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ARTE

La Mona Lisa tiene una gemela y está en Madrid: se conserva más fresca y luminosa que la original

La obra, expuesta en el Museo del Prado, pasó desapercibida hasta que las restauraciones de 2012 revelaron lo que escondía su oscuro fondo

Los restauradores del Museo del Prado realizaron radiografías para estudiar la pintura sin saber que sus descubrimientos revolucionarían el mundo del arte

Los restauradores del Museo del Prado realizaron radiografías para estudiar la pintura sin saber que sus descubrimientos revolucionarían el mundo del arte / Montaje de 'El Periódico de España'

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Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Si alguna vez has viajado a París o tienes pensado hacerlo, sabrás que una de las paradas obligatorias en el itinerario es sin duda el Museo del Louvre. Con más de 35.000 obras expuestas al público, los franceses cuentan con un patrimonio cultural envidiable entre el que destacan la escultura de la Venus de Milo o la tan venerada pintura de la Gioconda.

Pintada por Leonardo da Vinci entre los años 1503 y 1506 en su Florencia natal, esta célebre obra pictórica se conserva en el Museo del Louvre desde 1797, tras ser adquirida por el rey Francisco I de Francia. Además de utilizar la revolucionaria técnica del 'sfumato', el aura de misterio del autor, el hecho de que Napoleón la colgara en su dormitorio o los espectaculares robos en 1911 y 2025 han hecho de esta obra un fenómeno mediático global.

La multitud de turistas y el reducido tamaño de la obra hace que sea muy dificil visitarla en el Museo del Louvre

La multitud de turistas y el reducido tamaño de la obra hace que sea muy dificil visitarla en el Museo del Louvre / Associated Press

Así, cámara en mano, las colas de turistas en el Louvre para ver la famosa obra son inmensas. Esto sumado a que el óleo apenas cuenta con un tamaño de 77 por 53 centímetros, transforma la experiencia en todo un reto logístico. Pero, ¿y si te dijera que la Mona Lisa tiene una gemela que puede visitarse gratis en Madrid?

La "copia" que escondía un secreto tras su fondo

Entre los entendidos de arte es sabido que la Mona Lisa no es un cuadro único, y es que, uno de los discípulos de Leonardo, llevó a cabo una copia casi idéntica. Esta reproducción atribuida por algunos historiadores al artista Salai o incluso al pintor Francesco Melzi, se conserva a día de hoy en el Museo del Prado de Madrid.

Sin embargo, según explica la creadora de contenido @seseartpicks, hasta hace unos años esta obra solía pasar desapercibida entre las pinturas expuestas en el museo al ser concebida como "una mera reproducción aburrida", con un fondo oscuro pasado de moda y sin la famosa técnica del 'sfumato'.

La Mona Lisa antes de la restauración llevada a cabo por el Museo del Prado contaba con un fondo liso y oscuro

La Mona Lisa antes de la restauración llevada a cabo por el Museo del Prado contaba con un fondo liso y oscuro / Museo del Prado

Pero todo eso cambiaría en el año 2012 cuando un grupo de restauradores del Museo del Prado decidió estudiarla y hacerle unas radiografías con luz infrarroja revelando un detalle que ha revolucionado el mundo del arte: tras esa gruesa capa de pintura negra se escondía el mismo paisaje de la Toscana pintado por Leonardo da Vinci.

Comparación de las diferentes versiones de la Mona Lisa

Comparación de las diferentes versiones de la Mona Lisa / Conectia Psicología

"Y no solo eso", matizaba la artista en sus redes, "cuando analizaron las capas del dibujo con los escáneres, se descubrió que, cuando Leonardo corregía la posición de las manos o cambiaba la línea del cuello de su cuadro del Louvre, el pintor de la de Madrid hacía exactamente las mismas correcciones".

Reproducción de la Mona Lisa en el Museo del Prado tras las restauraciones de 2012

Reproducción de la Mona Lisa en el Museo del Prado tras las restauraciones de 2012 / Museo del Prado

Aunque este detalle pudiera parecer insignificante, sus implicaciones van mucho más allá. Así lo explica María José, y es que este descubrimiento revela que la copia no se realizó sobre el cuadro ya terminado, sino que se llevó a cabo al mismo tiempo y en el mismo taller que el artista, mientras la modelo real Lisa Gherardini, estaba sentada frente a ellos.

Un sabotaje que ayudó a su conservación

Entonces, ¿a qué se debía este fondo negro? Este estilo de retrato sobrio, oscuro y dramático estaba influenciado por la estética del siglo XVIII de la mano de pintores como Velázquez o Rembrandt. Así, algunos historiadores apuntan a que seguramente alguien de la corte española miró al paisaje renacentista de la Mona Lisa y pensó que estaba pasado de moda, cubriéndolo con este fondo negro.

De forma curiosa, este "sabotaje" en realidad acabó siendo una "bendición", como así lo define la creadora de contenidos, y es que la capa de pintura terminó funcionando como un escudo protector que conservó intactos los pigmentos originales y los colores haciendo que la copia madrileña se conserve con más frescura y luminosidad que la original del Louvre tras sus capas de barniz viejo y sucio.