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INCENDIO FORESTAL

Iván Garrido, psicólogo madrileño, sobre el impacto de los incendios: "Puede haber mucha agitación mental y repetir una y otra vez lo ocurrido"

El psicólogo Iván Garrido explica que el impacto emocional va más allá de la pérdida material y afecta al "refugio" y la "historia vital"

El impacto psicológico de los incendios de Madrid, con 77.000 hectáreas quemadas y 90.000 evacuados

Lucía Feijoo Viera

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

Vivir un incendio y verse obligado a abandonar tu casa de forma repentina -prácticamente con lo puesto- supone uno de los acontecimientos más estresantes que puede experimentar una persona. Y es lo que está pasando en numerosos municipios de la Comunidad de Madrid, Toledo y Ávila, donde más 90.000 personas han sido obligadas a salir de sus casas ante el avance de las llamas.

Así lo explica el psicólogo Iván Garrido, director de Proyecto Kintsugi, quien señala que el impacto emocional no solo está relacionado con la posible pérdida material, sino con la amenaza a "una de las cosas más importantes que tenemos en la vida: el hogar y todas aquellas pertenencias que más valoramos".

Según el especialista, la reacción inmediata suele ser un estado de shock provocado por una situación extrema. Algunas personas afrontan ese momento desde una aparente desconexión emocional, actuando "en piloto automático", mientras que otras experimentan una intensa carga emocional, con sentimientos de tristeza, miedo o ansiedad. A medida que pasan las horas y la persona toma conciencia de lo ocurrido, estas emociones suelen hacerse más evidentes.

Entre las reacciones más habituales tras un incendio destacan los síntomas agudos de ansiedad y, en algunos casos, de depresión. La ansiedad puede manifestarse mediante taquicardia, sudoración, agitación mental o pensamientos intrusivos que llevan a revivir una y otra vez cómo ocurrió el incendio, el momento de la evacuación o los intentos por regresar a la vivienda.

En la mayoría de los casos, esta sintomatología disminuye progresivamente con el paso de las horas o los días, sin necesidad de tratamiento farmacológico. No obstante, el especialista recomienda el acompañamiento de profesionales formados en primeros auxilios psicológicos para facilitar la gestión emocional de la crisis.

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Raquel Serrano

La casa es "nuestro refugio"

El miedo a perder la vivienda va mucho más allá del daño económico. "La casa es nuestro lugar seguro, nuestro refugio", subraya Iván Garrido.

Del mismo modo, las pertenencias representan la historia y el proyecto vital de una persona, por lo que su pérdida puede generar una intensa "sensación de desprotección, falta de control e incertidumbre sobre el futuro". Cuando la vivienda o los objetos personales quedan gravemente dañados o destruidos, es habitual que la persona tenga que afrontar un proceso de duelo, no solo por las pérdidas materiales, sino también por todo el significado emocional asociado a ellas.

Respecto al trastorno de estrés postraumático (TEPT), Garrido aclara que no puede diagnosticarse de forma inmediata, ya que es necesario que transcurran varias semanas desde el suceso. Este trastorno se caracteriza porque la persona revive involuntariamente la experiencia traumática, tanto a nivel psicológico como físico.

"Puede manifestarse mediante recuerdos recurrentes e intrusivos, ansiedad intensa, despertares nocturnos, miedo a dormir por temor a que el incendio se repita o evitación de lugares y situaciones que recuerden al suceso, como determinadas carreteras o paisajes". En todos los casos, se trata de reacciones involuntarias que indican que el trauma continúa muy presente en la persona afectada.