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EN ALCOBENDAS

La tortilla mexicana hecha en Madrid que conquistó a grandes chefs busca renacer entre cenizas: "Vamos a volver muy pronto"

Edgar Reyes, fundador de Maíz Maya, lamenta la pérdida de una década de trabajo en un incendio y posterior robo que ha dejado su fábrica en cenizas

La fábrica de Maíz Maya, calcinada tras el incendio que ha paralizado la producción de la empresa en Alcobendas.

La fábrica de Maíz Maya, calcinada tras el incendio que ha paralizado la producción de la empresa en Alcobendas. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Cuando Edgar Reyes (Tequisquiapan, México, 1988) llegó a Madrid hace más de una década, no imaginaba que acabaría construyendo una fábrica de tortillas mexicanas capaz de abastecer a algunas de las grandes cocinas del país. Mucho menos que, diez años después, tendría que verla reducida a cenizas.

Así ha quedado la fábrica de Maíz Maya en Alcobendas, donde la empresa producía cerca de tres toneladas diarias de tortillas mexicanas.

Así ha quedado la fábrica de Maíz Maya en Alcobendas, donde la empresa producía cerca de tres toneladas diarias de tortillas mexicanas. / Cedida

El incendio que arrasó las instalaciones de Maíz Maya en Alcobendas fue solo el primer golpe. Cuatro días después, al regresar a la nave, Reyes descubrió que alguien había entrado de nuevo en el recinto. Esta vez no eran las llamas: eran ladrones que habían saltado la valla para llevarse el cobre de una fábrica ya calcinada. "En la mañana de ayer nos hemos encontrado con que alguien había entrado a robar el cobre. La Policía ya nos había advertido de que podía pasar tras el incendio, pero finalmente han saltado la valla y se han llevado cables y conexiones. Es carroña", relata a El Periódico de España.

Es el último mazazo para una empresa que, hasta la madrugada del pasado jueves 24 de julio, producía cerca de tres toneladas diarias de tortillas mexicanas desde una nave de unos 1.000 metros cuadrados en un polígono industrial de este municipio ubicado a 15 km al norte de la capital. Durante años, Maíz Maya ha abastecido a restaurantes de toda España y ha trabajado con nombres reconocidos de la gastronomía, como Roberto Ruiz, chef de Barracuda MX, además del equipo de Dabiz Muñoz.

"Cuando vi la llamarada supe que era nuestra nave"

La madrugada del incendio sigue grabada en la memoria de Edgar. Estaba durmiendo cuando recibió una llamada de la central de alarmas alertándole de una posible intrusión. Pensó que, una vez más, alguien había entrado para robar metales, algo que ya les había ocurrido en otras ocasiones. Cogió el coche sin imaginar lo que iba a encontrarse. "Cuando iba por la carretera empecé a ver una llamarada enorme y muchísimo humo. Me fui acercando y me asusté. Era nuestra nave la que estaba ardiendo", recuerda.

Así ha quedado la fábrica de Maíz Maya en Alcobendas, donde la empresa producía cerca de tres toneladas diarias de tortillas mexicanas.

Así ha quedado la fábrica de Maíz Maya en Alcobendas, donde la empresa producía cerca de tres toneladas diarias de tortillas mexicanas. / Cedida

El incendio devoró por completo la fábrica y los almacenes. Hoy no queda maquinaria operativa ni oficinas desde las que trabajar. "La nave ha quedado hecha cenizas prácticamente, incluso con daños estructurales. No podemos hacer nada allí. No hay electricidad y las paredes están agrietadas", explica.

La Policía Científica continúa investigando el origen del fuego. Entre las primeras hipótesis está el efecto de las altas temperaturas, aunque nadie quiere aventurar una conclusión hasta que finalicen las pesquisas, como la de haber sido provocado.

Diez años de trabajo desaparecidos en una noche

El incendio ha llegado en un momento especialmente simbólico para la empresa. En noviembre, Maíz Maya iba a cumplir diez años. El empresario mexicano afincado en Madrid comenzó el proyecto en una pequeña fábrica de San Sebastián de los Reyes antes de trasladarse, hace cinco años, a Alcobendas. Después de una década de crecimiento, pensaba que la etapa más difícil había quedado atrás. "Diez años de negocio ya es haber superado esa parte más dura del emprendimiento. Pensaba que teníamos un negocio rodado, consolidado, con presencia en el mercado", afirma.

Aun así, entre toda la destrucción, hay algo que repite con alivio: no había nadie dentro cuando se desató el incendio. "Todo el equipo está bien. No había nadie trabajando porque fue de madrugada. Todo lo demás es recuperable", señala. La empresa llegó a contar con 46 trabajadores, entre plantilla fija, trabajadores temporales y personal en formación. Ahora, el principal objetivo pasa por encontrar unas nuevas instalaciones para volver a producir cuanto antes. “El objetivo es retomar”, insiste.

Restos de la nave de Maíz Maya después del incendio que obligará a la empresa a buscar unas nuevas instalaciones para volver a producir.

Restos de la nave de Maíz Maya después del incendio que obligará a la empresa a buscar unas nuevas instalaciones para volver a producir. / Cedida

Una ola de apoyo para volver a empezar

Desde que se conoció el incendio, el teléfono de Edgar apenas ha dejado de sonar. Clientes, proveedores, fabricantes, cocineros y compañeros del sector hostelero se han puesto en contacto con él para ofrecer ayuda. "Hemos recibido cientos y cientos de mensajes, llamadas, miles de personas compartiendo, deseándonos cariño, preguntando de qué forma pueden ayudar", cuenta. Uno de los primeros en escribirle fue Roberto Ruiz. También la Asociación Hostelería Madrid y otros fabricantes de tortillas y productos mexicanos se han ofrecido a colaborar en la recuperación de la empresa. "Todo el mundo se ha puesto hombro con hombro. Ha sido un movimiento muy conmovedor", reconoce. Ante esa respuesta, el equipo ha puesto en marcha una campaña de micromecenazgo para afrontar los primeros gastos mientras se resuelve la situación con el seguro. "Las facturas siguen llegando y necesitamos cubrir gastos, sobre todo pensando en las personas que trabajan con nosotros", explica.

"Vamos a volver muy pronto"

Edgar busca ahora una nueva nave, preferiblemente en Alcobendas, donde la empresa ha crecido en los últimos años. También destaca el apoyo recibido desde el Ayuntamiento y de la alcaldesa, que, asegura, ha estado en contacto con ellos desde el primer momento. Pero por ahora todo depende de los informes, del seguro, de los plazos y de encontrar un lugar desde el que reconstruir una producción que abastecía a hogares, restaurantes y grandes cocinas. Mientras espera el informe de la Policía Científica y avanza en la búsqueda de nuevas instalaciones, Edgar solo tiene una idea en la cabeza: volver a poner una tortilla sobre la plancha. "Vamos a volver muy pronto", asegura.