ENTREVISTA
Cristina Díaz de Bustamante, la consultora madrileña que quiere bajar el ritmo de las marcas: "No me interesan las prisas"
Seleccionada por Forbes como una de las personas más creativas del mundo de los negocios, la fundadora de Cristina Díaz de Bustamante Studio reivindica una comunicación más consciente, íntima y humana para marcas de moda, lujo, diseño, gastronomía y lifestyle

Cristina Díaz de Bustamante, la consultora madrileña que quiere bajar el ritmo de las marcas: "No me interesan las prisas". / Alba Vigaray

En un sector que casi siempre mide el éxito en velocidad, impacto y ruido, hablar de calma suena casi a gesto de rebeldía. Pero esa es precisamente la palabra desde la que Cristina Díaz de Bustamante ha construido en los últimos años su forma de entender la creatividad, la estrategia y la comunicación: parar para mirar mejor, pensar antes de ejecutar y darle a cada marca un relato que no se consuma en una campaña.
Después de años en agencias, entre reuniones encadenadas, urgencias constantes y límites cada vez más difusos, en 2023 decidió fundar su propio estudio para trabajar de otra manera. Una más pausada, más consciente y, según defiende, también más eficaz. Porque en su universo una marca no necesita solo visibilidad: necesita identidad, coherencia y una forma propia de relacionarse con su comunidad.
Seleccionada en abril por Forbes como una de las mujeres más creativas del mundo de los negocios, Díaz de Bustamante lidera un estudio boutique especializado en estrategia, diseño, comunicación y eventos especiales para firmas de moda, joyería, lifestyle, hoteles, bodegas e instituciones. Esa misma mirada atraviesa Soulful Businesses, el proyecto que impulsa junto a Four Seasons Hotel Madrid para reunir a mujeres emprendedoras y líderes alrededor de conversaciones sobre empresa, propósito y liderazgo consciente. "Ir despacio o hacer las cosas con conciencia no significa ser lento", sostiene a El Periódico de España. "Significa darle importancia a cada cosa que se hace", defiende.

