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OCIO EN MADRID

El Parque de Atracciones de Madrid inicia su mayor transformación en décadas: "Modernizar no significa borrar el pasado"

El Ayuntamiento de Madrid prepara una nueva concesión para modernizar el histórico recinto de la Casa de Campo con más tecnología, accesibilidad y sostenibilidad, mientras protege uno de sus grandes símbolos: el tiovivo de madera de 1927

El parque de atracciones de Madrid, situado en la Casa de Campo, abrió sus puertas en 1969.

El parque de atracciones de Madrid, situado en la Casa de Campo, abrió sus puertas en 1969. / ARCHIVO

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Fue en 1969 cuando el Apolo 11 llegó a la Luna, Led Zeppelin lanzó su primer disco, Woodstock se convirtió en icono de la contracultura y Barrio Sésamo empezó a cambiar la televisión infantil. Ese mismo año, Madrid vivió también su propia revolución familiar: la apertura del Parque de Atracciones, inaugurado el 15 de mayo, día de San Isidro, en plena Casa de Campo.

Aquel día, más de 50.000 madrileños hicieron cola frente al gran portalón de hierro para estrenar el que entonces era el parque de atracciones más grande de España. Casi seis décadas después, el recinto vuelve a encontrarse ante uno de los momentos más decisivos de su historia. El Ayuntamiento de Madrid prepara los nuevos pliegos para adjudicar la explotación del parque durante los próximos ocho años, con una idea clara: adecuarlo al Madrid del siglo XXI sin borrar todo lo que lo ha convertido en parte de la memoria sentimental de la ciudad.

Puerta de acceso al Parque de Atracciones de Madrid.

Puerta de acceso al Parque de Atracciones de Madrid. / Ayuntamiento de Madrid

La futura concesión, tras décadas de gestión de Parques Reunidos, deberá incorporar nuevas atracciones, mejoras de accesibilidad, medidas de ahorro energético, protección de zonas verdes y la conservación de uno de sus grandes tesoros: el tiovivo de madera, una pieza art déco fabricada artesanalmente en Francia en 1927 y comprada por el parque a un feriante en 1968.

Modernizar sin borrar el pasado

¿Cómo se actualiza un lugar que forma parte de la infancia de varias generaciones? Para Diego Gracia, director de desarrollo del grupo Parques Reunidos, esa es precisamente la clave del reto. "Modernizar no significa borrar el pasado. Significa preservar aquello que hace único al parque mientras seguimos invirtiendo para que continúe siendo un referente para Madrid durante las próximas décadas", defiende a El Periódico de España.

El parque ya ha atravesado varias vidas. En sus primeras décadas fueron iconos Los Siete Picos, la noria, el platillo volante, los coches de choque Jarama, el Pulpo, las Sillas Voladoras, el Mississippi o el ferrocarril infantil del Oeste. Después llegaron nuevas dosis de adrenalina con el Katapult, el Top Spin, el Simulador Virtual, el Pasaje del Terror, La Lanzadera o Abismo, que sustituyó en 2005 a la histórica montaña rusa.

También cambió su manera de entender el espectáculo. El antiguo auditorio al aire libre, por el que pasaron artistas como Julio Iglesias, Rocío Jurado, Joan Manuel Serrat, Mecano o Ramoncín, dio paso al actual Gran Teatro Auditorio, un espacio cubierto con capacidad para más de 1.800 espectadores. Y en 2014 llegó Nickelodeon Land, una zona familiar que reforzó la oferta infantil con personajes como Bob Esponja, Dora la Exploradora o la Patrulla Canina.

Parque de Atracciones de Madrid, en Casa de Campo

Parque de Atracciones de Madrid, en Casa de Campo / GENERATIONVOYAGE

"Los grandes parques del mundo evolucionan constantemente, pero mantienen aquellos elementos que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones", explica Gracia.

Tecnología, sostenibilidad e inclusión

El nuevo parque no se medirá solo por sus montañas rusas. La modernización pasa también por mejorar toda la experiencia del visitante: desde cómo se planifica la jornada hasta cómo se accede a las atracciones, cómo se reducen esperas o cómo se garantiza que cualquier persona pueda disfrutar del recinto con mayor autonomía.

"La innovación ya no consiste únicamente en incorporar nuevas atracciones, sino en mejorar continuamente toda la experiencia", señala Gracia. En esa línea, el parque ya cuenta con aplicación móvil, Fast Pass virtuales y contenidos accesibles desarrollados junto a la Fundación CNSE, con señalización y materiales en Lengua de Signos Española.

