Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO

Alcalá, Neptuno y Cibeles: Almeida devuelve el lustre a los tres grandes iconos de Madrid

El Ayuntamiento completa con la restauración de la diosa una secuencia iniciada en 2022 para recuperar los grandes iconos del Paisaje de la Luz y acercar sus secretos a los ciudadanos

La diosa Cibeles rodeada de los andamios desde los que se está llevando a cabo su puesta a punto.

La diosa Cibeles rodeada de los andamios desde los que se está llevando a cabo su puesta a punto. / Ayuntamiento de Madrid

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Héctor González

Héctor González

Madrid

Hace apenas unos días, la Fuente de Cibeles volvió a ser el epicentro festivo de Madrid. La segunda victoria de España en un Mundial reunió a miles de aficionados alrededor de la diosa, convertida de nuevo en testigo privilegiado de la historia de la ciudad. Terminada la celebración, el monumento ha cambiado el confeti por los andamios y los cánticos por el trabajo meticuloso de los restauradores.

Cibeles es el último de los monumentos icónicos de la capital que pasa por el particular salón de belleza del Ayuntamiento. Antes que ella lo hicieron la Puerta de Alcalá, sometida entre 2022 y 2023 a su intervención más profunda en tres décadas, y la Fuente de Neptuno, recuperada entre octubre de 2024 y comienzos de 2025. Tres actuaciones promovidas durante los mandatos de José Luis Martínez-Almeida para devolver el lustre a algunos de los símbolos más reconocibles de la capital.

No es casual que los tres se encuentren en el Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2021. Tampoco que compartan enemigos: el tráfico, la contaminación, la lluvia, los cambios de temperatura, la humedad, los organismos biológicos y el propio paso del tiempo. Frente a ellos, la estrategia municipal por realizar chequeos periódicos e intervenir antes de que los daños sean graves.

La puesta a punto de Cibeles comenzó mucho antes de que aparecieran las lonas. Entre enero y mayo de 2025, un equipo formado por arquitectos, restauradores, historiadores, físicos y químicos examinó durante 14 semanas el conjunto diseñado por Ventura Rodríguez en 1777. El diagnóstico reveló suciedad, grietas y fisuras, morteros deteriorados, corrosión en piezas metálicas y problemas de estabilidad en algunos elementos; además de una desviación milimétrica de la fuente que será corregida durante las obras.

"No son daños muy importantes", aclaraba el miércoles la delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz; pero podrían terminar siéndolo de no intervenir a tiempo. Los trabajos se prolongarán durante cinco meses, en los que se procederá a la limpieza y consolidación de la piedra, el sellado de fisuras, la retirada de morteros deteriorados, tratamientos contra organismos y corrosión y una protección hidrofugante final. La ejecución ronda los 270.000 euros y el proyecto completo, los 400.000, de los que L’Oréal aportará 370.000.

Sanz y Rivera de la Cruz recorren los andamios que podrán visitar los madrileños.

Sanz y Rivera de la Cruz recorren los andamios que podrán visitar los madrileños. / Ayuntamiento de Madrid

Frente a frente con la diosa

Todo este proceso volverá a desarrollarse a plena vista de los madrileños. Como ya ocurriera con Alcalá, el programa 'Abierto por restauración' ha puesto a disposición del público 2.640 plazas gratuitas para 176 visitas guiadas a pie de andamio a los trabajos. Durante una hora, especialistas en patrimonio explicarán tanto la historia de la fuente como las patologías detectadas y las técnicas empleadas para corregirlas.

Los visitantes podrán situarse a pocos metros de la diosa, su carro y los leones Hipómenes y Atalanta, condenados según la mitología a tirar de él después de profanar un templo. También podrán apreciar detalles escultóricos prácticamente invisibles desde la calzada.

"Queremos que los madrileños y la gente que nos visita pueda acercarse y estar casi prácticamente tocando la fuente", explicaba durante la presentación la vicealcaldesa, Inma Sanz. Para Rivera de la Cruz, la oportunidad resulta especialmente singular porque "ni siquiera podemos acercarnos a ella normalmente". "Vamos a contemplar unos grupos escultóricos que son mucho más bonitos de lo que parecen desde lejos", añadía.

La lona mimética que cubrió la Puerta de Alcalá durante los 16 meses que duró la intervención.

La lona mimética que cubrió la Puerta de Alcalá durante los 16 meses que duró la intervención. / Ayuntamiento de Madrid

Alcalá abrió la Puerta

Este formato ya se ensayó con éxito durante la restauración de la Puerta de Alcalá. El programa de 'Abierto por restauración' nació en el verano de 2022, cuando los madrileños tuvieron la oportunidad de subir al andamio mientras se realizaban los estudios de diagnóstico, y volvió a abrirse durante las obras de 2023. En total, más de 12.100 personas contemplaron de cerca el monumento y conocieron el trabajo de los especialistas.

El monumento presentaba entonces "patologías realmente severas". El agua se había filtrado durante años, la cubierta de plomo había perdido eficacia y algunos elementos de los grupos escultóricos necesitaban una consolidación urgente. La piedra mostraba además grietas, erosión, depósitos de suciedad y reparaciones antiguas que ya no cumplían su función. La obra se prolongó durante once meses, movilizó a unos 150 profesionales y supuso una inversión de 3,1 millones de euros, la mayor de la historia de la capital. Se consolidaron los conjuntos escultóricos, se corrigieron las humedades, se sustituyó la cubierta de plomo y se trataron todas las fachadas.

La actuación recibió en 2025 el European Heritage Award/Europa Nostra Award y el Premio del Público. El jurado valoró la combinación de métodos científicos y técnicas tradicionales, además de la transparencia del proceso. La restauración no terminó con la retirada de los andamios: sensores controlan desde entonces la humedad, las vibraciones y el comportamiento estructural, mientras los vuelos disuasorios de aves rapaces mantienen alejadas a las palomas.

La estatua del dios Neptuno, en la conocida fuente, entre los andamios que se han instalado para su restauración.

La estatua del dios Neptuno, en la conocida fuente, entre los andamios que se han instalado para su restauración. / XAVIER AMADO

Neptuno, el eslabón entre ambos proyectos

Entre Alcalá y Cibeles le llegó el turno a Neptuno. Igual que sus compañeras, la fuente presentaba fisuras, juntas y morteros agrietados, sales, líquenes, musgos y costras negras acumuladas en las zonas más protegidas. Como sucede con la diosa, su ubicación en una glorieta de tráfico intenso aceleraba los efectos de la contaminación y de los agentes ambientales.

Los trabajos comenzaron en octubre de 2024 y finalizaron a comienzos de 2025. La intervención permitió limpiar en profundidad la fuente, consolidar los materiales y eliminar depósitos perjudiciales. Fue también el primer ensayo de la colaboración entre el Ayuntamiento y L’Oréal que ahora se repite en Cibeles.

Las tres restauraciones dibujan así un recorrido por los grandes emblemas del Madrid ilustrado: la puerta que recibía a quienes llegaban desde Aragón y Cataluña; el dios del mar que preside uno de los extremos del antiguo Salón del Prado; y la diosa que, dos siglos después, continúa encarnando las celebraciones y la imagen internacional de la capital.