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MEDIO AMBIENTE

La guerra del Canal de Isabel II contra las toallitas húmedas: dos millones de euros y más de 30.000 toneladas de desechos sólidos retirados al año

La compañía trabaja en conseguir aislar este producto higiénico del resto de residuos sólidos que llegan a sus depuradoras e investiga su posible uso como biocombustible

Desechos sólidos capturados en un aliviadero de la red de saneamiento de la Comunidad de Madrid.

Desechos sólidos capturados en un aliviadero de la red de saneamiento de la Comunidad de Madrid. / COMUNIDAD DE MADRID

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Víctor Rodríguez

Víctor Rodríguez

Madrid

El pasado lunes, Felipe VI acudía a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Arroyo Culebro Cuenca Media Alta del Canal de Isabel II, en Pinto, para inaugurar el Centro de Innovación de Agua y Energía de la Comunidad de Madrid, una instalación de la empresa pública madrileña para desarrollar iniciativas experimentales en materia de economía circular. El monarca atendía a las explicaciones de Belén Benito, directora de Operaciones de Canal de Isabel II, y al terminar, como un alumno aplicado, le preguntaba, entre otras cuestiones, si llegaban hasta allí residuos imposibles de reciclar. “Las toallitas”, respondía sin pararse a dudar un segundo Benito.

No es de extrañar que su contestación fuese espontánea. La compañía gasta hasta dos millones de euros al año en extraer desechos sólidos en su red de saneamiento, de los que las toallitas húmedas vertidas por el inodoro son uno de los principales problemas.

“Se trata de residuos indeseables porque no son biodegradables”, relata Benito. “A pesar de lo que pueda poner en los envases, quizá lo sean, pero al cabo de 150 años. Y eso es como si no lo fueran. Cuando nosotros pulsamos la cisterna tardan en llegar a la depuradora unas horas, y en la depuradora están unas 18 o 20 horas. En ese tiempo no es posible que se biodegraden”.

Cada año se retiran en las 155 estaciones depuradoras de Canal de Isabel II unas 30.000 toneladas de residuos sólidos, de los que la mayor parte son toallitas, bastoncillos, pelos, o elementos higiénicos femeninos que se tiran indebidamente al váter. A ello se suman otras 2.000 toneladas capturadas en aliviaderos, los puntos por donde se vierte al cauce el excedente de agua residual y pluvial.

“En cualquier depuradora se producen muchísimos atascos, lo que genera un elevado gasto”, argumenta la directora de Operaciones de Canal de Isabel II. “Pero cuando alguien echa una toallita en su inodoro y tira de la cisterna, esa toallita sale por la tubería de su casa y termina descendiendo por una bajante hasta un pozo negro, que es el que conecta con nuestra red de colectores. Esos pozos se obstruyen constantemente por echar al inodoro cosas que no se deben echar, también aceites. A una comunidad de vecinos le puede resultar muy gravoso".

En la convicción de que la mejor forma de acabar con la contaminación es que no se produzca, Canal de Isabel II ha puesto en marcha campañas de concienciación como la que lanzó el año pasado bajo el eslogan “Encesta las toallitas en la papelera”. Pero al mismo tiempo se trabaja en buscar cómo mejorar la gestión de estos residuos.

“De momento hemos conseguido algo que para nosotros es muy importante, que es poder aislarlas, porque las toallitas nos llegan como residuos de los que se quedan en los tamices, en las rejillas, y se mezclan con arenas, con botellas, con colillas, con elementos higiénicos femeninos…”, prosigue Benito.

Toda esa mezcla de residuos se han conseguido separar con eficacia en una planta experimental en la localidad de Loeches. Las arenas que se obtienen de esa separación, después de ser lavadas, se podrán reutilizar pronto en obra pública. Entretanto, se trabaja en buscar también un uso para reutilizar las toallitas húmedas. Se piensa en su potencial uso para la producción de energía.

“Vamos a tratar de valorizarlas, intentar utilizarlas para producir alguna suerte de biocombustible que pueda alimentar algún tipo de motor”, avanza la técnico de Canal de Isabel II. La economía circular viene siendo una de las líneas de actuación de la compañía, que trabaja también de manera experimental en aislar los microplásticos, separarlos del agua en depuradora para evitar que pasen del resto del ciclo y, eventualmente, poder darles alguna aplicación industrial.

Ese mismo interés por reducir la huella ecológica está muy presente en el Centro de Innovación de Agua y Energía recién inaugurado en Pinto, una de cuyas principales instalaciones es una planta de producción de hidrógeno verde a partir de las propias aguas residuales depuradas en la EDAR de Arroyo Culebro, en ese sentido una infraestructura pionera en Europa.

La planta es, además, doblemente sostenible. No solo porque obtiene el hidrógeno verde a partir de agua recuperada en la depuradora en vez de detraerla del medio natural sino porque, adicionalmente, la energía necesaria en el proceso para su consecución proviene de las placas fotovoltaicas instaladas a apenas un centenar de metros, en las mismas dependencias de Canal de Isabel II.