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RETO VIRAL

Álex, 'El vasco de Chamberí', llega a Donostia tras correr 516 kilómetros durante 17 días desde Madrid: "No estoy cansado, solo un poco saturado"

El creador de contenido se propuso llegar corriendo a la boda de su amigo atravesando la capital, Segovia, Burgos, La Rioja y el País Vasco 

Álex Escudero, 'El Vasco de Chamberí', a su llegada a Donostia tras los 516 kilómetros recorridos.

Álex Escudero, 'El Vasco de Chamberí', a su llegada a Donostia tras los 516 kilómetros recorridos. / CEDIDA

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Álex Escudero ya está en casa. Después de haber recorrido 516 kilómetros en apenas 17 días, el joven ha cruzado la meta en Donostia, la ciudad donde nació. El conocido como El vasco de Chamberí salió de Madrid con el objetivo de llegar a tiempo a la boda de un amigo este sábado. Durante más de dos semanas ha atravesado cuatro comunidades autónomas y lo ha compartido todo en sus redes sociales, dejando constancia ante sus seguidores del esfuerzo físico que ha requerido. “He corrido una media de 31 kilómetros al día, aunque las últimas etapas en el País Vasco, las series han sido más cortas, de unos 27 o 28”, señala en una entrevista a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA

Desde su casa en San Sebastián reconoce que la Sierra de Madrid y la Sierra de la Demanda han sido las dos etapas más duras del recorrido debido al desnivel y la cantidad de puertos que ha cruzado. “Trotar monte a través ha sido duro, pero he disfrutado igualmente. De hecho, hoy siento nostalgia de levantarme y no ponerme a correr inmediatamente. No estoy cansado, estoy genial. He quedado con un amigo para hacer 10 kilómetros antes de la boda. Mis piernas están bien, el problema es la cabeza, que he terminado saturado”, asegura. En esta aventura no sólo ha puesto a prueba su forma física. También ha grabado, editado y compartido el proceso en sus redes sociales. 

Álex en su llegada a Donostia, el pasado jueves, tras terminar el reto.

Álex en su llegada a Donostia, el pasado jueves, tras terminar el reto. / CEDIDA

“A todo ello súmale tener que alimentarme como un animal para no desfallecer”, bromea. Esta doble faceta ha hecho que ninguno de los días haya dormido más de cinco horas seguidas. “Me acostaba a la una de la madrugada editando los vídeos y me levantaba a las seis para evitar el calor extremo, así que tengo el cerebro frito”, suma. Sin embargo, en su primera noche en casa, sin necesidad de madrugar, tampoco ha descansado como quería: “El cuerpo no se ha habituado aún al descanso”. Echando la vista atrás, recuerda cuando en una de las etapas, a su paso por Huerta de Rey, un pueblo burgalés de unos 800 habitantes, alguien tocó el timbre de su apartamento a las 00:00 horas: “Eran ocho chavales del pueblo que sabían que yo estaba ahí y vinieron a pedirme una foto. Bajé medio dormido pero me hizo mucha ilusión”. 

Ingeniero de profesión

Álex y El Vasco de Chamberí no tienen nada que ver. Entre el atleta y su alter ego hay tantas similitudes como diferencias. “Es un personaje. Yo soy como soy, pero en redes no muestro la vida privada de Álex, aunque intento ser lo más transparente posible para conectar con quien me ve. Son dos personas completamente diferentes”, sostiene. Todo empezó con el atleta compartiendo sus entrenamientos con sus amigos, que pronto empezaron a preguntarle por algunos pasos de la rutina o ejercicios en particular: “Pensé que, si a ellos les gustaba verlo, al público externo también podría interesarle. Mis compañeros de trabajo me llamaban el vasco de Chamberí, así que decidí usar ese pseudónimo”. 

Álex (centro) junto a varios amigos a su paso por Vitoria Gastéiz.

Álex (centro) junto a varios amigos a su paso por Vitoria Gastéiz. / CEDIDA

Hace algo más de un mes que Escudero dejó su puesto de trabajo como ingeniero industrial, tras meses tratando de compaginarlo con las redes sociales. “Un día subí un entrenamiento y me gustó el proceso de grabar, editar y publicar. Le metí caña y a la gente le gustó. Fui creciendo, en enero alguno de mis vídeos se viralizó y las interacciones aumentaron, así que decidí tomármelo en serio. Vi que esto era mucho más vocacional que la ingeniería y me daba para poder vivir de ellos”, cuenta. Desde aquel momento tenía clara una cosa: en honor a su nombre, debía recorrer el trayecto Madrid-Donostia a pie: “Las únicas fechas libres que tenían era entre la despedida de soltero de mi amigo y su boda, este sábado. 17 días entre los que repartir 500 kilómetros, organizándolo para llegar a la preboda”.

Próximo reto

Con la tranquilidad de haber cumplido todos sus objetivos, incluso con un desvío por La Rioja para visitar el pueblo de su infancia, Álex recuerda alguno de los momentos más duros del reto. “Cruzar de Burgos a La Rioja. 15 kilómetros de subida por la Sierra de la Demanda en los que me perdí, no había caminos, sólo monte, piedras y árboles, me desorienté, se llenó todo de niebla, no tenía cobertura, me tropecé dos veces… Por suerte terminé encontrando el camino hasta la frontera con La Rioja, donde me esperaba un coche. Una vez acabé esa etapa, tenía claro que terminaría el reto”, expresa.

Las últimas etapas, a diferencia del inicio, las ha realizado acompañado de amigos y conocidos. No obstante, al final de cada recorrido, había un coche que le acercaba hasta el avituallamiento y con quien podía hablar: “Llegar a Donostia y que me recibiera toda mi gente, incluso seguidores que vinieron a propósito, fue muy emocionante. Alucino con la repercusión que ha tenido todo esto. Había pueblos de la España vaciada en los que, de repente, un señor mayor me conocía. Y probablemente no tuviera ni teléfono móvil. Me he sentido muy querido. Ha merecido la pena y lo repetiría sólo por esto”. Su mente no descansa y ya tiene ruta para su próximo reto como atleta. Recorrer los 800 kilómetros del Camino de Santiago desde Roncesvalles. Una hazaña que, a su madre, no le ha hecho demasiada gracia.