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TELEVISIÓN

Qué fue de Juan Muñoz, el rubio de Cruz y Raya que luchó por encontrar su hueco tras la separación del dúo humorístico

El actor y humorista barcelonés pasó varios años haciendo caja y rompiendo cuotas de pantalla junto a su colega, del que se distanció tras su ruptura profesional en 2007

El cómico Juan Muñoz.

El cómico Juan Muñoz. / EFE

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Madrid

La de Cruz y Raya es la historia de un catalán y un manchego, Juan Muñoz y José Mota respectivamente, que se conocieron en la mili, decidieron viajar juntos a Madrid para probar fortuna como humoristas y acabaron tocando el cielo con las manos. Ambos tenían veintipocos y compartían el interés por el mundo del espectáculo cuando empezó su aventura profesional. “Era muy pequeño cuando comencé a dar la lata a mi familia imitando a aquellos personajes que se parodiaban entonces: Amestoy, Félix Rodríguez de la Fuente,... Recuerdo que yo ya le decía a mis padres que quería ser artista, y entonces no me tomaban en serio”, explicó una vez Muñoz, barcelonés del 65 y el mayor de cinco hermanos criados por una pareja de feriantes a los que nunca les sobró el dinero.

Tras cursar el Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y el Curso de Orientación Universitaria (COU), Muñoz abandonó los estudios con la idea de entrar en alguna escuela de Arte Dramático. Pronto adoptó el sobrenombre de SergioTV y grabó su primer cassette de chistes e imitaciones, que fue un éxito de las gasolineras. Cuando a mediados de los 80 estaba a punto de firmar con un importante grupo empresarial, fue llamado a filas de manera obligatoria. Fue mientras hacía la mili en Zaragoza, cuando cruzó sus pasos con Mota, que entonces fantaseaba con estudiar Bellas Artes. “Nos caímos bien inmediatamente y nos ‘enhumoramos’”, contaron ambos al respecto. “En la mili, ante los otros soldados, hicimos nuestros primeros números como humoristas. Otro chico que hacía el servicio militar con nosotros, al que pedimos consejo, nos sugirió y a nosotros nos encantó, el nombre de Cruz y Raya para nuestro dúo”.

TELEVISION EL ACABOSE TVE LA1 'El Acabose': Juan Muñoz recuerda este viernes junto a José Mota sus mejores momentos como Cruz y Raya

Juan Muñoz y José Mota, en 2019. / ARCHIVO

Poco después de que finalizase la mili, Mota fue a ver a Juan a Barcelona, donde el susodicho vivía en casa de su madre y junto a sus dos hermanos pequeños, para idear un proyecto común para el futuro. En la capital catalana realizaron su primera actuación profesional como dúo y luego pusieron rumbo a Madrid, donde durante dos años trabajaron en pequeñas salas de fiesta haciendo graciosas parodias de personajes conocidos. Más tarde hicieron su debut ante las cámaras en un programa de la Televisión Gallega y en 1989, a raíz de su aparición en el programa-espectáculo de TVE Pero… ¿esto qué es?, la fama llamó a su puerta. No en vano, a partir de ahí empezarían a encadenar proyectos en los que se reclamaban sus imitaciones, aplaudidas por muchos y criticadas por algunos al tratarse de un tipo de humor de trazo grueso.

En 1990 fueron contratados por Telecinco para intervenir en el programa Tutti frutti los sábados por la noche, y ese mismo año hicieron su primera y única incursión en el mundo del cine, en la película de Luis María Delgado Ni se te ocurra…, que no tuvo repercusión alguna. Tres años después, TVE les ofreció protagonizar Abierto por vacaciones, un programa de humor emitido durante el verano en el que interpretaban a dos camareros de un chiringuito veraniego por el que pasaban distintos invitados y daban paso a una serie de actuaciones musicales. Y luego, cuando Martes y Trece (Josema Yuste y Millán Salcedo) se separaron profesionalmente, la televisión pública española confió en ellos para sus programas de fin de año (con los que llegaron a superar el 50% de cuota de pantalla).

Caminos separados

Entre finales de los 90 y principios del nuevo milenio también fueron fichados para animar veladas semanales en espacios como Este no es el programa de los viernes o Cruz y Raya.com, que duró cuatro temporadas y tenía un gran seguimiento. Asimismo, Muñoz apareció en ¡Ja me maaten…! (2000) y Ekipo Ja (2007), dos comedias absurdas sobre el gitano Juan de Dios, uno de sus personajes más icónicos, que además dirigió y produjo, y que recaudaron más de tres millones de euros. “Tenía escrita Ja me rematen, la tercera de ¡Ja me maaten…!. Iba de que a Juan de Dios lo desahuciaban del chabolo, porque unos fondos buitre iban a construir viviendas. Se tenía que buscar la vida y entraba en política”, comentó recientemente su artífice.

