INCENDIO EN MADRID
Perros, gatos, un par de cobayas y hasta un canario: Las Rozas de Madrid cuida también a los animales de las familias evacuadas
La desescalada de los desalojos abre una puerta a la esperanza para muchos afectados, pero en La Marazuela todavía conviven familias, niños, mayores y mascotas que salieron de casa con lo puesto

Voluntarias de Abrazo Animal atienden a las mascotas de las familias evacuadas en el punto de acogida de La Marazuela, en Las Rozas. / ASMN

La desescalada empieza a asomar entre los puntos de acogida, aunque la espera todavía no ha terminado para todos. El Ministerio del Interior ha acordado el fin de la evacuación, a partir de las cinco de la tarde de este martes, de ocho municipios de la Comunidad de Madrid y cinco de Ávila. En Madrid, la medida afecta a Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Navalagamella, Navas del Rey, Rozas de Puerto Real, Aldea del Fresno, Chapinería y Colmenar del Arroyo. En Ávila, a Fresnedilla, Burgohondo, Higuera de las Dueñas, Pedro Bernardo y Navaluenga sur.
Pero en el punto de acogida de La Marazuela, en Las Rozas, nadie desmonta aún la rutina de golpe. Allí siguen familias pendientes del móvil, niños que juegan para no pensar en el fuego, mayores cansados de dormir fuera de casa y una pequeña población animal que también ha tenido que ser realojada: perros, gatos, cobayas y hasta un canario.

El punto de acogida de La Marazuela, en Las Rozas, atiende a familias evacuadas por los incendios junto a sus animales de compañía. / Cedida
Porque en una evacuación no solo se sale con una bolsa, una documentación y algo de ropa. Muchas familias han llegado también con sus animales. Y eso ha obligado a organizar una segunda emergencia dentro de la emergencia: comederos, bebederos, empapadores, jaulones para gatos, paseos pautados, piensos especiales, medicación y salas separadas para que los perros no se alteren y los gatos puedan respirar un poco lejos del ruido.
"Lo que estamos dando es el soporte de la parte animal", explica Lola Juliá, presidenta de Abrazo Animal, la protectora que gestiona el centro municipal de Las Rozas y que trabaja estos días en La Marazuela. El Ayuntamiento se puso en contacto con ellos el viernes, cuando se habilitó el polideportivo y empezaron a llegar personas realojadas con muchas mascotas. "La gente ha salido corriendo y lo que menos se acuerda de coger es un arenero, una pala, esas cosas tan prosaicas y tan necesarias", cuenta. Lo que en un primer momento parecía una solución para uno o dos días se ha ido alargando. Y cuando la estancia se alarga, también cambian las necesidades. "Para que todos puedan convivir, los animales también tienen que estar atendidos".

El punto de acogida de La Marazuela, en Las Rozas, atiende estos días a familias evacuadas por los incendios junto a sus animales de compañía. / ASMN
Más de 70 animales bajo el mismo techo
En La Marazuela hay más de 70 animales, entre perros y gatos, además de un par de cobayas y un canario. Algunos están en la zona principal del polideportivo. Otros, especialmente gatos estresados o perros que necesitan más calma, se han reubicado en salas superiores, más tranquilas y con menos tránsito. "Hemos montado jaulones para los gatos para que no estén metidos en transportines, sino que tengan espacio, sus areneros dentro", explica Lola. También se han organizado comederos y bebederos sobre empapadores para mantener la limpieza, paseos para los perros y apoyo veterinario para animales con necesidades especiales.
Una veterinaria ha pasado por el centro para hacer una especie de triaje. A algunos animales se les ha cambiado la dieta. A otros se les ha buscado pienso hipoalergénico o medicación. "Hay que dar soporte. Si no tienen medicinas, se les da la receta, y si no tienen medios económicos, lo compramos desde Abrazo Animal", señala.
También ha habido que pensar en la convivencia. En un espacio con unas 300 personas, niños corriendo, personas mayores, camas, ruido y nervios, un perro puede alterarse con facilidad. Una de las soluciones ha sido mover camas, separar animales y buscar rincones más tranquilos. "No se trata solo de traerlos. Se trata de buscar el equilibrio", resume Lola.

