Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CAMINO DE LA FINAL

Villanueva de la Cañada, la cuna de Rodri, el 'cerebro' de España: "Todavía sigue invitando a sus amigos a los partidos de su equipo"

Los vecinos recuerdan con orgullo los inicios del jugador que sigue vinculado al equipo local y que ahora lidera a España hacia la final del Mundial

Unos niños con camisetas del Atleti juegan al fútbol con sus abuelos en las mismas canchas donde lo hacía Rodri.

Unos niños con camisetas del Atleti juegan al fútbol con sus abuelos en las mismas canchas donde lo hacía Rodri. / Alba Vigaray

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Héctor González

Héctor González

Madrid

A media hora en coche del centro de Madrid, entre el río Guadarrama y zonas boscosas, se encuentra Villafranca del Castillo, la exclusiva urbanización de Villanueva de la Cañada que vio nacer a Rodrigo Hernández, el cerebro y el líder indiscutible del centro del campo de la Selección Española que el pasado martes pasó por encima de Francia y que se prepara para hacer lo propio contra Argentina el próximo domingo en la finalissima del Mundial.

Pese a las casi dos décadas que han pasado desde que Rodri paseaba cada día entre esta tranquila zona de chalets, los vecinos siguen teniéndole muy presente. "Aquí todo el mundo se acuerda de él", asegura la dependienta de un local de comida casera ubicada en la única zona comercial de toda la urbanización. Como es el caso de Marta, una vecina de toda la vida que cuenta que su hijo, Guillermo, y sus amigos jugaban con Rodri en el equipo de Villanueva cuando eran pequeños. "Luego al mío le dio más por el baloncesto, pero entonces estaban todo el día jugando al fútbol".

Ya sea en el Polideportivo Santiago Apóstol, donde entrenaba y disputaba los partidos como local el CD Villanueva de la Cañada, el primer equipo de Rodri, o "en las canchas de aquí enfrente", recuerda Cristina, la dueña de la Pastelería Torrehermosa, que lleva "casi 40 años" en la urbanización. Su hijo, de 32 años, lleva ya unos cuantos viviendo en Valencia, pero en aquella época también formaba parte del círculo del centrocampista. "No me acuerdo bien, habrán pasado 20 años ya, pero sé que en aquel entonces estaban muy unidos".

Varios lo siguen estando. "Aunque a día de hoy ellos dos [su hijo y Rodri] no tienen mucho contacto directo, sé que con muchos del círculo de aquí sí que continúa manteniendo contacto", asegura Marta. De hecho, "lo sé porque les ha invitado varias veces cuando su equipo [actualmente, el Manchester City] jugaba partidos importantes", añade para reforzar su testimonio. "Mi hijo no, porque para esas cosas es muy austero, pero otros del grupo sí que han ido a verle".

Alguien que le conocía muy bien era Quilú, el antiguo dueño del bar Casa Bianca, que en 2024, cuando Rodri ganó el Balón de Oro, fue entrevistado por Telemadrid. "Hemos visto los primeros pasos, los primeros años de Rodri como jugador, como hombre, como todo y tenemos nos alegramos un montón", celebró este vecino de Villafranca. Su hija le cuidó de pequeño, su hijo le dio clases de mates y él, de fútbol, contó en antena Quilú, que desgraciadamente no podrá verle alzar la Copa del Mundo, ya que falleció hace año y medio.

Rodrigo Hernández Cascante nació en Madrid en 1996, pero su infancia transcurrió en Villafranca del Castillo, una tranquila urbanización de Villanueva de la Cañada rodeada de parcelas, jardines y zonas verdes. Allí nació su relación casi obsesiva con el balón. El propio futbolista ha recordado en distintas entrevistas aquellos veranos como una sucesión interminable de "fútbol, piscina, fútbol, piscina", con partidos improvisados en el jardín comunitario que solo se interrumpían para volver a casa a comer.

El vecindario, nacido en los años 70 como destino de recreo de familias madrileñas, debe su nombre a la antigua aldea levantada a los pies del castillo de Aulencia en época de Juan II. Este pasado medieval sigue presente en el callejero, pues todas sus vías llevan nombres de castillos, y en el emblema de la comunidad de propietarios. También en su hijo más ilustre, ya que Rodri, además del metrónomo del equipo, es asimismo el bastión central de la inexpugnable defensa que ha aupado a España hasta su segunda final mundialista.

Rodri estudió en el Colegio Internacional Kolbe, donde destacó por sus buenas notas y por una energía que volcaba constantemente en el deporte. Sus primeros pasos como futbolista federado los dio en el CD Villanueva de la Cañada, en el antiguo campo de tierra del Complejo Deportivo Santiago Apóstol, situado a escasos metros de su colegio y hoy cubierto de césped artificial. Allí disputó dos temporadas, en prebenjamín y benjamín, aunque acostumbraba a competir con niños mayores. Quienes le vieron jugar entonces recuerdan a un futbolista todavía menudo, pero dotado de una inteligencia y una capacidad para interpretar el juego impropias de su edad.

En segundo año de benjamín dio el salto al Rayo Majadahonda y, en 2007, con 11 años, ingresó en la cantera del Atlético de Madrid. Durante aquella etapa viajaba hasta el Cerro del Espino en autobús de línea desde Villanueva, todavía con la mochila del colegio, porque sus padres trabajaban. Entre los libros, los trayectos y los entrenamientos comenzó a abrirse camino un jugador que años después alcanzaría la cima del fútbol, pero que nunca terminó de alejarse del lugar donde empezó todo.

Pese a que su carrera le llevó primero a Villarreal y después a Manchester, Rodri nunca ha roto el vínculo con Villanueva de la Cañada y con el club donde empezó. Según cuentan sus antiguos paisanos, cando regresa se deja ver en las gradas, juega alguna pachanga y visita a los amigos que conserva desde el colegio. También sigue los resultados del CD Villanueva, pregunta por la evolución de equipos como el Cadete A y ha participado en videollamadas con la cantera para compartir consejos y animar a los jóvenes a continuar sus estudios. "Aquí la gente no es del City, pero es de Rodri", resumen en el municipio.

Ese orgullo llevó al Ayuntamiento a plantear, tras la conquista del Balón de Oro en 2024, que el campo de fútbol del Complejo Deportivo Santiago Apóstol pase a llamarse Estadio Rodrigo Hernández. Sin embargo, dos años después y pese a la insistencia de sus conciudadanos, la propuesta no ha terminado de materializarse. Tal vez, si España logra hacerse el domingo con la victoria y con su segunda estrella, sea el momento idóneo para que el terreno donde se plantó la semilla del futbolista que es ahora reciba por fin el recuerdo que, a todas luces, merece.