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FILOSOFÍA

La frase del día de hoy, lunes 6 de julio: "Al besar a Agatón, tenía mi alma en los labios; se acercaba, la atrevida, con la esperanza de saltar hacia él", Platón

El Día Internacional del Beso Robado revive la idea de Platón sobre el encuentro de dos almas que al besarse escapan del cuerpo para fundirse juntas

Para Platón el beso trascendía el mero contacto físico

Para Platón el beso trascendía el mero contacto físico / Grupo de Historia, Mitología y Curiosidades en Facebook

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Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Hoy, queremos hablar de besar. Pero no de esos besos apasionados que llevan tiempo anhelándose. Tampoco de aquellos que se buscan en la oscuridad, o de esos que se unen tímidamente por primera vez ... Hoy, queremos hablar de esos que no se esperan, de los que sorprenden. Hoy, 6 de julio, con motivo de su efeméride internacional, queremos hablar de los besos robados.

El beso según Platón, un punto de encuentro

Es posible que al pensar en la idea de un beso robado acuda a la mente la icónica fotografía de aquel marinero y aquella enfermera en Times Square en 1945, o tal vez, el momento entre Iker Casillas y Sara Carbonero en el mundial del año 2010, pero, con motivo del Día Internacional del Beso Robado, hoy buscamos indagar un poco más en profundidad en el significado de estos besos.

La escuela de Atenas (ca. 1510)

La escuela de Atenas (ca. 1510) / Wikipedia

La explicación nos la dará Platón, que defendía este acto de amor como "el momento en que el alma parece asomarse a los labios". Y es que para este filósofo ateniense, el beso no era un mero contacto físico, sino "un punto de encuentro" donde el alma era capaz de escapar temporalmente del cuerpo para fundirse con la del ser amado".

El mito de los seres dobles y la búsqueda de "la media naranja"

Así, según Platón, era esta suceso, el beso, lo que permitía a los amantes experimentar una unión espiritual donde el contacto físico solo era un primer escalón hacia el deseo de trascendencia y la búsqueda de la verdad. Pero, ¿por qué es necesaria esta unión para alcanzar la contemplación del bien y la sabiduría?

La razón podemos encontrarla en el mito de los seres dobles, narrado por Platón a través del personaje de Aristófanes en su obra 'El Banquete'. En este conocido libro, el filósofo usa a un grupo de amigos que se reúne para hablar y dar discursos sobre el amor para explicar esta forma de afecto que él consideraba "incompleta".

El mito del Andrógino o mito de las dos mitades es narrado por Aristófanes en 'El Banquete'

El mito del Andrógino o mito de las dos mitades es narrado por Aristófanes en 'El Banquete' / Cultura Colectiva en La Lechuza Inquieta

Así, en esta curiosa reunión, Aristófanes, escritor de comedias de la Antigua Grecia, cuenta como, al principio de los tiempos, los seres humanos eran dobles, con dos cabezas, cuatro brazos y cuatro piernas. Narrando la gran fuerza de estos seres, Aristófanes revelaba como, los dobles llegaron a creerse suficientemente poderosos como para desafiar incluso a los dioses.

Ante esta ofensa y como castigo, el dios Zeus, decidió partir a los seres humanos por la mitad, condenando a cada parte a vagar sola por el mundo buscando desesperadamente a su otra mitad para volver a sentirse completa. De esta forma, Platón explicaba la necesidad del otro para alcanzar "una unión perfecta que eleva el espíritu," y daba origen a la idea de "la media naranja".

Platón y Agatón, un vínculo entre hombres

También Agatón (un poeta que existió realmente) forma parte de los personajes incluidos en 'El Banquete', donde con una visión basada en la persuasión y la exaltación superficial de la belleza define al dios Eros como un dios joven, hermoso y poseedor de todas las virtudes. En este diálogo, Platón a través de Sócrates, se contrapone a esta visión demostrando que si el amor desea la belleza y el bien es porque carece de ellos, por lo que no puede ser un dios perfecto en sí mismo.

Anselm Feuerbach (1829-1880) pintó esta escena del «Simposio» de Platón en 1869. En ella se representa al dramaturgo Agatón dando la bienvenida a su casa a Alcibíades, que se encuentra ebrio.

Anselm Feuerbach (1829-1880) pintó esta escena del «Simposio» de Platón en 1869. En ella se representa al dramaturgo Agatón dando la bienvenida a su casa a Alcibíades, que se encuentra ebrio. / Wikipedia

Pero no es en 'El Banquete' de donde se extrae la cita de hoy, sino que forma parte de los Epigramas de Platón, una colección de más de veinte poemas breves atribuidos al célebre filósofo ateniense donde se aborda, entre otros temas, la pasión terrenal y efímera: "Al besar a Agatón, tenía mi alma en los labios; se acercaba, la atrevida, con la esperanza de saltar hacia él".

¿Fue Agatón la media naranja de Platón? En la antigua Grecia, el cortejo entre hombres adultos como Platón y jóvenes artistas como Agatón era una práctica social común llamada "pederastia griega", y aunque con esta frase podría atribuirse la existencia de una relación amorosa, la realidad es que esta unión funcionaba como una mezcla de educación, tutoría y afecto romántico que si bien pudo comenzar como un romance de juventud, se convirtió en un profundo respeto intelectual.