Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

FÚTBOL

Los cinco retos de José Mourinho en su regreso al Real Madrid

El técnico portugués afronta una temporada claramente condicionada tras dos años sin títulos en Chamartín

Jose Mourinho

Jose Mourinho / AFP7 vía Europa Press

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
David Magán

David Magán

Varios lustros después de su llegada al Santiago Bernabéu, José Mourinho vuelve para ponerse al frente de un Real Madrid que anhelaba un técnico del perfil del portugués. The Special One regresa a un club diferente al que abandonó allá por 2013, pero con una exigencia ganadora que permanece intacta. Ahora, con el desafío de devolver al conjunto blanco a la senda de los títulos, Mourinho afronta una segunda oportunidad condicionada por cinco retos que marcarán el devenir de la temporada.

La limpieza de un vestuario ingobernable

Se antojaba desde hace meses un mercado de fichajes extremadamente decisivo para el Real Madrid. José Mourinho, de sobra conocido por su labor intervencionista en los movimientos de cada club que ha pisado, se ha convertido en un apoyo para Florentino Pérez en la toma de decisiones. El portugués es de los pocos entrenadores que han pasado por el Santiago Bernabéu con voz y voto en materia de fichajes y salidas. Es por ello por lo que su primer gran reto estará en los despachos. Su regreso al Santiago Bernabéu implicará, inevitablemente, tomar decisiones y definir qué jugadores forman parte de su proyecto y cuáles no tienen sitio en él.

La llegada de futbolistas como Diomande o Rodri Hernández ubican a varios futbolistas en la rampa de salida. Además, el técnico portugués estaría solicitando incorporar a otro central más. El nombre de Bastoni podría ser el mejor posicionado, lo que implicaría la salida de otro futbolista de la zaga como Raúl Asencio. Otro que cuenta con bastantes papeletas para abandonar el conjunto blanco es Franco Mastantuono. El argentino de apenas 18 años no ha cumplido con las expectativas en su primera temporada en el Real Madrid. El argentino saldrá cedido en busca de minutos y con el objetivo de formarse como jugador en el fútbol europeo, pese a que la tentación de regresar a Argentina ha cogido fuerza en las últimas horas.

Eduardo Camavinga es otro de los nombres que se encuentra en el punto de mira. Los refuerzos en la medular, si finalmente se alcanza un acuerdo por Rodri, podrían desplazar aún más si cabe al francés, que cuenta con contrato en vigor y no tiene intención de abandonar el club. Su falta de protagonismo y escaso nivel ya le costó el Mundial. Hasta el momento, ha sido titular en los dos encuentros amistosos ante Alcorcón y Leganés. Ceballos y Fran García ya hicieron las maletas hace unas semanas. Ahora, las miradas están en Gonzalo, pretendido por el Fulham de Álvaro Arbeloa.

El reto de hacer funcionar a la BMV

Si hay un reto marcado en la agenda de José Mourinho desde su regreso al banquillo blanco ese es acomodar a Vinicius, Bellingham y Mbappé en el plano ofensivo y defensivo. Además, a estos futbolistas se suma ahora Diomande, que en principio partirá del costado derecho. El problema, o más bien el desafío, será conseguir que tres futbolistas acostumbrados a ser decisivos puedan compartir el mismo escenario sin contrarrestarse el uno al otro. Primero Carlo Ancelotti, después Xabi Alonso y, por último, Arbeloa no han sido capaces de encontrar un ecosistema en el que estos tres atacantes puedan convivir.

El desafío para José Mourinho es mayúsculo. Bellingham ha demostrado en este Mundial que su mejor versión aparece como llegador, ocupando el área desde la frontal. Vinicius ha construido su mejor versión partiendo desde la izquierda, pese a que con Carlo Ancelotti se haya desempeñado en posiciones más centradas. Mientras que Mbappé necesita libertad y espacio para sacar todo su potencial. El entrenador tendrá que encontrar un equilibrio entre las necesidades de los tres y las exigencias colectivas, una tarea que ha condenado al Real Madrid en las últimas dos temporadas.

Recuperar una cultura ganadora

Mourinho regresa a este Real Madrid con un cometido similar al que ya vivió en su primera etapa. El conjunto blanco acumula dos temporadas sin títulos y derrotas abultadas ante rivales de primer nivel, con actuaciones que distan de lo que un equipo como el Real Madrid ha exigido a lo largo de su historia. Una mentalidad renovada que debe convertirse en una de las señas de identidad del nuevo proyecto y que Mourinho, desde su llegada, ya ha comenzado a definir con sus propias palabras.

