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CULTURA

Madrid cuenta con 11 museos accesibles para niños con autismo y sus familias

La Comunidad reúne varios espacios culturales, integrados en la Red EMPOWER, que incorporan recursos de accesibilidad cognitiva para hacer de la visita una experiencia más comprensible, tranquila e inclusiva

Exposición de Ouka Lele en la Sala Alcalá 31.

Exposición de Ouka Lele en la Sala Alcalá 31. / "Jesús Hellín " / Europa Press

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Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Madrid se ha convertido en el principal referente nacional en accesibilidad cultural para personas con autismo. La región concentra el mayor número de musos que forman parte de la Red Empower, albergando once de los quince espacios culturales que integran esta iniciativa. Se trata de una alianza que impulsa la incorporación de herramientas de accesibilidad cognitiva para que las familias con menores con autismo puedan disfrutar de la oferta museística en igualdad de condiciones y con una experiencia adaptada a sus necesidades.

La falta de información anticipada, la sobrecarga de estímulos o la ausencia de espacios tranquilos aún suponen una dificultad a tener en cuanta en el acceso de muchas familias a la vida cultural. Es por eso que algunos museos en Madrid, Galicia, Castilla y León y la Comunidad Valenciana han comenzado a incorporar recursos que facilitan la comprensión de la visita y reducen la incertidumbre, contribuyendo a transformar estos espacios en entornos más acogedores, previsibles e inclusivos para la infancia neurodivergente.

La duración aproximada de las visitas será de 90 minutos y serán conducidas por empleados del Canal de Isabel II

Sala Canal de Isabel II. / AGENCIAS

Las instituciones que se enmarcan en esta transformación son el Museo ICO, el Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, el Real Jardín Botánico-CSIC, el Museo Nacional de Antropología, el Museo de América, la Casa Natal de Cervantes, la Casa Museo Lope de Vega, la Sala de Arte Joven, la Sala de Arte Alcalá 31, el Espacio Fundación Telefónica y la Sala Canal de Isabel II. Todos ellos emplean herramientas como pictogramas, agendas visuales y secuencias de apoyo que permiten anticipar el recorrido, comprender las actividades y conocer de antemano las normas del museo.

Acceso a la cultura

El programa se apoya, además, en la formación de los equipos educativos de estas instituciones para eliminar barreras de acceso y fomentar una participación más inclusiva. El modelo desarrollado por EMPOWER ha permitido ya que más de 4.700 personas con autismo y sus familiares participen en actividades adaptadas, al tiempo que más de 500 profesionales han recibido formación específica para acompañar a las familias durante las visitas. La lista la completan el Museo de Pontevedra, el Museo de la Energía de Ponferrada, La Térmica Cultural, en Castilla y León y el Museo Arqueológico Provincial de Alicante.

Algunas de las piezas que se exhiben en el Museo Antropológico Nacional.

Algunas de las piezas que se exhiben en el Museo Antropológico Nacional. / Secretaría de Cultura | INAH

"Durante años muchas familias han renunciado a visitar museos porque no sabían si su hijo podría participar o si serían comprendidas si surgía alguna dificultad. Nuestro objetivo es que esa incertidumbre desaparezca. Que las familias puedan elegir qué museo quieren visitar, igual que cualquier otra. Que existan ya 15 instituciones culturales comprometidas en cuatro comunidades autónomas demuestra que este cambio es posible cuando existe voluntad y colaboración. La cultura es un derecho y hacerla accesible es una responsabilidad compartida que fortalece a toda la sociedad", señala Laura Donis, fundadora y CEO de la iniciativa a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

"Las instituciones culturales que liderarán el futuro serán aquellas capaces de combinar excelencia, impacto social y participación. La accesibilidad ya no es una cuestión complementaria, sino un criterio de calidad que permite ampliar públicos, fortalecer el vínculo con la comunidad y hacer efectivo el derecho de acceso a la cultura. Esta red demuestra que este cambio es posible y que puede integrarse en la actividad habitual de un museo mediante formación, acompañamiento y herramientas prácticas", añade.

Donís, además, apunta que, en apenas unos años, se ha podido comprobar que, cuando un museo incorpora la accesibilidad cognitiva de forma estructural, no sólo mejora la experiencia de las personas con autismo y sus familias, sino que el equipo adquiere nuevas capacidades: "La institución refuerza su compromiso con la inclusión y genera un impacto social medible. Nuestro objetivo es que cada vez más museos entiendan que la accesibilidad no es un proyecto puntual, sino una oportunidad para convertirse en instituciones más relevantes, más cercanas y más preparadas para responder a la diversidad de la sociedad actual".

Además, Carola, madre de Alaia, una niña con autismo, señala que proyectos como este permiten "sentir que existen entornos públicos donde mi hija no es juzgada sino aceptada y bienvenida. Nos ha aportado esperanza y alegría a la par que seguridad para aventurarnos a participar en nuevos espacios culturales". Para la pequeña ha supuesto "disfrute y alegría en cada sesión". "Al ser un programa con continuidad, le ha dado confianza y familiaridad a la hora de participar. Le ha permitido que progresivamente haya podido interactuar con el resto de las familias y con el equipo", conlcuye.