Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

FOTOGRAFÍA

Las mujeres trans indígenas que se negaron a desaparecer: Madrid rescata la historia que América dejó pendiente

La muestra que Antonio López Díaz propone en el Museo de América reúne retratos y testimonios sobre identidad, memoria, fe y resistencia frente al legado colonial

Joanna, de La Paz, es una de las protagonistas de la exposición.  Antonio López Díaz

Joanna, de La Paz, es una de las protagonistas de la exposición. Antonio López Díaz / ANTONIO LÓPEZ DÍAZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

El Museo de América abre una grieta en su propio relato histórico con Nación trans, el proyecto fotográfico de Antonio López Díaz que sitúa en primer plano a mujeres trans pertenecientes a diferentes comunidades indígenas. No comparecen como excepciones pintorescas ni como figuras atrapadas en un catálogo antropológico. Lo hacen, sencillamente, como sujetos de su tiempo: con nombre, memoria, vínculos, heridas y una voluntad obstinada de existir. La muestra, instalada en la sala La Tapada, reúne medio centenar de fotografías y testimonios. Hay retratos de gran formato y escenas de intimidad acompañadas por textos dedicados a las comunidades aymara, maya, chortí, guna y diaguita, entre otras. El conjunto no busca componer un mapa exhaustivo, sino levantar una geografía emocional. La nación del título no tiene capital ni bandera: se funda en la experiencia compartida de quienes han debido defender su identidad frente a la pobreza, la violencia y la expulsión.

El recorrido enlaza el presente con una historia más larga. Antes de la conquista europea, distintas sociedades americanas reconocieron identidades y funciones sociales que desbordaban la división estricta entre hombre y mujer. La colonización no se limitó al territorio y la economía, también impuso una disciplina sobre los cuerpos, los afectos y las formas de nombrarse. Evangelizar significó, en muchos casos, ojo, convertir la diferencia en pecado y la pluralidad en anomalía. Esta herencia no pertenece únicamente a los archivos: continúa actuando en la vida cotidiana.

'Nación trans' estará en el Museo de América hasta el 20 de septiembre.

'Nación trans' estará en el Museo de América hasta el 20 de septiembre. / ANTONIO LÓPEZ DÍAZ

López Díaz evita, sin embargo, que la denuncia aplaste a las retratadas. Sus imágenes hablan de discriminación, pero también de belleza, espiritualidad, deseo y pertenencia. Velas, altares y símbolos religiosos aparecen en varias escenas, revelando una relación compleja con la fe: no siempre se trata de abandonarla, sino de reclamar un lugar dentro de ella. Esa tensión convierte la exposición en algo más incómodo y más fértil que un simple alegato. Las protagonistas no piden ser observadas desde la compasión, exigen ser reconocidas en toda su complejidad. El título funciona así como una declaración política. Nación trans imagina una comunidad construida desde los márgenes, un territorio simbólico unido por la solidaridad y la autonomía del cuerpo. Frente a las categorías que durante siglos decidieron quién podía formar parte de una familia y una tradición, las fotografías proponen otras formas de ciudadanía. No hay pasaporte para entrar en esta nación: basta con comprender que la identidad también es un derecho a la casa, al trabajo, a la memoria y al futuro.

La elección del Museo de América no es neutral. En un espacio dedicado a conservar y explicar la historia del continente, estas imágenes obligan a revisar quién ha tenido autoridad para contarla. La exposición no borra el pasado ni pretende resolverlo con una consigna: lo devuelve al presente para mostrar sus consecuencias. El museo deja de ser únicamente una vitrina de objetos y se convierte, durante el recorrido, en un lugar donde las clasificaciones heredadas pueden ponerse en duda.

El proyecto explora las raíces históricas y actuales de la discriminación que enfrentan las mujeres trans indígenas en América.

El proyecto explora las raíces históricas y actuales de la discriminación que enfrentan las mujeres trans indígenas en América. / ANTONIO LÓPEZ DÍAZ

El proyecto forma parte de Arte, memoria y diversidad trans, un programa con el que la institución amplía el debate mediante visitas y encuentros. La exposición podrá verse hasta el 20 de septiembre de 2026 y está incluida en la entrada a la colección permanente. Su mayor logro, no obstante, no depende del calendario. Está en la posibilidad de que, al salir, el visitante comprenda que mirar también es tomar posición. Porque estas fotografías no preguntan si sus protagonistas tienen derecho a existir. La respuesta está delante de la cámara. Lo que preguntan es qué sociedad estamos dispuestos a construir para que esa existencia deje de ser una forma diaria de resistencia.