo has vivido con ellos, hablarlo juntos sirve de terapia. Pero en algunas intervenciones habría venido bien ese refuerzo.

Sebastián Mora, junto a su compañero Antonio Benito, antes de asumir responsabilidades de mando en Bomberos CM.

Sebastián Mora, junto a su compañero Antonio Benito, antes de asumir responsabilidades de mando en Bomberos CM. / Cedida

¿Qué significa ser jefe de equipo cuando tiene que mandar a sus compañeros a una intervención complicada?

Hay momentos en los que lo pasas mal porque tienes que decir a tus compañeros dónde entrar o qué hacer. Y cuando he tenido todo controlado, muchas veces me he metido con ellos para apoyarles, para que vieran que yo también estaba ahí y que lo que les estaba mandando hacer lo asumía con ellos.

¿Qué le diría a un bombero joven que acaba de aprobar?

Que aprobar no te convierte del todo en bombero. Aprobar es ponerte una camiseta y cobrar un sueldo de bombero. Evidentemente te sientes bombero, pero no eres bombero de verdad solo por eso. Hay que aprender todos los días.

¿Por qué?

Porque cuando decimos "bombero" parece que nos comemos el mundo, pero el mundo nos come a los bomberos y a todo el mundo. Si no formas parte de un equipo, una persona, por muy bombero que se sienta, no es bombero.

Esa frase resume mucho su forma de entender el oficio, ¿no?

Es que es así. Un bombero sin su equipo no hace nada. Sin el equipo somos personas normales con unos conocimientos y unos procedimientos, pero nada más. Podemos ayudar, claro, pero somos tan sensibles como el vecino que tenemos al lado.

¿Qué consejo le daría a los que llegan ahora?

Que huyan de quienes llevan mucho tiempo en el servicio y dicen: "A mí qué me van a enseñar". Aquí todos los días se aprende algo.

Sebastián Mora posa con los compañeros de su último turno en el Parque 31 de Parla, un equipo con el que ha compartido guardias desde 2005.

Sebastián Mora posa con los compañeros de su último turno en el Parque 31 de Parla, un equipo con el que ha compartido guardias desde 2005. / Cedida

Ahora no se jubila del todo, sino que pasa a una nueva etapa. ¿Qué va a pasar a partir de ahora?

Paso a una segunda actividad. En principio trabajaré lunes, miércoles y viernes. Ya no haré guardias, ni festivos, ni sábados, ni domingos. Me han hablado de unas funciones de coordinación o apoyo, pero todavía no sé exactamente en qué van a consistir. Me lo tendrán que explicar. A mí me habría gustado jubilarme cuando me hubiera llegado la hora, el año que viene, a los 65, que es la jubilación forzosa en la Comunidad de Madrid. Este cambio es muy radical. Pero quiero pensar que puede ser una transición, un paso previo.

¿Qué se lleva de todos estos años?

Me llevo que, en todos estos años como bombero y como mando, afortunadamente conmigo no ha sufrido ningún accidente importante ningún compañero. Eso es lo que me llevo.

¿Y qué va a hacer estos días antes de empezar esa nueva etapa?

De momento, descansar un poco. Y luego intentaré hacer lo que me encomienden con ilusión y hacerlo lo mejor que pueda.

Después de toda una vida de servicio, ¿qué le gustaría que quedara de usted en el Parque 31?

El cariño de mis compañeros. Y que, si alguna vez necesitan a los bomberos, sea porque no queda más remedio. Aunque lo que de verdad hace falta es que nadie tenga nunca la necesidad de necesitarnos.