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PRIMER DÍA

Foo Fighters ponen Madrid al rojo vivo: sudor y rock en un Mad Cool que celebra 10 años de alto voltaje (y la sorpresa de Arde Bogotá)

La banda de Dave Grohl firma el gran concierto inaugural bajo un calor sofocante, mientras Moby reivindica el legado de 'Play' en una noche extrema

Foo Fighters, en el Mad Cool 2026.

Foo Fighters, en el Mad Cool 2026. / JAVIER BRAGADO

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

No hay que romantizarlo. Pero, oye, ver a Foo Fighters con los chorretones de sudor en la sien tiene hasta su punto. Cuántas veces, por muy asqueroso que sea, ejem, vas a tener la posibilidad de cantar junto a Dave Grohl así de empapado. No hubo pudor. Este jueves, lo importante era celebrar a una banda que llevaba años sin visitar el Mad Cool y, claro, ante tal acontecimiento, la vergüenza se esfumó de inmediato. Ni los maquillajes corridos ni las camisetas amarillentas lastraron el concierto ideal para arrancar el 10º aniversario del festival. Estuvieron implacables, haciendo vibrar a la multitud con un repertorio en estado de gracia. Tiraron de clásicos. Uno detrás de otro. Bien escalonados para que la energía no bajara. Quizá, por ello, los 38 grados que asfixiaron Madrid ayer se sintieran como 50.

Con la sorna que caracteriza a Dave, la banda logró algo que parecía imposible: unir a rockeros, indies y poperos en un mismo espacio. Porque lo suyo, pese al titánico esfuerzo de encajonarlos en un género, es transversal: sus estribillos, tan vitalistas y tan escarpados, a veces, se cuelan por derroteros más populares. Y ahí no hay puritanismo que valga. Así se percibió, sobre todo, al encarar All My Life, The Pretender y Best Of You. Para entonces, Pat Smear, Nate Mendel, Chris Shiflett, Rami Jaffee y Ilan Rubin ya habían consumado su cometido: poner el recinto de Villaverde del revés. El trance que lideraron fue único en esta primera jornada. No hubo nada igual. Sus 31 años sobre las tablas les han hecho hipnóticos. Es verdad que su último álbum, Your Favorite Toy, el duodécimo, pasó desapercibido. Pero tampoco se echó de menos.

El productor y compositor musical estadounidense Moby durante su actuación en el Mad Cool 2026, en el recinto Iberdrola Music, a 8 de julio de 2026, en Madrid (España). Mad Cool cumple diez años y vuelve a reunir durante varios días a algunos de los principales artistas nacionales e internacionales del panorama musical. El festival ofrece varios escenarios al aire libre, con una programación continua de conciertos y propuestas audiovisuales. Ricardo Rubio / Europa Press 08/07/2026. Ricardo Rubio / Europa Press;Moby actúa en el Mad Cool 2026

Moby, en el Mad Cool 2026. / EUROPA PRESS

Algo similar pasó con Moby. De él se esperaban los cortes de Play, el disco que le consagró en la electrónica internacional. Así que, sin dilación, agarrando su guitarra como un rifle, disparó a conciencia: abrió con Bodyrock, la pieza idónea para transformar el Iberdrola Music en una pista de baile. A golpe de techno, desmenuzó el elepé que le volvió masivo: publicado en 1999, despachó 12 millones de copias gracias a su particular forma de combinar viejos ritmos con el house. Y, anoche, sin apenas hablar, demostró por qué se ha vuelto imprescindible en cualquier discoteca: supo dar espiritualidad a melodías muy rítmicas, creando un lenguaje propio para toda una generación. Escucharle hoy, de algún modo, ojo, es reivindicar un legado que tanto ha inspirado a otros músicos. Jamás nadie había impregnado de melancolía a melodías así.

MADRID, 08/07/2026.- El grupo Arde Bogotá durante su actuación este miércoles en el festival Mad Cool de Madrid. EFE/ Kiko Huesca

Arde Bogotá, en el Mad Cool 2026. / EFE

Por suerte, ninguno de estos conciertos sufrió el sol que achicharró al público de Palaye Royale, Jehnny Beth y Hot Wax, encargados de la apertura. Se hizo difícil aguantar semejante calor sin apenas sombra: este es, año tras año, uno de los grandes hándicaps a los que se enfrenta la cita. Cada edición cuesta más ir a los primeros bolos por las altas temperaturas, lo que reduce el aforo a un puñado de valientes. Es cierto que se ha hecho un esfuerzo por limitar el aforo hasta los 55.000 asistentes para evitar aglomeraciones y que se ha retrasado mínimamente el horario para evitar las horas centrales, pero resulta insuficiente. Por la efeméride, además, se ha reducido el número de escenarios para ganar zonas de descanso. Sin embargo, a pesar del buen acceso y el buen transporte, el tiempo está condicionando la experiencia como nunca.