Pese a lo fenomenal que marchaban las cosas para el dúo, en 2007 Mota y Muñoz anunciaron que habían decidido tomar caminos separados. “Yo fui el que tomó la decisión de dejar la tele. Estaba mal, me estaba perdiendo muchas cosas de la vida. Mi hijo tenía 15 años y me había perdido su infancia. La adolescencia no me la quería perder. Y José decidió continuar”, explicó el barcelonés, que tampoco ha tenido problema en manifestarse sobre aquellos rumores de que el dúo llegó a su fin porque él perdió el foco por culpa de su afición a las juergas nocturnas y los excesos. “Te voy a reconocer que fumaba muchos petas, pero nada más. Y lo dejé, porque todo tiene su momento. Hay que evolucionar [...]. Salí mucho de fiesta y me lo pasé muy bien, pero me colgaron un sambenito de me cago en la puta. Encima el nombre de Cruz y Raya daba mucho juego para que yo fuese la Raya”.

MD.16 Madrid, 17.01.07.- Juan Muñoz, integrante del dúo humorístico Cruz y Raya, durante la presentación de la película que dirige "Ekipo Ja", junto a las actrices (i-d) Regina do Santos, Silvia Pantoja, y Silvia Gambino. EFE/Sergio Barrenechea. CINE. ESTRENOS. PELICULAS. PRESENTACIONES

Juan Muñoz, junto a las actrices Regina do Santos, Silvia Pantoja y Silvia Gambino. / EFE

Tras la disolución, Mota siguió con su carrera en solitario en televisión, realizando desde entonces exitosos proyectos que él mismo dirigía, escribía y protagonizaba, mientras que Muñoz volvió a los orígenes, haciendo espectáculos en vivo en pubs, karaokes, restaurantes y algún teatro. Quizás para dar una alegría a sus fans más nostálgicos, en alguna que otra ocasión volvió a reunirse con su compañero, junto al que intervino en varios sketches de los especiales de fin de año de La 1 de TVE y dobló la película de animación Shrek 4: felices para siempre (2010). Sin embargo, en un momento dado dejaron de tener contacto alguno. Es más, en 2021 Muñoz cargó contra su colega en una polémica entrevista concedida a Semana porque el susodicho no se había molestado en llamarle por el fallecimiento de su madre.

Piscina a diario

“A ese chico le he ayudado más yo que él a mí. Y quiero que la gente se entere de lo mala persona que es”, dijo a la revista. “Nunca fue mi amigo, es muy duro reconocerlo, porque es el padrino de mi hijo, pero jamás se ha preocupado de su ahijado. Creo que no le ha visto desde que hizo la Primera Comunión. José es muy prepotente. Yo he sido siempre el mismo, pero a él le cambió el dinero y la fama. No tiene ni la mitad de dignidad que yo. Hay personas que somos vocacionales y otros que van a por el dinero”. Algo después, nuestro protagonista justificó su rajada alegando que el día de la entrevista andaba “devastado y con dos copas de más” (más tarde comentó que había conseguido dejar atrás los malos hábitos, y que ahora cuida su alimentación y acude cada mañana a una piscina para practicar natación).

A Semana también le explicó que andaba enamorado de su pareja, Bibiana Peiró, dueña de un hotel de cinco estrellas, el Gandía Palace, cuyo teatro dirigió él durante unos años, y además sacó pecho de su hijo Richard, un ingeniero de telecomunicaciones que anda en la treintena. Hoy día vive solo y feliz en su chalet en el municipio de Argés, a pocos kilómetros de Toledo capital, donde ha encontrado la paz y tranquilidad que ansiaba. Respecto al tema profesional, en 2022 participó en Supervivientes, reality que abandonó voluntariamente tras pasar algo más de un mes en la isla, y en una reciente entrevista con El País explicó que a sus 60 años continúa haciendo shows y trabaja diariamente para ofrecer contenido en sus canales, en los que acumula varios cientos de miles de seguidores: “Con las redes gano normalito para mis gastos y seguir sin tocar la hucha”. Ni tan mal.