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GASTRONOMÍA

A Madrid le sobran bares de moda y le faltan bares a los que volver: así es El Madrileño, la nueva cervecería "de barrio"

El empresario madrileño Nacho Horcajada abre en Paseo de la Habana una barra de vocación castiza, con terraza todo el año, Mahou bien tirada, producto reconocible y un mural de Diego Quejido lleno de guiños a Madrid

A Madrid le sobran bares de moda y le faltan bares a los que volver: así es El Madrileño, la nueva cervecería "de barrio".

A Madrid le sobran bares de moda y le faltan bares a los que volver: así es El Madrileño, la nueva cervecería "de barrio". / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

A Madrid le sobran bares de moda y le faltan bares a los que volver. Esa es, en el fondo, la tesis de Nacho Horcajada, empresario madrileño y vecino del entorno del Bernabéu, que acaba de abrir El Madrileño en el Paseo de la Habana número 13 con una promesa sencilla: barra, terraza y producto. "No queremos ser una moda", explica Horcajada a El Periódico de España. Y en una zona donde los locales pasan de la euforia del partido al silencio del lunes, la frase suena casi como un manifiesto. El Madrileño no quiere vivir solo de los días grandes del estadio, sino de la rutina del barrio: el aperitivo, la cerveza después del trabajo, la comida informal, el vecino que baja sin reservar y la ronda que se alarga.

Aquí la identidad madrileña no va de postal ni de decorado. Va de Mahou fría, doble bien tirado, gildas, conservas, ensaladilla, chacinas, terraza abierta todo el año y una carta pensada para compartir. "Queremos ser la cervecería que siempre abre", insiste su dueño.

La cerveza bien tirada es una de las señas de identidad de El Madrileño, una cervecería castiza con barra viva y espíritu de barrio.

La cerveza bien tirada es una de las señas de identidad de El Madrileño, una cervecería castiza con barra viva y espíritu de barrio. / Cedida

El guiño visual lo pone un mural del pintor y artista plástico madrileño Diego Quejido, con símbolos reconocibles de la ciudad, de la Puerta de Alcalá a Las Ventas, pasando por Gran Vía y el Oso y el Madroño. Una forma de decir, sin demasiadas vueltas, lo mismo que el lema de la casa: "Sabor de bar. Actitud de Madrid".

"La idea es generar barrio"

Horcajada habla de El Madrileño casi como quien habla de una deuda pendiente. "Yo soy Madrid de toda la vida. De este barrio. Mi colegio estaba aquí al lado, mis padres viven aquí y yo vivo aquí", cuenta. Durante años ha montado locales en otras zonas, pero había algo en su propio entorno que le seguía llamando. "A veces lo que más cerca tienes, tu barrio, es donde más tiempo pasas en horas muertas. Y te das cuenta de que hay determinadas carencias".

Ambiente de terraza en El Madrileño, la cervecería que quiere convertirse en punto de encuentro cotidiano en la zona del Bernabéu.

El Madrileño, la cervecería que quiere convertirse en punto de encuentro cotidiano en la zona del Bernabéu. / Cedida

El local nace con vocación de cervecería social, no de restaurante impostado ni de bar temático. La idea, repite, es "generar barrio" y con esa premisa la de convertirse en ese sitio que funciona para el vecino, para las empresas de la zona y para el público que se mueve alrededor del Bernabéu. "Lo importante es que la gente diga: me bajo al Madrileño", resume.

La ubicación obliga, eso sí, a jugar en varios tableros. "Es una zona delicada, porque tocas a muchos públicos", explica. Está el vecino del barrio, el trabajador que sale de la oficina, el público de fin de semana, el aficionado que llega por el partido y quienes acuden a los conciertos o grandes eventos del estadio. La clave, defiende Horcajada, está en una oferta flexible, capaz de adaptarse a todos sin perder identidad.

Una cervecería para lunes, martes y miércoles

El Madrileño llega a un local con historia reciente complicada. En los últimos años, por ese mismo espacio han pasado varias cervecerías que no terminaron de cuajar. Horcajada lo sabía desde el principio. "Cuando llegamos, la pregunta del barrio era: '¿Y qué vais a abrir aquí?'. Y cuando decíamos que una cervecería, la respuesta era: '¿Otra?'", recuerda.

Gildas, conservas, ensaladilla y raciones reconocibles: la carta de El Madrileño mira al bar de siempre con una ejecución cuidada.

Gildas, conservas, ensaladilla y raciones reconocibles: la carta de El Madrileño mira al bar de siempre con una ejecución cuidada. / Cedida

Esa desconfianza inicial le obligó a bajar a tierra el proyecto desde el primer día. "Venimos a jugar en campo visitante", dice sobre las primeras semanas. Pero su objetivo no pasa por un golpe de efecto, sino por la continuidad. "Queremos que dentro de diez años la gente diga: vamos al Madrileño".

