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INCENDIO FORESTAL

El 'msaman', la receta que Mourad y su familia preparan en Villamanta para dar de comer a los evacuados por los incendios: "Cenaremos sopa marroquí"

El Centro Deportivo Municipal La Chopera llegó a acoger a más de 4.000 desplazados el pasado jueves, de los cuales apenas quedan unos pocos que esperan volver a casa lo antes posible

Mourad prepara 'msaman' junto a dos mujeres en el polideportivo de Villamanta.

Mourad prepara 'msaman' junto a dos mujeres en el polideportivo de Villamanta. / DAVID RAW

Pablo Tello

Pablo Tello

Villamanta (Madrid)

Lejos del frente de las llamas, Villamanta se ha convertido en uno de los principales símbolos de la respuesta solidaria a la emergencia forestal que afecta a la Sierra Oeste. El municipio ha habilitado su polideportivo como centro de acogida para centenares de personas evacuadas de localidades como Villa del Prado, Aldea del Fresno y otras zonas amenazadas por el incendio, ofreciendo alojamiento, manutención y atención básica mientras las autoridades evalúan cuándo podrán regresar a sus hogares. Junto al dispositivo coordinado por la Comunidad de Madrid, decenas de voluntarios, efectivos de Protección Civil, Cruz Roja y personal municipal trabajan para garantizar la asistencia a los desplazados, convirtiendo a Villamanta en uno de los principales puntos de apoyo para quienes han tenido que abandonar sus viviendas a causa del avance del fuego. 

En la parte trasera del edificio, Mourad prepara msaman junto a otras tres mujeres musulmanas. Se trata de un pan tradicional del norte de África y hoy elaborarán 400 unidades para los 200 madrileños que aún se alojan en el Centro Deportivo Municipal La Chopera. “Queremos que todo el mundo lo pruebe. Somos más de 40 personas musulmanas en este refugio y no podíamos comer de todo lo que ofrecían los voluntarios. Tampoco queríamos alimentarnos a base de tortilla, para desayunar, comer y cenar. Nos apetecía algo caliente, por eso el domingo pedimos permiso a las mujeres que están a cargo de la cocina y fuimos hasta Navalcarnero a comprar carne y otros alimentos con nuestro dinero", dice.

Una mujer prepara 'msaman' en el polideportivo de Villamanta.

Una mujer prepara 'msaman' en el polideportivo de Villamanta. / DAVID RAW

Mourad, vecino de Aldea del Fresno, lleva aquí desde el jueves con su mujer y sus hijos, un niño de cinco años y una niña de seis meses. Ambos pensaban que la comunidad musulmana del entorno donaría comida para las decenas de refugiados que no consumen cerdo, entre otras cosas. “Saben que no comemos de todo, pero no ha venido nadie”, lamenta. El msaman que preparan es un pan marroquí a base de harina, mantequilla y aceite. “Luego, cada uno, se lo rellena de lo que quiera: chocolate, miel, carne o verduras. Repartiremos a todo el mundo. Y esta noche traeremos una sopa marroquí de cena, también para compartir”, suma.

Mujeres voluntarias

El joven asegura que la respuesta del resto de evacuados está siendo positiva, teniendo en cuenta que para muchos son recetas completamente desconocidas: “Ayer les pareció todo muy rico y se lo terminaron”. Pese a que las previsiones indicaban que volverían este lunes a sus casas, no recibieron la confirmación y han pasado una noche más en el polideportivo. “Y eso que, al principio, pensábamos que no sería nada. Veíamos el fuego muy lejos así que no cogimos nada, solo una mochila de emergencia que tenía preparada, con los pasaportes y DNIs de mi familia”, sostiene.

Mariví, al frente, reparte la comida junto a otras voluntarias.

Mariví, al frente, reparte la comida junto a otras voluntarias. / DAVID RAW

Unos metros más allá del polideportivo, Mariví dirige a más de una docena de voluntarios en las labores de preparación y distribución de alimentos a los vecinos evacuados. Natural de Villamanta, forma parte de una red de 25 mujeres locales que participan en tareas de voluntariado y asistencia siempre que hay una situación que lo requiere: “Todo empezó en 2023, cuando una dana hizo desaparecer parte del pueblo. En ese momento hubo que ayudar a quienes lo habían perdido todo y pasamos un mes y medio preparando comidas. Al terminar la catástrofe, Protección Civil nos propuso crear un grupo de voluntarios y, sin pensarlo, nos metimos”. El pasado miércoles recibieron la llamada que menos esperaban y el jueves por la tarde ya estaban cocinando para más de 4.000 personas, de las cuales quedan alrededor de 200

La unión hace la fuerza

“Hubo residencias de ancianos que el viernes ya comenzaron a desalojar y a reubicar a sus mayores en Madrid capital. Nosotros nos apañamos con lo que nos traigan la Cruz Roja, las ONGs y los vecinos”, dice. Al haber descendido el número de evacuados, Mariví hizo un llamamiento a los bares y restaurantes del pueblo que, asegura, se han volcado con la iniciativa: “Nos traen comida caliente, ya que no podemos ofrecer bocadillos todos los días. Y más en estos momentos, que están hechos polvo. Vienen con ataques de ansiedad, deprisa y muy estresados. Hay quien ni siquiera tiene tarjeta sanitaria y somos nosotras las que vamos a la farmacia para traerles las medicinas”. 

Dos voluntarios preparan bocadillos para los evacuados en Villamanta.

Dos voluntarios preparan bocadillos para los evacuados en Villamanta. / DAVID RAW

La villamanteña cree que en la unión está la fuerza. Su corazón, dividido entre Villamanta y Aldea del Fresno, de donde era su difunto marido, está con los afectados. “Ayer había una madre y una hija llorando todo el día y, aunque estés triste, te sientas a su lado, hablas y les pones una sonrisa. Me acuerdo mucho de mi esposo”, suma. La veterana reconoce que el trabajo de la comunidad musulmana está siendo digno de admirar, ya que amplía la oferta gastronómica en el polideportivo, donde también ha llegado una foodtruck de World Central Kitchen, la ONG del chef José Andrés: “Algunos dicen que esto parece un hotel, aunque sé que en el fondo piensan que, como en casa, en ningún sitio".

La parte más complicada se encuentra en una de las salas adyacentes, donde se encuentran algunos vecinos con un estado de salud más complicado. “Ellos tienen aire acondicionado. Hay de todo: personas con discapacidad, otros que necesitan oxígeno, hay quien tiene una traqueotomía o, directamente, no se puede mover. Tratamos de atenderlos y llevarles la comida triturada para que estén lo más cómodos posibles”, zanja.