PLAN URBANÍSTICO
Madrid acelera para liberarse de las "rigideces" de su actual norma urbanística en 2027
El Ayuntamiento declara la tramitación preferente para tener aprobado "cuanto antes" el nuevo Plan Estratégico Municipal, llamado a "flexibilizar" el urbanismo de la capital

Urbanismo 4D: normas más flexibles y decisiones basadas en datos para la ciudad de Madrid. / Borrador del Ayuntamiento de Madrid

Madrid quiere dejar atrás lo antes posible el marco urbanístico con el que lleva casi tres décadas funcionando. El Ayuntamiento ha dado un nuevo paso para acelerar el Plan Estratégico Municipal (PEM), el instrumento que sustituirá al vigente Plan General de Ordenación Urbana de 1997 y con el que el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida aspira a liberar a la capital de las “rigideces” de una norma pensada para una ciudad que ya no existe.
Para ello, el Consistorio acordó este jueves la tramitación preferente del nuevo plan, de forma que pueda estar aprobado inicialmente a principios del próximo año. La medida no acorta los plazos legales (entre ellos, los de información pública), pero sí permite anteponer el expediente a otros procedimientos y priorizar la emisión de informes. En la práctica, el Ayuntamiento busca ganar tiempo en una tramitación urbanística que suele ser larga y compleja.
“Lo que hoy aprobamos es una cuestión más de tipo procedimental, de tipo formal, de darle prioridad”, explicó la vicealcaldesa madrileña, Inma Sanz, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno. Según la portavoz municipal, esta declaración hará posible que los informes estén “lo antes posible” y que el Ayuntamiento pueda tener aprobado “cuanto antes” un plan llamado a diseñar “el Madrid del futuro para los próximos 20, 30 o 40 años”.
Las claves, según Sanz, residen en la “flexibilización de usos” y en la necesidad de superar un modelo que el Gobierno municipal considera obsoleto. Y es que “el Madrid del año 95 no tiene nada que ver con el Madrid actual”, afirmó la vicealcaldesa, que vinculó el cambio a la evolución de las necesidades de vivienda, oficinas y actividad económica en la ciudad. “Todo lo que podamos introducir de elementos que flexibilicen el uso, que no sean elementos rígidos que no permitan luego modificaciones a posteriori, desde luego será bueno”, afirmó.
La decisión municipal se suma al impulso que ya dio la Comunidad de Madrid el pasado 13 de febrero, cuando declaró el PEM de especial relevancia y acordó tramitarlo a través de la Aceleradora Urbanística. Ese órgano centraliza la solicitud, recepción y seguimiento de informes sectoriales y permite dar prioridad a instrumentos urbanísticos con impacto social, económico o medioambiental. Ahora, el Ayuntamiento refuerza esa vía desde el ámbito municipal y dará cuenta del acuerdo en el próximo Pleno.
Vivienda, usos mixtos y barrios más flexibles
El Ayuntamiento lleva meses trabajando en el diagnóstico de la ciudad y en la definición de los grandes retos que deberá abordar la nueva norma. En ese proceso han participado distintas áreas municipales, entidades profesionales, universidades, empresas, asociaciones y agentes vinculados al urbanismo, la vivienda, la economía, la movilidad, el medio ambiente y la cultura.
Así, el PEM se plantea como la gran herramienta para ordenar el Madrid de las próximas décadas. El primer gran eje es la vivienda. El borrador del plan plantea ampliar y diversificar la oferta residencial, reforzar la vivienda protegida y asequible, rehabilitar el parque existente y adaptar la normativa a nuevos modelos habitacionales como el ‘coliving’ o el ‘cohousing’.
Otro de los pilares será la mezcla de usos. El Consistorio quiere pasar de un urbanismo rígido a un modelo más flexible, capaz de facilitar que vivienda, comercio, oficinas, equipamientos, actividad económica, cultura de proximidad y espacio público convivan de forma más natural en los barrios. Esa es, precisamente, una de las ideas centrales del nuevo plan: que la ciudad pueda transformarse sin quedar bloqueada por categorías urbanísticas demasiado cerradas.
El plan también buscará reforzar el reequilibrio territorial, crear nuevas centralidades urbanas, regenerar barrios consolidados y avanzar hacia una ciudad más sostenible, con más infraestructura verde, mejor adaptación climática y una planificación apoyada en datos. El Ayuntamiento quiere que el nuevo marco no sea solo una norma de ordenación del suelo, sino una herramienta de anticipación y evaluación continua.
El PEM también reserva un papel propio a la cultura y el patrimonio, entendidos como elementos de identidad urbana y como palancas para la regeneración de barrios. Por último, el Ayuntamiento quiere que el nuevo plan sea un instrumento “nativo digital”. El llamado urbanismo 4D introduce el factor tiempo en la planificación: no solo ordenar el suelo, sino anticipar escenarios, medir impactos, corregir estrategias y evaluar de forma continua si las decisiones urbanísticas están cumpliendo sus objetivos.
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