Ay, The Warning

La multitud fue llegando a cuentagotas, lo que evitó el agolpamiento que otras veces tanto han criticado los usuarios. Y, una vez dentro, incluso en los momentos de mayor afluencia, se podía caminar sin agobio. De hecho, en las colas del baño, uno de los termómetros para medir la satisfacción del cliente, tan sólo se hablaba de abanicos. Los mismos que sirvieron para aupar a The Warning: Daniela, Paulina y Alejandra torearon la canícula con gracia, dejándose la piel en cada grito. El trío está a punto de editar Everything's Falling. Y, aunque repetidoras, sufrieron la inclemencia de la hora. Tal vez, de cara al futuro, retrasarla aún más sería una opción interesante para que propuestas así de rompedoras tuviesen mayor recorrido. De lo contrario, el festival corre el peligro de sustentarse en los cabezas de cartel.

The Warning, en el Mad Cool 2026.

The Warning, en el Mad Cool 2026. / JAVIER BRAGADO | IG

Siguiendo su estela se plantaron The War On Drugs. Los filadelfianos siempre producen sentimientos encontrados: recuerdan a Tom Petty, Bruce Springsteen y The National, pero con un puntito bribón que permite reconocerles al toque. Esto, generalmente, provoca que unos los destierren por casi impostores y otros los amen por parecerse a sus ídolos. La realidad es que ninguna de las dos opciones tuvo cabida anoche: tocaron un cancionero con sello propio que, con el tiempo, por suerte, se ha vuelto menos denso. La gran sorpresa la protagonizó Arde Bogotá que, bajo el pseudónimo Bigger Splash, atención, asaltó el perímetro sin esperarlo: es el nombre de la canción que adelanta su próximo elepé. Y, para ir calentando la espera, han decidido noquear a la masa con una actuación impoluta. Rebosaron calidad y actitud.

Una Harley Quinn rebelde

The Who, Rosalía, Green Day, Gracie Abrams, Olivia Rodrigo, Bon Iver, Metallica y Alanis Morissette son algunos de los nombres que Mad Cool ha reunido en Madrid desde que, en 2016, su director, Javier Arnaiz, puso en marcha la gran cita musical de la capital. 10 veranos después, la filosofía con la que nació sigue presente: combinar un cartel de altura, una identidad propia y una experiencia global. Tanto es así que, como es habitual, no faltaron todo tipo de atracciones culinarias y turísticas. ¿Disfrutar a Wolf Alice con una tómbola de fondo? El debate está servido. Lo que nadie pone en duda fue la contundencia con la que Ellie Rowsell y los suyos tocaron: con un directo impecable, lanzaron una bomba punk que aún resuena en el subconsciente. De sonido envolvente y atmósfera cálida, esta Harley Quinn rebelde reventó la velada. Bloom Baby Bloom caló. Y tanto.

MADRID, 08/07/2026.- Un momento del concierto de la banda Wolf Alice, este miércoles en el festival Mad Cool de Madrid. EFE/ Kiko Huesca

Wolf Alice, en el Mad Cool 2026. / EFE

Gran ovación se llevó Dogstar, la banda de Keanu Reeves. Su nombre no despertó demasiado revuelo hasta que desplegaron sus encantos. Fue apoteósico. Los escenarios más pequeños siempre son un buen escaparate para grupos que suelen salirse de la lupa. Es el caso de los incombustibles Villanelle: su líder es uno de los hijos de Liam Gallagher y, aunque aún no han eclosionado en España, denles tiempo, bien merecen una escucha. MadMadMad, por su parte, están revolucionando Londres con su funk mutante: tienen la virtud de trasladarnos a otra dimensión a través de canciones de propósito eterno. Ambos pisaron las tablas con una determinación arrolladora, mezclando estilos con una furtiva inteligencia. Soltaron cañonazos. Sin parar. Fueron tan directos que se pasaron de crudos por instantes. Un golpe firme en un Mad Cool que hizo del rock su emblema y que, a falta de ver lo que viene, ojo, volvió a demostrar músculo.