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HISTORIA

Los vestigios del antiguo tranvía de Madrid que puede visitar en el hub de movilidad junto al Thyssen: conectaba Sol y Neptuno

Un nuevo hub de movilidad en el centro de Madrid expone un tramo de tranvía y conducciones de agua medievales recuperados durante las obras de remodelación de un aparcamiento

Los restos del antiguo tranvía de Madrid pueden visitarse en un espacio dentro del hub de movilidad junto al Thyssen. Los restos del antiguo tranvía de Madrid pueden visitarse en un espacio dentro del hub de movilidad de Cortes, desde la entrada peatonal del aparcamiento situada junto al Museo Thyssen-Bornemisza, a la altura del número 4 de la plaza, ha informado el Ayuntamiento en un comunicado. POLITICA AYUNTAMIENTO DE MADRID

Los restos del antiguo tranvía de Madrid pueden visitarse en un espacio dentro del hub de movilidad junto al Thyssen. Los restos del antiguo tranvía de Madrid pueden visitarse en un espacio dentro del hub de movilidad de Cortes, desde la entrada peatonal del aparcamiento situada junto al Museo Thyssen-Bornemisza, a la altura del número 4 de la plaza, ha informado el Ayuntamiento en un comunicado. POLITICA AYUNTAMIENTO DE MADRID / AYUNTAMIENTO DE MADRID / Europa Press

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Valeria López Peña

Valeria López Peña

Madrid

La entrada es la del aparcamiento junto al Museo Thyssen-Bornemisza, en el número 4 de la plaza, pero el camino que el tranvía madrileño estaba acostumbrado a recorrer se remonta un par de calles más allá, en concreto, por la Puerta del Sol subiendo hasta la plaza de Neptuno. Ya no está condiciones de hacerlo, pero descansa en un hub de movilidad de Cortes que puede visitar.

Hasta no hace mucho, este mismo espacio museográfico del aparcamiento de la plaza de las Cortes, rodeada por el Congreso de los Diputados, la estatua de Cervantes y edificios históricos importantes, estaba siendo remodelado por el Ayuntamiento de Madrid.

El hub también acoge otros restos arqueológicos e históricos descubiertos durante las obras de remodelación integral de esta infraestructura. En este proceso de descubrimientos, revelaciones y renovaciones, también construyeron una nueva escalera de acceso peatonal y un centro eléctrico que da servicio al parqueadero. De esta forma, el proyecto acerca a la ciudadanía parte del patrimonio histórico hallado durante la intervención, dirigida por el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que, a su vez, está a manos de Borja Carabante.

Un tranvía eléctrico pasando junto a la Cibeles.

Un tranvía eléctrico pasando junto a la Cibeles. / Archivo

La historia olvidada de la infraestructura de lo que ahora son grandes ciudades

El tranvía es un símbolo de lo que algún día fue el corazón del transporte madrileño y uno de los restos que permiten contar la historia de una ciudad que descubría su camino o, mejor dicho, sus caminos, las rutas que más le convenían a los ciudadanos, y estudiaba todavía los zapatos más eficientes, entre tantas opciones del momento: trenes, tranvías, automóviles, bicicletas, etc.

Asimismo, el museo explora la infraestructura de abastecimiento, por ejemplo, con una canalización de tubería cerámica sobre asiento de aparejo simple o un tramo de un viaje de agua construido en ladrillo y mortero de cal, que hacía parte de la red de galería subterráneas desde época medieval y hasta el siglo XIX, cuando abastecía de agua potable a la ciudad.

Como todo museo, tiene paneles explicativos, pero en este caso se inspiran en el viaje del agua para contarle al lector que la travesía dependía de conducciones excavadas en el terreno que distribuían el agua desde las canalizaciones principales hasta las diferentes manzanas y edificios de Madrid. El ejemplo más destacable es el Viaje de Agua del Abroñigal Alto, cuyo destino estaba escrito por la carrera de San Jerónimo, en las cercanías del lugar donde aparecieron los restos que ahora evocan el trayecto.

Tranvías de mulas circulando por la Puerta del Sol hacia 1885

Tranvías de mulas circulando por la Puerta del Sol hacia 1885 / Wikipedia

Cuando Madrid se movía en tranvía

Aunque el agua la usamos todo el día, todo el tiempo, en todas partes, se ha vuelto tan cotidiano que es 'paisaje', lo normal, al menos para muchos madrileños, que tanto se enorgullecen de, como aseguran los más castizos, tener el mejor agua de todo el país. Otros tantos se abanderan también del servicio de Metro, con su fallos y retrasos, está bastante mejor que el de otras ciudades, incluso europeas.

Pero seguramente sean muy jóvenes para recordar que hace varios años el metro no era subterráneo, sino que recorría las calles de Madrid en un tranvía que unía la plaza de Cánovas del Castillo (que ahora llamamos plaza de Neptuno) con la Puerta del Sol. Un tramo del entonces tan usado medio de transporte que se puede visistar en el renovado hub de movilidad.

Compuesto por un rail y su asiento adoquinado original, estos restos ilustran la evolución del transporte público en Madrid desde la inauguración de la primera línea de tranvía en 1871. Inicialmente era de tracción animal, arrastrados por parejas (o grupos) de mulas, después se movieron gracias al vapor y, eventualmente, la electricidad, hasta su despedida definitiva en 1972, por lo menos, como medio de transporte.