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HORIZONTE MADRID OESTE

El oeste de Madrid, ante el reto de adaptar la gestión de sus residuos a las exigencias europeas de 2035: "El futuro se decide hoy"

Las empresas de servicios urbanos advierten en Horizonte Madrid Oeste de que la recogida funciona, pero reclaman más infraestructuras, innovación, valentía política y complicidad ciudadana para reducir el peso del vertedero

De izquierda a derecha: Fátima Iglesias, periodista y moderadora; Antonio Rodríguez (FCC), Sergio Cabellos (PreZero), Pilar Tur (Urbaser) y Antonio Gutiérrez (Valoriza).

De izquierda a derecha: Fátima Iglesias, periodista y moderadora; Antonio Rodríguez (FCC), Sergio Cabellos (PreZero), Pilar Tur (Urbaser) y Antonio Gutiérrez (Valoriza). / Alba Vigaray

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Héctor González

Héctor González

Madrid

El oeste de la Comunidad de Madrid ha consolidado en los últimos años un modelo urbano asociado a la calidad de vida, la actividad económica y el crecimiento residencial. Pero ese desarrollo lleva aparejado un desafío cada vez más urgente: qué hacer con los residuos que generan sus municipios. La cuestión ha centrado este jueves una de las mesas redondas de la jornada Horizonte Madrid Oeste, organizada por El Periódico de España y Prensa Ibérica.

El diagnóstico compartido por los representantes de FCC Medio Ambiente, PreZero, Urbaser y Valoriza es claro: la recogida de residuos no es hoy el principal problema. Los servicios municipales funcionan, la basura desaparece cada día de los contenedores y el vecino percibe que el sistema cumple. El reto empieza después, cuando esos residuos entran en una cadena de tratamiento todavía muy dependiente del vertedero y obligada a transformarse con rapidez para cumplir los objetivos europeos fijados para 2035.

“La recogida de residuos ahora mismo no es un problema. El problema es la gestión de esos residuos”, ha resumido la cuestión Antonio Rodríguez, director regional de FCC Medio Ambiente. A su juicio, los municipios han alcanzado una alta calidad en la prestación de servicios urbanos, pero no han logrado “cerrar el círculo” del tratamiento final. El ciudadano saca la basura y ve que desaparece, pero muchas veces “no sabe dónde va”, ha señalado.

En este contexto, la nueva tasa de basuras, pese a la mala acogida que ha tenido, puede suponer también como una oportunidad para hacer pedagogía. El imopuesto es “un fastidio”, ha apuntado Rodríguez, pero puede servir para que los vecinos conozcan “lo que cuestan los servicios que los ayuntamientos tienen que prestar” y entiendan mejor su papel dentro del sistema.

El calendario europeo maumenta arca la presión. En 2035, solo debería llegar a vertedero el 10% de los residuos municipales. Pilar Tur, directora Técnica e Innovación de Urbaser, ha recordado que España deposita todavía en vertedero el 47% de sus residuos, porcentaje que en la Comunidad de Madrid se eleva al 57%. Frente a este modelo caduco, ha defendido priorizar la recuperación material, después la valorización energética y, solo en último término, el vertido.

Sergio Cabellos, director de Negocio Público de Centro de PreZero España, ha centrado su intervención en la urgencia de tomar decisiones. “El examen final es en 2035”, ha señalado, antes de recordar que algunas infraestructuras críticas pueden tardar “seis u ocho años” desde que se autorizan hasta que entran en funcionamiento. “El futuro se decide hoy, en planificación", ha insistido, "no podemos perder estos tres o cuatro años", ha añadido, pues "son oro puro".

La implicación vecinal ha sido otro de los grandes ejes de la mesa. Tur ha alertado de que, si la tasa no se explica bien, puede provocar rechazo y desincentivar la separación. “La mayoría de las personas no sabe qué pasa con los residuos más allá de que los dejan en un contenedor mágico de donde desaparecen”, ha expuesto. Para dimensionar el problema, ha recordado que de los 2,6 millones de toneladas de residuos generados en la Comunidad de Madrid, 1,5 millones acabaron en vertedero, el equivalente a “tres estadios Santiago Bernabéu llenos de residuos”.

Desde Valoriza, Antonio Gutiérrez, director general de Servicios Urbanos, ha pedido “valentía” a las administraciones para abordar un problema que no debe convertirse en “una batalla política”. Las empresas, sostuvo, están preparadas para colaborar y aportar soluciones, pero necesitan decisiones con tiempo y menos burocracia. “Todavía no veo que esto esté arrancando a la velocidad que se merece”, ha lamentado.

La mesa ha dejado así una conclusión compartida: el oeste madrileño no puede sostener su modelo de calidad de vida, crecimiento e innovación sin adaptar también la gestión de sus residuos. El reto no se limita a recoger mejor ni a limpiar más, sino a construir infraestructuras, separar en origen, reducir el vertedero, aprovechar los recursos y explicar al ciudadano que la basura no desaparece cuando se cierra la tapa del contenedor.

Horizonte Madrid Oeste forma parte del ciclo impulsado por El Periódico de España y Prensa Ibérica para analizar, desde una mirada local, los principales retos y oportunidades económicas de distintas zonas de la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, el encuentro ha situado la sostenibilidad urbana como uno de los grandes desafíos de los municipios del oeste, un territorio en crecimiento que aspira a mantener su calidad de vida mientras adapta sus servicios públicos a las exigencias ambientales de la próxima década. de la próxima década.