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PALACIOS

El palacio en Madrid más grande que el Buckingham: tiene obras de Velázquez, Goya y más

Desde Felipe V hasta Manuel Azaña, este palacio ha sido testigo de momentos históricos y residencias de jefes de Estado, aunque hoy se destina a actos solemnes

El palacio más grande de Europa Occidental que puede visitar

El palacio más grande de Europa Occidental que puede visitar / Patrimonio Nacional

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Valeria López Peña

Valeria López Peña

Madrid

¿Cuántas veces ha pasado por el Palacio Real? La respuesta es muy difícil de calcular, pero a pocos pasos de la Catedral de La Almudena y de los espectaculares jardines de Sabatini, incluso los turistas suelen pasar al frente como un desvío de la Plaza Mayor para asombrarse por la magnitud de sus 135.000 metros cuadrados y 3.418 habitaciones donde se esconden obras de pintores tan reconocidos como Velázquez o Goya, a pesar de que allí no vive ningún rey.

Las habitaciones son casi infinitas, por lo que las visitas guiadas no tienen el tiempo suficiente para visitar las otras piezas de Colecciones Reales, como sus relojes franceses de época y grandes lunas de vidrio de La Granja. La magnitud del palacio más grande de Europa Central, casi el doble que el Buckingham, abre agratis de lunes a jueves entre las 17:00 y las 19:00 horas (en verano) y entre las 16:00 y 18:00 horas (en invierno). Fuera de ese horario, cobra 24 euros por entrada.

Goya, Velázquez y Caravaggio, son los residentes actuales del palacio más grande de Europa Occidental

Ya no es el palacio donde viven grandes reyes, pero no necesita de un huésped para tener vida. Los detalles de sus paredes, en su bóveda pintada por Corrado Gianquinto en el camino por la escalera princial dan una temprana muestra de ello. Pero la lista de grandes firmas no termina allí, con Velázquez, Goya, Caravaggio, Sorrolla, Luis Tristán, por mencionar algunos. Junto a sus pinturas, el paisaje cierra con broche de oro de mano de tapices, esculturas, porcelanas de todas prodecedencia y mobialiario tan antiguo que no habían diseñadores de interiores.

El comedor del Palacio Real, otra de las salas que vale la pena visitar

El comedor del Palacio Real, otra de las salas que vale la pena visitar / Patrimonio Nacional

Sólo se pude imaginar los banquetes que alguna vez tomaron lugar allí con la música de los instrumentos fabricados por Antonio Stradivari que se conservan hasta la actualidad. Entre ellos, un quinteto palatino formado por dos violines, una viola y dos violoncelos en la sala homónima a su creador. Se pueden visitar, pero en ocasiones especiales suenan en directo con un concierto de música clásica. Asimismo, destaca el gran salón neobarroco francés que usaban como comedor para (hasta) 144 comensales.

Retomando la escalera principal, fue proyectada por Sabatini y construida en mármol por Robledo de Chavela, un vecino digno del cercano salón de Gasparini, decorado y pintado bajo la bendición de Carlos III al mejor estilo rococó con el pincel de Mattia Gaspartini. Otro espacio imperdible es la Saleta de Porcelana, que su aparente sencillez si se compara con otras salas, cubre sus paredes y techo con porcelana.

Saleta de Porcelana en el Palacio Real

Saleta de Porcelana en el Palacio Real / Patrimonio Nacional

El palacio donde no viven reyes y testigo de grandes momentos históricos

Felipe V mandó construirlo, un proceso que comenzó en 1738. Su último huesped monarca fue Alfonso XIII, hasta 1931 cuando España dejó atrás la lógica de tronos y coronas con la Segunda República. En esa negación por la realeza, cambió su nombre a Palacio Nacional y pasó a ser la residencia de quien reemplazaría al rey como jefe de Estado.

El primero en ostentar el título en esta nueva etapa fue Niceto Alcalá-Zamora, pero su rechazo a la monarquía y su deseo por mantener su vida lo más privada posible, hizo que se decantara por vivir en su domicilio familiar.

Así, el primer (y único, que no sea rey) jefe de Estado en residir en el palacio fue Manuel Azaña, quien destinó allí su despacho y su hogar, pero sería el último jefe de Estado en pasar sus días en el Palacio Real. Después, al perder la Guerra Civil, el régimen franquista tomó el poder y decidió que el edificio se usaría solamente para actos solemnes y ceremonias. Francisco Franco eligió como residencia oficial el Palacio de El Pardo, a las afueras de la ciudad.

Último discurso de Franco, el 1 de octubre de 1975 en el balcón del Palacio Real, frente a la plaza de Oriente de Madrid

Último discurso de Franco, el 1 de octubre de 1975 en el balcón del Palacio Real, frente a la plaza de Oriente de Madrid / EFE

Tras su dictadura, se instauró la actual monarquía parlamentaria. Hoy, Felipe VI lleva la corona, pero se niega a vivir en el Palacio Real. En su lugar, ha decidido que el enorme edificio se reserve para ceremonias oficiales y actos de Estado, como bodas reales o las visitas de Barack Obama, Xi Jinping o la reciente visita del papa León XIV. En cualquier caso, el rey ha declarado el Pabellón del Príncipe, dentro del Palacio de la Zarzuela, como su residencia habitual.

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