En sus primeras declaraciones tras regresar a Valdebebas, el técnico portugués dejó claro su objetivo. “Estoy para ayudar a todos a ser mejores: jugadores, staff… crear una cultura de trabajo, de responsabilidad, de ambición”, explicó Mourinho, situando precisamente esos tres conceptos —trabajo, responsabilidad y ambición— como pilares de su nuevo proyecto. Una declaración de intenciones que conecta directamente con uno de los grandes retos de su segunda etapa: recuperar una mentalidad ganadora que no dependa únicamente del talento de la plantilla y de la que ha carecido el club en los últimos tiempos.

Su primera etapa en el club estuvo marcada precisamente por esa capacidad para elevar el nivel competitivo del equipo. Mourinho consiguió que el Madrid recuperase una sensación de desafío permanente y que se enfrentara al Barcelona de Guardiola desde una posición de máxima exigencia. Ahora tendrá que repetir ese proceso con un grupo diferente y en un fútbol que también ha cambiado.

Construir un equipo con identidad propia

El Real Madrid de un tiempo a esta parte se ha convertido en un equipo plagado de figuras que no combinan entre sí. No cuenta con una idea de juego definida, tampoco con mecanismos que permitan competir cuando el talento individual no sea suficiente para marcar la diferencia. En las dos primeras tomas de contacto ante rivales menores y aún sin gran parte de los internacionales, el equipo de Mourinho ha desplegado un fútbol caracterizado por una presión alta tras pérdida, verticalidad y explosividad de cara a la portería contraria. Una receta similar a la que buscó implementar Xabi Alonso hace poco menos de un año, pero que acabó costándole el cargo.

Para Mourinho esta cuestión no es un detalle menor. El portugués ha implementado su estilo haya por donde ha pisado. Siempre con la presión por bandera. Tanto en el Chelsea, como en el Inter o en su primer Real Madrid. Aquel equipo de Mourinho, siempre recordado por ejecutar un fútbol de transiciones letales, fue mutando en función de las necesidades y debilidades del rival. Para implementar este estilo serán fundamentales las nuevas piezas que el Madrid ha incorporado en este mercado. Dos laterales contundentes y agresivos que encajan a la perfección en la pizarra de Mourinho. Un perfil de organizador como Bernardo Silva que el Real Madrid no tenía. Además, las incorporaciones de Diomande y Rodri están cerca de cerrarse.

Aprender del primer Mourinho

El ultimo reto será el que dependa en mayor medida del propio Mourinho, obligándole a hacer frente a su pasado en el conjunto blanco. El portugués regresa al Real Madrid más de una década después de su salida, pero aquella primera etapa sigue condicionando inevitablemente la percepción que existe sobre él. Y su vuelta estará marcada tanto por los éxitos que consiguió como por los conflictos que terminaron acelerando el final de su ciclo.

Mourinho llegó al Bernabéu en 2010 para cambiar la dinámica de un equipo que necesitaba volver a competir de tú a tú con el mejor Barcelona de la historia. Lo consiguió, provocó la salida de Guardiola y dejó títulos, récords y una competitividad que el club necesitaba recuperar para alcanzar la ansiada ‘Décima’ solo un año después de su marcha. Sin embargo, su etapa también estuvo marcada por una creciente tensión en el ambiente, por enfrentamientos con determinados jugadores importantes como Casillas o Sergio Ramos y por una relación cada vez más complicada con parte del vestuario.

En sus primeras semanas al frente del Real Madrid, el técnico portugués ha optado por mantener un perfil mediático bajo, lejos de lo que le caracteriza habitualmente, más allá de su primera comparecencia ante los medios del club. Mourinho es consciente de la enorme atención que genera el conjunto blanco, especialmente después de dos temporadas sin conquistar títulos, y por ello ha decidido medir cuidadosamente sus apariciones públicas para evitar así el desgaste de un cargo que se ha convertido en una autentica ‘silla eléctrica’. Sin embargo, el portugués también sabe que su responsabilidad trasciende el terreno de juego y que, como entrenador del Real Madrid, deberá ejercer en determinados momentos como una de las principales voces de la entidad, especialmente en cuestiones sensibles como el arbitraje o todo lo relacionado con el caso Negreira.