Cristina Díaz de Bustamante, la consultora madrileña que quiere bajar el ritmo de las marcas: "No me interesan las prisas". / Alba Vigaray / t
En abril fue seleccionada por Forbes como una de las más creativas en el mundo de los negocios. ¿Qué supuso ese reconocimiento y cómo lo encaja dentro de su trayectoria?
Me ha dado impulso, mucha alegría y mucha ilusión. Llevo trabajando muchos años en el ámbito de la creatividad y, para una mujer como yo, emprendedora, curiosa e innovadora, este reconocimiento supone un hito importante, sobre todo a nivel personal. También influye positivamente en mi posicionamiento profesional. De alguna manera, es como si de repente todo se colocara y dices: "Voy por buen camino". Si estoy dentro de este grupo de profesionales maravillosos, es porque tengo una visión diferencial y algo que aportar como creativa.
Antes de fundar su propio estudio, ya había trabajado durante años en estrategia, diseño y comunicación. ¿En qué momento sintió que necesitaba crear una estructura propia y trabajar de otra manera?
Venía de trabajar en agencias a un ritmo muy fuerte, donde no había límites de horarios, de reuniones ni de exigencia. Todo era para ayer. En 2022 tuve una revelación: no quería seguir por ese camino. Soy madre, me gusta ejercer de madre y estar para mis hijos, y decidí, sin pensarlo demasiado, montar mi propio estudio para poder organizar mis horarios, mi vida y tener un poco más de libertad. Fue en 2023 cuando me lancé, un poco sin paracaídas, pero con la intuición de que mi trayectoria iría poco a poco cosechando proyectos y oportunidades.
Dice que no le interesan las prisas. ¿También las marcas tienen que aprender a bajar el ritmo para comunicar mejor?
Sí. Los dos primeros años del estudio fueron de muchísimo trabajo, de muchas presentaciones y de muchas reuniones para darme a conocer. También trabajaba como freelance para otras agencias, pero empecé a tener clientes propios. Con ellos me he dado cuenta de que generamos una relación de confianza muy importante. Ven que desde el estudio respondemos bien y aceptan esta forma de trabajar desde la conciencia, mucho más pausada y meditada. En ese sentido, también educamos al cliente. Ir despacio o hacer las cosas con conciencia no significa ser lento. Significa darle importancia a cada cosa que se hace. No implica no cumplir plazos; todo lo contrario. Paradójicamente, ser lento te hace ser mucho más productivo.
En sectores como la moda, el diseño, la joyería o el lifestyle, ¿hasta qué punto el producto necesita hoy un relato para diferenciarse?
Hoy en día la narrativa de marca es muy importante. Compramos ilusiones, sueños, estados de ánimo, sensaciones y experiencias que van más allá del producto. Ahí somos un aliado estratégico para nuestros clientes, no solo en la definición de su propuesta de valor, sino también de su narrativa. Intentamos acompañarles para generar un universo propio, donde ellos se sientan cómodos y donde la marca vaya calando en sus consumidores.
Ha trabajado con firmas muy distintas, desde moda y joyería hasta hoteles, bodegas o instituciones. ¿Qué tienen en común las marcas que consiguen conectar de verdad?
La importancia de las relaciones humanas. Han entendido que se crece a través del trato humano. Por eso, desde el estudio generamos encuentros especiales. Aunque sean proyectos de sectores distintos, todos tienen una perspectiva humanista que les caracteriza. Esa mirada es la que permite conectar de verdad.
¿Qué errores se repiten con frecuencia cuando una marca quiere sofisticarse o entrar en un territorio más aspiracional?
Tengo la suerte de trabajar con marcas que tienen identidad propia, pero sí noto cierta tendencia general a imitarse unas a otras. Eso hace que pierdan autenticidad. Como se va muy rápido y no se dedica tiempo al pensamiento, parece que todo tiene que estar siempre a tope en redes sociales o generando contenido continuamente. Entonces, queriendo diferenciarse, acaban imitándose. Es una cuestión de falta de organización, de falta de visión y de querer correr demasiado. También depende mucho de las personas que hay detrás de las marcas: de si tienen una visión cortoplacista o capacidad para mirar a largo plazo.
Cada vez más marcas apuestan por cenas íntimas, desayunos, viajes o encuentros reducidos. ¿Por qué funciona mejor lo pequeño?
Creo mucho en una prescripción dirigida a líderes de opinión. No hablo solo de influencers, sino de personas que tienen sus trabajos y una capacidad de influir en su entorno. Crear eventos con líderes de opinión, mezclando perfiles y generando experiencias íntimas alrededor de una marca, permite transmitir un mensaje que luego ellos pueden difundir de manera orgánica. Eso es muy positivo para la marca. Generas una intimidad y una experiencia tan cuidada que luego se comparte de forma natural y tiene mucha validez.
¿Estamos ante el fin de las grandes presentaciones impersonales de marca?
Depende del tipo de marca. Hay marcas que van a una comunicación masiva y les funciona. Pero en el ámbito del estilo de vida, el lujo, la moda, la belleza o la gastronomía se está apostando por una comunicación más íntima con el consumidor y mucho más real. Ese es el verdadero lujo hacia el que las marcas están tendiendo.
En estos eventos se mezclan gastronomía, estética, conversación y storytelling. ¿La comunicación de marca se ha vuelto más sensorial?
Sí. Al final, lo más importante es sorprender. Desde el estudio tenemos claro que lo que hagamos, aunque sea en pequeño formato, tiene que sorprender. No solo por los detalles, sino porque siempre creamos un concepto alrededor de ese evento. Ese concepto se aterriza en distintas cosas: puede ser un detalle, un regalo, un vino especial o un chef maravilloso, pero siempre con una identidad propia para cada encuentro.
¿Por qué las marcas buscan cada vez más generar comunidad en lugar de limitarse a conseguir impactos en medios?
La prensa sigue siendo fundamental. Hay que cuidarla y creo que hoy sigue siendo muy relevante para el posicionamiento de una marca. Pero generar embajadores de tu propia marca también es muy interesante, porque vas sembrando esa prescripción de la que hablábamos antes. Lo que no se comunica, no se conoce. Por eso estos eventos también hay que comunicarlos bien, con fotografía, vídeo y contenido que permita trasladar esa experiencia al cliente final.
Soulful Businesses nace como una comunidad de mujeres emprendedoras. ¿Qué necesidad detectó para crear este espacio?
Me di cuenta de que emprender es muy duro: exige esfuerzo, dedicación, muchas horas en solitario y decisiones constantes. Por eso siempre he intentado rodearme de personas que saben más que yo y de las que puedo aprender. A mi alrededor había mujeres emprendedoras y empresarias con inquietudes parecidas, pero cada una en su mundo, y empecé organizando cenas informales en casa para compartir experiencias. De forma muy natural se fue creando una comunidad. Más tarde decidí dar un paso más y presentar el proyecto a Four Seasons, donde encajamos muy bien y trabajamos en ello conjuntamente.
¿Qué valor tiene reunir a pocas personas alrededor de una mesa frente a los grandes foros de networking?
Tiene mucho valor porque se genera una conversación real. Reunimos a mujeres de distintos sectores y siempre invitamos también a un hombre, porque nos parece que aporta una perspectiva interesante. En la primera edición participó Daniel Truran, experto en liderazgo ético, y en la segunda Albert Rivera, que habló de la suerte del emprendedor, del emprendimiento y de su trayectoria vital. Después de la conversación cenamos en el restaurante ISA, en Four Seasons Hotel Madrid, y ahí se crean muchas sinergias, que es lo que al final me interesa.

Fachada del Hotel Four Seasons en Centro Canalejas, junto a la Puerta del Sol. / OHLA / Europa Press
¿Qué ha aprendido escuchando a mujeres líderes, empresarias y prescriptoras en estos encuentros?
He aprendido que una cosa es emprender y otra es ser empresaria. Yo he tenido que aprender a ser empresaria. Vengo del mundo del arte y del diseño, y de repente tienes que entender que tu facturación importa, que tu empresa importa y que necesitas una mentalidad empresarial. Al principio era más naíf. Ahora pienso en mi proyecto como algo que tiene que funcionar a nivel económico y darme también paz económica. Estos años me están dando habilidades empresariales y mucha claridad.
¿Qué le gustaría destacar de este momento profesional?
Me siento muy agradecida por el tiempo y la dedicación de muchas personas a escucharme y a escuchar mi proyecto. Tengo la suerte de rodearme de gente que sabe mucho más que yo, que me nutre y me da dirección sobre hacia dónde ir. Guardo ese ecosistema dentro del ámbito empresarial y creativo como un tesoro. Me da entusiasmo no solo el reconocimiento de Forbes, sino la sensación de que voy por buen camino, de que estoy haciendo las cosas bien, de que se entiende mi propuesta de valor y de que el estudio va creciendo. Estoy en un muy buen momento, con la sensación de ir en una dirección innovadora, haciendo las cosas de forma diferente y con personalidad.
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