Por eso insiste en una idea que puede parecer menor, pero que para él es fundamental: abrir siempre. "Yo creo fielmente en la continuidad", afirma. La cervecería abre de lunes a domingo, con horarios claros y una apuesta por sostener el pulso incluso en los días más flojos. "Nuestra apuesta no es vivir de un partido de fútbol, de un concierto o de una NFL. Queremos vivir el lunes, el martes y el miércoles".

Una cerveza en El Madrileño, donde la barra, la terraza y el aperitivo recuperan el pulso de la cervecería clásica madrileña.

Una cerveza en El Madrileño, donde la barra, la terraza y el aperitivo recuperan el pulso de la cervecería clásica madrileña. / Cedida

En una cervecería llamada El Madrileño, Horcajada no tenía demasiadas dudas sobre la cerveza. "No confío en una cervecería que se llame El Madrileño y no tenga Mahou", afirma. "Mahou forma parte del ADN de Madrid". La cerveza se sirve de grifo, muy fría y en vaso escarchado, con la liturgia del doble bien tirado.

La carta sigue la misma lógica: platos reconocibles, producto cuidado y raciones pensadas para compartir. Hay gildas, ensaladilla, conservas, chacinas, pero también opciones para comer o cenar sin quedarse solo en el picoteo. "No quiero que se nos encasille como un sitio donde tomar el aperitivo y luego irse a comer a otro lado. Aquí puedes comer y puedes cenar", subraya.

Entre los proveedores con los que trabaja menciona nombres como Doña Tomasa, Real Conservera Española o La Finca, en línea con esa idea de cervecería clásica con un plus de calidad. "La gente valora la calidad. No queremos ser los más baratos, queremos ser justos", explica.

Raciones, conservas y clásicos de cervecería en El Madrileño, una barra madrileña pensada para compartir sin complicaciones.

Raciones, conservas y clásicos de cervecería en El Madrileño, una barra madrileña pensada para compartir sin complicaciones. / Cedida

La carta juega también con algunos bocados más actuales, como una trilogía de bikinis que busca apartarse del tópico de la trufa omnipresente. En los postres, la propuesta se mueve entre clásicos que hoy funcionan muy bien en Madrid: tarta de queso, torrija y una versión de pan con aceite y chocolate que aquí se prepara con sobao al horno y chocolate fundido.

Un Madrid sin disfrazarse de bar futbolero

El nombre podía haber caído fácilmente en el cliché del Bernabéu, pero Horcajada quiso evitarlo. Aunque es socio y abonado del Real Madrid, no quería abrir un bar encasillado en el fútbol. "No quería buscar un naming que hiciera referencia al estadio ni al Real Madrid", explica. El Madrileño pretende ser otra cosa: una cervecería de barrio, castiza, abierta y reconocible.

Ese espíritu aparece también en el mural de Diego Quejido, que recorre parte del local con guiños a la ciudad. El Oso y el Madroño, la Puerta de Alcalá, la Gran Vía, el edificio Metrópoli o Las Ventas aparecen como parte de un imaginario madrileño que acompaña la experiencia sin convertirla en decorado.

El mural de El Madrileño, firmado por el artista plástico madrileño Diego Quejido, reúne referencias castizas como la Puerta de Alcalá, Gran Vía, Las Ventas y el Oso y el Madroño.

El mural de El Madrileño, firmado por el artista plástico madrileño Diego Quejido, reúne referencias castizas como la Puerta de Alcalá, Gran Vía, Las Ventas y el Oso y el Madroño. / Cedida

La apuesta se completa con una terraza amplia, abierta durante todo el año, y un interior pensado para ganar barra, gente de pie y movimiento. Horcajada prefiere un local con rotación y vida a un espacio grande que solo se llene en días puntuales. "Yo quería un concepto potente más que un bar grande", resume.

El Madrileño se suma así a una corriente que gana fuerza en Madrid: la recuperación del bar tradicional, de la barra viva y del producto reconocible frente al exceso de conceptos de moda. No se trata de nostalgia pura, sino de actualizar una fórmula que sigue funcionando cuando está bien ejecutada. "Somos una cervecería típica, pero con un plus", resume Horcajada. Ese plus está en el producto, en el servicio, en la terraza, en el mural, en la continuidad y en una idea sencilla: que el vecino no tenga que pensárselo demasiado.

Todo lo que tienes que saber de El MadrileñoDónde: Paseo de la Habana, 13, MadridZona: BernabéuConcepto: cervecería clásica madrileña con barra, terraza y producto reconocibleHorario: de lunes a miércoles, de 12:00 a 00:30 horas; de jueves a sábado, de 12:00 a 2:00 horas; domingos, de 12:00 a 18:00 horasImprescindibles: Mahou bien tirada, conservas, ensaladilla, gildas, chacinas, raciones para compartir y terraza todo el año