Abrazo Animal acompaña a las familias evacuadas en La Marazuela para que sus mascotas también estén atendidas durante la emergencia. / Abrazo animal
En estos días de incertidumbre, los animales están cumpliendo también otra función menos visible: tirar de sus dueños hacia fuera. Sacar al perro a pasear no es solo una obligación. Es una forma de moverse, respirar, salir del bucle del móvil y de las noticias. "El que tiene perro está saliendo, se está moviendo. Y eso viene muy bien", explica Lola. Hay personas que, desde que llegaron el viernes, apenas se han levantado de la cama o de la colchoneta. El cansancio, el susto y la incertidumbre pesan. Pero quienes tienen animales tienen también una pequeña rutina que les obliga a dar un paso fuera.
Con los gatos ocurre algo parecido. Hay que cambiar arena, revisar comida, limpiar, acercarse. En medio del desarraigo, cuidar de un animal ayuda a mantener una mínima sensación de normalidad. "La gente está cansada, está nerviosa", admite Lola. "Lo que pensábamos que iba a ser un día o dos se está alargando mucho en el tiempo, y aquí vamos modificando cosas para adaptarnos a una estancia más larga".
Entre los evacuados está Carla Sánchez, vecina de Zarzalejo, que llegó el viernes junto a su madre, su hermana, sus perros y otros familiares. El aviso les pilló a algunos trabajando. Tuvieron que volver rápido a casa, coger lo imprescindible y salir. "Nos avisaron el viernes porque llegó la alerta. A algunos nos pilló trabajando y nos tuvimos que volver rápido a casa para poder coger tres cosas y venirnos para acá", relata.
En su caso, el fuego no ha llegado a Zarzalejo. La evacuación se produjo por prevención, ante el humo procedente de focos activos en municipios cercanos como Fresnedillas de la Oliva. "De momento no ha llegado el fuego. Se evacuó por humo", explica. "Nos desalojaron por prevención, porque el aire venía en nuestra dirección".

Vecinas evacuadas por el fuego descansan junto a sus animales de compañía en La Marazuela, habilitada como refugio temporal en Las Rozas. / ASMN
Al principio les derivaban a Alcalá de Henares, pero les quedaba demasiado lejos. Entonces escucharon por la radio que en Las Rozas también se estaba acogiendo a evacuados. Fueron hasta La Marazuela y, al ver que había dispositivo para animales, decidieron quedarse.
"Cuando vimos que tenían todo esto montado con los animales dijimos: mira, vamos a estar aquí", recuerda. Y añade: "Dentro de lo malo, siempre hay algo bueno, y es que estamos conociendo personas maravillosas".
Una desescalada que aún no llega a todos
El levantamiento de la evacuación en ocho municipios madrileños ha traído alivio a muchos vecinos, pero no supone todavía el final de todos los dispositivos. La orden de evacuación se mantiene en Robledo de Chavela, Zarzalejo, Fresnedillas de la Oliva y Valdemaqueda. Además, deben seguir confinados los vecinos de El Encinar del Alberche, en Villa del Prado; las urbanizaciones Costa de Madrid, San Ramón, Javacruz, La Javariega y Veracruz, en San Martín de Valdeiglesias; Pelayos de la Presa y Santa María de la Alameda.
Eso significa que muchos acogidos todavía no saben cuándo podrán regresar. Algunos ya saben que sus casas están bien. Otros siguen sin noticias. Esa incertidumbre se nota en el ambiente, aunque la convivencia se mantiene serena.

El dispositivo de Las Rozas atiende a vecinos desalojados por el fuego y a los animales que salieron con ellos de sus hogares. / Cedida
Se nota desesperación, se nota sobre todo mucha tristeza, pero la gente está tranquila y muy agradecida por tener un sitio donde poder pasar la noche", explica Rocío Bustamante, voluntaria de Protección Civil en Las Rozas desde hace cerca de 18 años. Su labor, dice, es acompañar. "Poderles tender un ratito de conversación o una mano amiga cuando tienen esos picos emocionales de no saber qué está pasando ni cuándo van a poder volver a su casa".
Niños, perros y una normalidad improvisada
La Marazuela intenta funcionar como un refugio, no solo como un techo. Hay sala de juegos, películas, libros, juegos de mesa y talleres de pintura. Los niños, muchos de distintas localidades, han empezado a conocerse y a jugar juntos. También algunos salen a pasear perros, una actividad sencilla que acaba teniendo algo terapéutico.
"Se han juntado niños que no se conocían y están haciendo piña", cuenta Rocío. En una emergencia así, cualquier rutina sirve: pintar, ver una película, leer un cuento, sacar al perro, acompañar a un gato nervioso, compartir una conversación o simplemente esperar con alguien al lado.

Las Rozas habilita el polideportivo de La Marazuela para atender a vecinos evacuados de Pelayos de la Presa y Colmenar del Arroyo. / Cedida
Los animales, en ese contexto, no son un detalle menor. Son parte de la familia. Y en Las Rozas han pasado a ser parte central del dispositivo. "Tratamos de que la gente esté bien y hemos atendido a humanos y a animales", resume Lola. En La Marazuela, mientras unos preparan camas y otros organizan comidas, la protectora cambia arenas, reparte pienso, revisa alergias, separa perros, calma gatos y recuerda algo básico: en una evacuación, cuidar también es no dejar atrás a quienes no pueden explicarse qué está pasando.
La desescalada empieza, pero la espera continúa. Y hasta que cada familia pueda volver a su casa, en Las Rozas seguirán saliendo perros de paseo, limpiándose areneros y montándose pequeños refugios dentro del refugio.
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