La sostenibilidad será otro de los grandes ejes de la nueva etapa. El recinto dispone de la Marca S de Sostenibilidad Turística, otorgada por el Instituto para la Calidad Turística Española, y el futuro proyecto deberá avanzar en eficiencia energética y en una gestión más responsable de sus espacios.

Para Gracia, el parque del futuro se sostiene sobre tres compromisos. "Innovación constante, sostenibilidad e inclusión, y experiencias memorables para todas las generaciones", subraya.

El tiovivo como patrimonio emocional

Entre las condiciones fijadas por el Ayuntamiento destaca la protección del histórico carrusel de madera, una de las piezas más reconocibles del recinto. Fabricado en París en 1927 e instalado en la Casa de Campo desde los primeros años del parque, sus caballitos han formado parte de la infancia de varias generaciones de madrileños.

Tiovivo del Parque de atracciones de Madrid.

Tiovivo del Parque de atracciones de Madrid. / PARQUE DE ATRACCIONES

"El tiovivo representa la historia viva del parque y también una parte del patrimonio emocional de Madrid", sostiene Gracia. Para el directivo, conservarlo no es una concesión nostálgica, sino una forma de entender el futuro. "Innovación y patrimonio no son conceptos opuestos", resume. Ese equilibrio será una de las claves de la próxima etapa: sumar atracciones y tecnología sin convertir el parque en un lugar irreconocible para quienes lo recuerdan desde niños.

Competir en la era de las pantallas

El ocio de 2026 no se parece al de 1969. Hoy los parques compiten con plataformas, videojuegos, redes sociales, centros comerciales, grandes eventos, festivales, experiencias inmersivas y una oferta de entretenimiento prácticamente infinita. Pero Gracia cree que hay algo que ninguna pantalla puede sustituir.

"Compartir un día con la familia o los amigos, sentir la emoción de una atracción o disfrutar de un espectáculo en directo son experiencias profundamente humanas", afirma. Esa, dice, sigue siendo la gran ventaja de un parque de atracciones: no ofrece solo consumo rápido, sino recuerdos compartidos.

El recinto recibe actualmente alrededor de un millón de visitantes al año, principalmente familias con niños de entre 6 y 12 años y jóvenes de entre 14 y 18. Desde su apertura, más de 100 millones de personas han pasado por sus instalaciones. Cumpleaños, excursiones escolares, comuniones, fines de curso, primeras citas y tardes de verano forman parte de un archivo emocional que explica su peso en la ciudad. "Cada año recibimos aproximadamente un millón de visitantes y nuestro objetivo es que cada uno de ellos se lleve un recuerdo inolvidable. Porque al final no gestionamos únicamente atracciones; ayudamos a crear recuerdos", subraya Gracia.

Sillas voladoras en el parque de atracciones.

Sillas voladoras en el parque de atracciones. / Ayuntamiento de Madrid

La renovación del Parque de Atracciones llega en un momento de grandes transformaciones urbanas y turísticas en la capital: la recuperación del Teleférico, el soterramiento de la A-5, Madrid Río, Parque Castellana o la futura Ciudad del Deporte forman parte de esa estrategia de ciudad que busca actualizar iconos y crear nuevos polos de actividad.

En ese mapa, el parque aspira a seguir siendo algo más que un recinto de ocio. Es un motor turístico, económico y de empleo, pero también un lugar de encuentro. "Madrid vive uno de los momentos más dinámicos de su historia y el ocio de calidad forma parte de esa transformación", defiende Gracia. "Queremos seguir siendo parte activa del futuro de Madrid".

La nueva concesión tendrá una duración improrrogable de ocho años, hasta el 5 de octubre de 2035. Será, por tanto, una etapa corta pero decisiva para definir qué papel ocupará el parque en la ciudad que viene.

Los recuerdos felices permanecen

La pregunta de fondo no es solo qué atracciones nuevas llegarán, sino qué tipo de parque quiere Madrid para las próximas generaciones. Uno más tecnológico, más accesible y más sostenible, sí, pero también capaz de seguir provocando esa mezcla de nervios, vértigo y felicidad que tantas familias asocian a la Casa de Campo.

Parque de Atracciones

Parque de Atracciones / Archivo

Gracia lo resume con una imagen sencilla: "Me gustaría que dentro de diez años un niño recordara exactamente lo mismo que recuerdan hoy tantas generaciones de madrileños: un día extraordinario con las personas que más quería".

Porque el parque puede cambiar, y de hecho debe hacerlo. Cambiarán las atracciones, los accesos, las aplicaciones, los espectáculos y las formas de visitarlo. Pero la ambición sigue siendo la misma que aquella mañana de San Isidro de 1969: que Madrid tenga un lugar donde divertirse, sorprenderse y volver. "Las atracciones cambian con el tiempo. Los recuerdos felices permanecen para siempre".