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REPORTAJE

Club Financiero Génova: el selecto espacio de negocios y alta gastronomía que combina tradición, innovación y excelencia en pleno corazón de Madrid

La institución, que cuenta con más de 50 años de historia, acoge encuentros empresariales y actividades para socios con uno de los mejores ambientes de la capital

Imagen de la Ciudad de Madrid desde la azotea del Club Financiero Génova

Imagen de la Ciudad de Madrid desde la azotea del Club Financiero Génova / Juan Serrano Corbella

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Cristina Andrade del Alcázar

Cristina Andrade del Alcázar

Madrid

De la Biblioteca Nacional, a la Catedral de la Almudena, pasando por las Cuatro Torres, el Faro de Moncloa o el Tribunal Supremo. Pocos sitios en Madrid permiten ver desde un mismo punto y con una vista de 360 grados todos los grandes monumentos de la capital a la vez que ofrece un ambiente selecto y elegante como es el del Club Financiero Génova.

Ubicado en la planta 14 del edificio Centro Colón (Calle Marqués de la Ensenada, 14) este exclusivo espacio de negocios cuenta con más de cincuenta años de historia y es, a día de hoy, una de las instituciones privadas de referencia en Madrid. Consolidado como punto de encuentro para empresarios, directivos, profesionales e instituciones, su misión ha sido, desde su fundación, fomentar el diálogo, el intercambio de ideas y la creación de relaciones de confianza que contribuyan al desarrollo empresarial, económico y social.

“Antes éramos unas vistas con un club. Hoy somos un club con vistas y lo verdaderamente importante es lo que ocurre dentro”, asegura su presidente Arturo de las Heras, que desde 2019 lidera este centro empresarial y social ubicado en pleno corazón de Madrid. Explica que, en un primer momento, “muchas personas llegan pensando que van a encontrarse únicamente un restaurante con buenas vistas y descubren que detrás existe una intensa actividad empresarial y una red de profesionales realmente interesante”.

Arturo de las Heras, presidente del Club Financiero Génova.

Arturo de las Heras, presidente del Club Financiero Génova. / Cedida

A día de hoy el Club Financiero Génova se ha consolidado como un referente que combina la tradición y el prestigio de una institución histórica con una visión moderna, dinámica y abierta a las nuevas necesidades del mundo empresarial. “En el Club conviven empresarios y directivos de sectores muy distintos y generaciones diferentes y esa mezcla enriquece muchísimo la vida del Club haciendo que siempre haya algo nuevo que aprender”, destaca de las Heras.

Un origen empresarial

Inaugurado en 1973, el Club Financiero Génova surgió ante la necesidad de que en Madrid existiera un lugar donde las relaciones empresariales pudieran desarrollarse con confianza y de manera personal. La idea era crear un espacio de negocios donde los empresarios pudiesen reunirse, intercambiar ideas o conversar sin prisas con otros profesionales.

Salones del Club Financiero Génova.

Salones del Club Financiero Génova con unas privilegiadas vistas de Madrid. / Juan Serrano Corbella

“Lo bonito es que, después de más de medio siglo, esa idea sigue siendo exactamente la misma. Han cambiado las empresas, la forma de hacer negocios e incluso la ciudad, pero el Club continúa siendo un lugar donde las personas son lo más importante”, reconoce su presidente, Arturo de las Heras García. A este respecto, puntualiza que el Club lleva haciendo networking, - un término ahora “de moda”- desde mucho antes de que existiera, sólo que entonces se llamaba sentarse a comer, mantener una conversación y conocerse”.

A lo largo de su trayectoria, el Club Financiero Génova ha sabido evolucionar hacia un modelo más actual pero sin renunciar a los valores que le han dado su identidad: la excelencia, la discreción, la pluralidad y el espíritu de colaboración. Su presidente advierte que “es imposible construir relaciones empresariales duraderas si antes no existen relaciones personales”, y esto se consigue, asegura, “coincidiendo muchas veces, compartiendo conversación y generando una relación que va creciendo con el tiempo”. También incide en las ventajas de privacidad que ofrecen sus instalaciones, donde sus socios pueden “mantener una reunión o una conversación en un entorno tranquilo, donde todo sucede con absoluta naturalidad”.

Una mirada contemporánea

Por las instalaciones de este club empresarial pasan a diario empresarios, presidentes, consejeros, CEOs, directores generales, socios de despachos profesionales y altos directivos de prácticamente todos los sectores económicos. Y es que “la presencia de perfiles C-Level forma parte del ADN del Club”, señala de las Heras.

Pero desde hace ya tiempo, en el Club Financiero Génova se dieron cuenta de que a día de hoy no bastaba con tener un lugar agradable donde reunirse sino que sus socios “quieren mucho más: quieren contenido, conocer gente interesante, asistir a conversaciones que les aporten valor y sentir que formar parte del Club les ayuda también en su desarrollo profesional”. Por eso, el cambio más importante no ha tenido que ver con el espacio sino con “la forma de entender el club”. “Y esto nos obliga a estar en constante evolución”, apostilla de las Heras.

A través de la cristalera los clientes pueden disfrutar de una de las mejores vistas de Madrid en el interior del Club Finaciero Génova .

