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HISTORIA DE MADRID

Cuando subir dejó de ser un problema: así fue la instalación del primer ascensor que cambió Madrid para siempre

Este invento, que evolucionó desde la antigüedad hasta el perfeccionamiento de la máquina de vapor, revolucionó la vida urbana facilitando el acceso a pisos altos

El primer ascensor fue instalado en Madrid, en la Calle Alcalá, número 5

El primer ascensor fue instalado en Madrid, en la Calle Alcalá, número 5 / EFE

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Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Hoy resulta difícil imaginar la ciudad de Madrid sin sus ascensores. Presentes en miles de edificios de la capital, estos sistemas de elevación fueron capaces de transformar la forma de construir, habitar y hasta de valorar las viviendas. Sin embargo, hubo una época no tan lejana en al que subir varios pisos solo era posible por las escaleras.

Esto cambiaría gracias a la llegada del primer ascensor a nuestro país. Concretamente, el 15 de diciembre de 1867, cuando tres ingenieros y el propietario del edificio, Valentín Morales, firmaron su instalación en la Calle Alcalá, número 5 de Madrid.

De Arquímedes a Elisha Otis: de "silla voladora" a ascensor

Desde los primeros prototipos diseñados por Arquímedes en la Antigua Grecia, hasta los diferentes avances vinculados a Luis XV, este curioso invento fue inicialmente conocido como "chaise volante" o "silla voladora" y era utilizado para conectar estancias secretas en la corte de Versalles.

Patente del primer ascensor de Elisha Otis

Patente del primer ascensor de Elisha Otis / Velhmat

Como consecuencia del perfeccionamiento de la máquina de vapor, su uso pronto derivó al de un montacargas, para transportar, principalmente, mercancías. No fue hasta que el inventor estadounidense, Elisha Otis, decidió rediseñar este elevador que el aparato sería capaz de trasportar personas, dando lugar a lo que hoy conocemos como: el ascensor.

Hasta seis personas, a diez metros por minuto y con freno manual

Tras ser presentado en la Exposición Universal de 1853, el primer ascensor del mundo fue instalado en 1857 en Nueva York, en plena calle de Broadway, concretamente dentro de la tienda de objetos de porcelana E.V. Haughwout & Co. Y es que aunque este lujoso edificio de cinco pisos no se consideraba suficientemente alto para requerir un elevador, su dueño Eder Haughwout, lo instaló como una estrategia de marketing.

Elisha Otis presenta su nuevo sistema de seguridad en Nueva York

Elisha Otis presenta su nuevo sistema de seguridad en Nueva York / Serki Ascensores

Capaz de transportar hasta a seis personas, los neoyorkinos hacían filas a las puertas de la tienda, pero no para comprar, sino para vivir la nueva experiencia del viaje vertical. Así, este primer elevador funcionaba a diez metros por minuto, tenía un freno manual de seguridad y se sostenía con un motor de vapor.

Primera instalación en Madrid: en la calle Alcalá, número 5

El invento, que fue perfeccionado en 1867 por el ingeniero francés Félix León incorporando el uso de la presión hidráulica, llegó a nuestro país durante las navidades de 1877. Como adelantábamos, el 15 de diciembre, tres ingenieros y el propietario del edificio firmaron su instalación en la Calle Alcalá, número 5.

Esquema de cabina del Ascensor del Rey en el Palacio Real de Madrid

Esquema de cabina del Ascensor del Rey en el Palacio Real de Madrid / @FEEDAAscensores (Federación Empresarial Ascensores)

Aunque actualmente ya no se conserva ni el aparato ni el inmueble, ya que la casa fue derruida por los efectos de las bombas durante la Guerra Civil, aún se conservan datos de instalaciones posteriores, como la inauguración de tres ascensores en el Palacio Real conocidos como Carlos III, Rey y Damas.

Las alturas ganan valor en las ciudades

Si bien en un inicio los pisos bajos eran los más deseados por las personas con mayor capacidad adquisitiva, la introducción del ascensor cambió por completo la forma de entender los edificios y el valor de las viviendas madrileñas. La expansión de este invento no solo facilitó el acceso a estos pisos más elevados, sino que mejoró la movilidad dentro de los edificios y ayudó a transportar peso con más comodidad.

De esta forma, casi 150 años más tarde, el ascensor, sumado a factores como el tiempo, el ruido y la contaminación, ha logrado alterar por completo la valoración social de las viviendas haciendo que las alturas, que hasta entonces los pisos más baratos, ganasen valor frente a los bajos.