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HISTORIA

De las casas-vagón de Legazpi a las casas-cueva de La Bomba: las fotos que destapan cómo se fabricó la gran Madrid

El Águila reúne cuatro décadas de memoria visual para contar el salto de una capital herida por la guerra al desarrollismo y la expansión urbana: 'Madrid en construcción' podrá verse hasta el 22 de septiembre

Calle Preciados (1936).

Calle Preciados (1936). / HERMANOS MAYO

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Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Un hombre se asoma a tres pequeños huecos abiertos en el muro de las obras de la Torre de Madrid. Sobre ellos, una frase funciona como invitación y también como declaración de intenciones: "Puede usted mirar". Al otro lado no hay todavía un rascacielos terminado, sino un futuro en obras. Esa escena fotografiada por Juan Miguel Pando Barrero en 1955 resume el pulso de Madrid en construcción, la exposición con la que El Águila convierte la historia urbana en un relato de espera, ambición, pérdida y deseo. La muestra no pretende celebrar una sucesión de edificios emblemáticos. Su materia principal es el intervalo: el momento en que un solar deja de ser vacío, una carretera empieza a ordenar el territorio o un barrio improvisado convive con las promesas de la arquitectura moderna. Las imágenes reúnen polvo, grúas, descampados, andamios y vidas cotidianas para explicar cómo Madrid pasó de ser una ciudad herida por la guerra a convertirse en una metrópoli extendida sobre toda la región.

El recorrido arranca en 1940, cuando las ruinas, las trincheras y los escombros seguían formando parte del paisaje. La reconstrucción impulsada durante la dictadura no solo levantó inmuebles: también borró rastros, alteró espacios y ensayó una escenografía de poder. Moncloa, Príncipe Pío y el entorno del Ministerio del Aire aparecen como ejemplos de una ciudad que trataba de recomponerse mientras ocultaba las cicatrices que explicaban su nueva fisonomía.

Chavolas en la Plaza de Castilla (1964).

Chabolas en la Plaza de Castilla (1964). / JUAN MIGUEL PANDO BARRERO

Pronto, sin embargo, el gran motor del cambio fue demográfico. La llegada de miles de familias desde otras zonas de España desbordó los límites existentes y convirtió Madrid en un laboratorio de vivienda, transporte y planificación. Frente a proyectos que aspiraban a ordenar la expansión, crecieron las casas-cueva en el barrio de La Bomba y las casas-vagón en Legazpi. La exposición coloca esos mundos en el mismo plano que el estadio Santiago Bernabéu, Torres Blancas o el Pabellón de los Hexágonos. El contraste no es anecdótico: revela que la modernización fue tan vertiginosa como desigual. Las fotografías permiten seguir esa tensión sin convertirla en una lección abstracta. Hay niños sentados ante una chabola, trabajadores suspendidos sobre estructuras todavía abiertas, vecinos tomando el sol en terrenos sin urbanizar y alumnos de ingeniería observando grandes obras. La cámara registra el antes, el durante y el después, pero también aquello que los planos rara vez cuentan: la incertidumbre de quienes habitaron la transición entre el campo y el asfalto.

A partir de los años 50, el automóvil, la vida a crédito, las ciudades dormitorio y los nuevos hábitos de consumo comenzaron a modificar la escala de Madrid. La capital se proyectó más allá de sí misma. Desde la década siguiente, municipios como Leganés, Getafe, Coslada, Alcorcón y Móstoles crecieron a gran velocidad para absorber la explosión demográfica. La llegada de centros comerciales y espacios de ocio consolidó un continuo urbano en el que resultaba cada vez más difícil distinguir dónde terminaba la ciudad y dónde comenzaba la región.

Poblado de la Quintana (1959).

Poblado de la Quintana (1959). / JUAN MIGUEL PANDO BARRERO

Comisariada por Carolina Aguado Serrano y Guillermo Enríquez de Salamanca González, el proyecto reúne fondos del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, la Fototeca del Instituto de Patrimonio Cultural de España, el Archivo General de la Administración, el Museo de Historia de Madrid y la Agencia Efe, además de colecciones locales. Entre los autores figuran Juan Pando Barrero, Otto Wunderlich, Martín Santos Yubero y Nicolás Muller: miradas distintas para una misma pregunta, qué queda de una ciudad cuando su paisaje cambia más rápido que la memoria. Madrid en construcción, más que reconstruir un pasado cerrado, la muestra propone contemplar el presente como otra fase provisional. Madrid aparece así no como una obra concluida, sino como una ciudad que todavía se está decidiendo.