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HISTORIA

Así era la plaza de Colón antes de sus famosas esculturas de hormigón: el edificio desaparecido que muchos madrileños nunca conocieron

Madrid perdió este edificio en 1970 y levantó una de sus plazas más reconocibles

La transformación de Colón estuvo condicionada por el rápido crecimiento del tráfico en Madrid

La transformación de Colón estuvo condicionada por el rápido crecimiento del tráfico en Madrid

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Victoria Saulyak

Victoria Saulyak

Madrid

Aunque no perceptible a primera vista, Madrid está llena de rincones cuyo aspecto actual oculta capas enteras de historia. Plazas, jardines y grandes avenidas que hoy parecen formar parte natural del paisaje urbano sustituyeron, en muchos casos, a edificios que durante décadas definieron la vida de la capital.

Uno de esos cambios es desconocido por la mayor parte de la población y se produjo en pleno centro, junto a la Biblioteca Nacional y el paseo de la Castellana. Allí, donde hoy se levantan los Jardines del Descubrimiento y las monumentales esculturas de hormigón de Colón, hubo hasta hace poco más de medio siglo una construcción que muchos madrileños nunca llegaron a conocer.

Donde hoy se levantan los Jardines del Descubrimiento y las monumentales esculturas de hormigón de Colón, hubo hasta hace poco más de medio siglo una construcción que muchos madrileños nunca llegaron a conocer

Donde hoy se levantan los Jardines del Descubrimiento y las monumentales esculturas de hormigón de Colón, hubo hasta hace poco más de medio siglo una construcción que muchos madrileños nunca llegaron a conocer / FUNDACIÓN MARÍA CRISTINA MASAVEU PETERSON

La antigua Casa de la Moneda que ocupaba la plaza de Colón

Hablamos de la antigua Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, un gran edificio construido en ladrillo y piedra, situado junto a la Biblioteca Nacional y dividido en dos pabellones gemelos.

Durante décadas, la Casa de la Moneda formó parte del paisaje urbano de Colón. Cada uno de sus pabellones se encontraba en un extremo de la plaza, configurando una imagen muy distinta a la que conocen actualmente los madrileños.

El edificio permaneció prácticamente sin cambios hasta que el crecimiento económico y urbanístico de la segunda mitad del siglo XX comenzó a transformar el eje de la Castellana. Como sucedió con otros inmuebles históricos de Madrid, la antigua fábrica fue derribada en 1970.

Llegó a plantearse la posibilidad de conservar los dos pabellones y construir un jardín entre ellos, sin embargo, el proyecto no salió adelante y el edificio terminó desapareciendo por completo, en una época en la que muchos solares del centro se consideraban oportunidades para levantar nuevos espacios.

La antigua Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, un gran edificio construido en ladrillo y piedra, situado junto a la Biblioteca Nacional y dividido en dos pabellones gemelos

La antigua Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, un gran edificio construido en ladrillo y piedra, situado junto a la Biblioteca Nacional y dividido en dos pabellones gemelos / REDES

El concurso que dio origen a los Jardines del Descubrimiento

Tras el derribo quedó libre un gran terreno en uno de los puntos más importantes de Madrid. En 1971 se convocó un concurso para diseñar una nueva plaza que reorganizara el espacio y respondiera a las necesidades urbanas del momento.

A la convocatoria se presentaron destacados arquitectos, aunque las propuestas ganadoras apenas tuvieron relación con el resultado definitivo. La actuación terminó siendo encargada a Manuel Herrero Palacios, entonces arquitecto jefe del Departamento de Parques y Jardines y Estética Urbana.

La nueva plaza de Colón se diseñó pensando en los coches

La transformación de Colón estuvo condicionada por el rápido crecimiento del tráfico en Madrid. La nueva plaza debía ofrecer espacio para los vehículos y facilitar la movilidad en una zona cada vez más congestionada.

El proyecto incluyó un aparcamiento y una terminal de autobuses con conexiones al aeropuerto. En la zona más próxima al paseo de la Castellana también se construyó un centro cultural subterráneo que continúa formando parte de la actividad cultural de la capital.

En la superficie se crearon los Jardines del Descubrimiento, aunque el resultado se alejaba bastante de la imagen de un jardín tradicional. El espacio fue concebido como una gran explanada abierta hacia las calles y paseos cercanos, con escasa vegetación y un diseño representativo del urbanismo de aquellos años.

Las enormes esculturas de hormigón que transformaron Colón

Uno de los elementos más llamativos del proyecto fue la instalación de cuatro grandes esculturas abstractas de Joaquín Vaquero Turcios en el lado de la calle Serrano. Las piezas, conocidas popularmente como los macros por sus dimensiones, tenían como objetivo cerrar visualmente la explanada y ocultar parcialmente los edificios comerciales situados al otro lado.

Su estética brutalista y su enorme tamaño generaron numerosas críticas tras su inauguración. Sin embargo, con el paso de los años se han convertido en una parte inseparable del paisaje de la plaza de Colón.