A través de la cristalera los clientes pueden disfrutar de una de las mejores vistas de Madrid en el interior del Club Finaciero Génova . / Juan Serrano Corbella

El presidente destaca que “la esencia sigue siendo la misma, pero el Club ha sabido evolucionar” y prueba de ello es que cada vez organizan más “encuentros empresariales, desayunos, conferencias, mesas redondas y actividades de networking”. Su modelo actual, en el que sus accionistas son los propios socios, le ha permitido conservar su independencia y seguir siendo fiel a sus orígenes.

Un club exclusivo abierto a todos

Desde sus orígenes el Club fue exclusivo para los socios y sus amigos, pero en 2023, tras la renovación de los espacios del centro de negocios, decidieron abrir sus puertas al público general. Un hecho que ha supuesto, sobre todo, “que muchas personas hayan podido descubrir el Club desde dentro”, explica la directora gerente del Club Financiero Génova, Arrate Oromí. 

Aunque hay determinadas zonas como el restaurante en horarios concretos que están abiertas al público, relata Oromí, “la verdadera vida del Club sigue siendo exclusiva para los socios”: “Las actividades, los encuentros privados, la piscina, la zona deportiva o la posibilidad de utilizar el Club como un espacio habitual de trabajo forman parte de esa experiencia que solo vive quien pertenece al Club”.

Arrate Oromí, directora gerente del Club Financiero Génova.

Arrate Oromí, directora gerente del Club Financiero Génova. / Cedida

La directora gerente asegura que no quieren “crecer por crecer” y que actualmente la cifra de socios les parece “muy equilibrada”. Tanto es así que están estudiando, según aclara, “la posibilidad de limitar la incorporación de nuevos socios” para preservar precisamente la esencia de este centro: “Queremos seguir siendo un lugar donde los socios se conozcan, coincidan, se saluden por su nombre y puedan establecer relaciones de confianza”.

El auge de los clubs

En otro orden de cosas, Arrate Oromí, apunta que “Madrid está viviendo a día de hoy un momento muy interesante” y que, de un tiempo a esta parte, “han surgido nuevos clubes privados”. El renacimiento de este tipo de instituciones supone una “buena noticia”, asegura, ya que “cada club tiene una personalidad distinta y responde a necesidades diferentes”. 

Y es que desde el Club Financiero Génova lo tienen claro: “Nunca hemos pensado que exista un único club para todo el mundo”. Una prueba de ello es que, según explica, “muchos de nuestros socios pertenecen también a otros clubes porque entendemos que son propuestas perfectamente compatibles”.

La institución, que cuenta con casi 700 socios, no quiere competir en volumen ni en visibilidad, “sino en la calidad de las relaciones que se generan entre nuestros socios, el acceso a perfiles de primer nivel y la construcción de una comunidad basada en la confianza, el respeto y el orgullo de pertenencia”, expone Oromí.

Desde la azotea se puede disfrurar de unas vistas 360 grados de la Ciudad de Madrid

Desde la azotea se puede disfrurar de unas vistas 360 grados de la Ciudad de Madrid / Juan Serrano Corbella

A nivel internacional, el Club forma parte de una red de más de 100 clubes corresponsales repartidos por todo el mundo, lo que permite a sus socios acceder a instituciones homólogas en numerosas ciudades de España, así como en diversos países de Europa, Asia, América y el resto del mundo. Una dimensión empresarial que confiere mayores posibilidades de relaciones personales, representación institucional y desarrollo profesional.

Un oasis gastronómico y social

Pero si hay algo que une países, lenguas y personas en todo el mundo es, sin duda, la gastronomía. Sentarse alrededor una mesa para compartir un plato mientras conversas, disfrutar de un cóctel en buena compañía o tomar un café mientras se cierra un acuerdo de negocios son algunas situaciones en las que el Club Financiero Génova quiere estar presente a través de su renovada apuesta culinaria liderada por La familia La Ancha, con el reconocido chef Nino Redruello al frente y Azotea Grupo. “No buscamos ser un restaurante de moda sino que un empresario pueda invitar aquí a un cliente con la tranquilidad de saber que va a encontrar un buen servicio, una cocina de calidad y un entorno donde poder conversar sin prisas”, reconoce el presidente Arturo de las Heras.

Durante todo el año, el Club Financiero Génova también acoge otras actividades, como desayunos de trabajo, almuerzos-coloquio, mesas redondas, presentaciones, encuentros con empresarios, representantes institucionales, profesionales del ámbito cultural y económico. Todo ello forma parte de una programación pensada para que el Club esté vivo todos los días ya que entienden que estos encuentros son “una oportunidad para que las personas se conozcan, intercambien ideas y encuentren puntos de conexión”.

“Al final, las mejores oportunidades casi nunca aparecen durante una ponencia sino cuando termina, durante el café, en una conversación improvisada o en un almuerzo que acaba prologándose más de lo previsto”, afirma Arturo de las Heras. “Y probablemente esa sea la mejor definición del Club Financiero Génova: un lugar donde las personas se encuentran se conocen y construyen relaciones que, muchas veces, terminan convirtiéndose en proyectos, colaboraciones o amistades”, concluye.