PREMIOS VALOR Y SERVICIO
Gonzalo García-Muñoz (ICEYE): “El sector debe moverse más rápido, no podemos esperar 10 años para poner en marcha un programa espacial”
El CEO de ICEYE España anima al sector a impulsar proyectos innovadores que permitan un desarrollo común más eficiente

Gonzalo García-Muñoz, CEO de ICEYE en España / José Luis Roca
El sector espacial atraviesa un momento de fuerte expansión y transformación, impulsado por el despliegue de grandes constelaciones, la reducción de costes de lanzamiento y la creciente demanda de conectividad, observación de la Tierra, defensa, navegación y datos en tiempo real.
En este contexto, ICEYE, la compañía líder mundial en tecnología de radar de apertura sintética (SAR) por satélite, se posiciona como una de las empresas más representativas de la nueva generación satelital. Su constelación permite monitorizar zonas de interés varias veces al día y convertir esas imágenes en información útil para gobiernos, defensa, seguros, gestión de catástrofes e infraestructuras críticas, reflejando cómo el satélite ha pasado de ser una herramienta de observación puntual a convertirse en una fuente continua de inteligencia y toma de decisiones.
Pero ICEYE no solo vende satélites, sino que también ofrece servicios de información a través de sus constelaciones. El CEO de ICEYE España Gonzalo García-Muñoz charla con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA sobre la labor y la esencia de la compañía.
P: ICEYE nació en 2014 con la ambición de transformar el acceso a la observación de la Tierra. Para situar al lector: ¿cuál fue la visión inicial de la compañía?
R: Todo empezó con un proyecto de dos estudiantes en una universidad en Finlandi y a partir de ahí se hizo un spin-off. El origen de la compañía inicialmente era monitorear el deshielo en los polos y, por eso, buscamos enfocarnos más en catástrofes naturales. Nos dimos cuenta de que éramos capaces de, con la tecnología que teníamos en los satélites, poder ver, por ejemplo, las inundaciones e incendios, y a partir de ahí empezamos a avanzar.
P: ¿Cómo evoluciona una compañía como la vuestra hasta convertirse en uno de los grandes actores europeos del sector?
R: La evolución viene de una propuesta de valor muy disruptiva en varios sentidos. Uno, en lugar de tener una emisión o un programa de 10 años, básicamente somos capaces de ponerlo en manos del cliente, en órbita, en menos de un año; dos, lo hacemos a un precio extremadamente competitivo, entre 10 y 15 veces inferior de media, y tres, tenemos una capacidad de desarrollo de I+D más rápida y con una calidad brutal. Cada 18 meses estamos lanzando una nueva generación de satélites mientras que en el mercado tradicional tardaban 10 años en mejorar.
P: ¿Cómo lo hacéis para ser competitivos tanto en precio como en tiempo de entrega?
R: El proyecto inicial parte de decir vamos a miniaturizar una tecnología radar existente e integrarla en satélites mucho más ligeros y con este modelo hemos sido capaces de hacerlo de manera más rápida. Además, para ser competitivos cuando hacemos un satélite la clave está en pensar en dentro de dos generaciones. Lanzamos uno, pero ya sabemos cuáles son las mejoras que tenemos que hacer en 18 meses.
P: Para quienes no estén familiarizados con esta tecnología, ¿qué permite hacer un satélite de Radar de Apertura Sintética, SAR, que no pueden ofrecer otros sistemas de observación de la Tierra?
R: Cuando hablamos de los satélites de radar, te imaginas un aeropuerto, en el que a través del radar eres capaz de ver los aviones que hay, ya sea de día o de noche. Pero nuestros satélites SAR tienen una antena muy grande que emite ondas de radar que se reflejan en la Tierra. Esta tecnología te permite ver lo que sucede en la superficie de la Tierra en cualquier momento: si hay nubes, si es de día o de noche, si hay humo, si hay cenizas… y esto ocurre porque las ondas de radar atraviesan nubes, humo o cenizas y rebotan en la superficie terrestre, mientras que la luz visible no.
Si tienes un satélite óptico, que es lo más común, de noche no funciona y si hay nubes no puedes ver nada. Por el contrario, con el radar puedes llevar a cabo una observación 24 horas al día de lo que pasa en la superficie de la Tierra, en cualquier condición y en cada pase el satélite sobre el área de interés, lo que supone una ventaja muy importante. Evidentemente lo que no puedes ver son colores, pero sí formas. Esta tecnología radar lo que te permite es monitorear lo que sucede en un área de interés concreta de forma constante.
P: ¿Cómo es la aplicación en defensa y seguridad de este tipo de satélites?
R: Si quieres monitorear lo que sucede en una localidad de interés concreta como por ejemplo, en una aeropuerto, necesitas entender cuántos aviones hay, de qué tipo son, cómo se mueven y a qué horas del día y de la noche… Y todo eso lo puedes hacer con un satélite de radar pero no con uno óptico. Entonces, más allá de la tecnología lo que es importante es contar con una constelación de satélites y esto es muy importante para ICEYE.
Hasta hace poco tiempo, los gobiernos eran capaces de contar con tecnología que permitía tomar una foto al día, y era casi impensable pensar que ibas a tener la capacidad de monitorear un área de interés cada hora o cada media hora que es algo que ahora muchos gobiernos en Europa hacen. Los satélites ahora están dando vueltas a la Tierra y son capaces de tomar imágenes supereficientes de lo se quiere, lo que constituye una ventaja o un valor añadido a gobiernos y empresas. Antes estaba establecido tener una imagen o dos por semana de un área concreta, pero ahora necesitamos tener información rápida, no solo para hacer targets, sino para entender realmente lo que sucede en ese escenario y poder tomar decisiones y acciones rápidas en estas situaciones.
En definitiva, el papel que está jugando la información es cada vez más relevante. En la actualidad, somos capaces de poner la información en menos de media hora en el campo de batalla porque contamos con un monitoreo persistente y directo de una zona.
P: ICEYE se define como una empresa europea. ¿Qué significa construir una compañía espacial europea capaz de competir globalmente en un sector dominado históricamente por grandes actores internacionales?
R: La palabra clave es europea porque al final la tecnología que desarrollamos nosotros y ponemos al servicio de los gobiernos es una tecnología soberana. El hecho de que no venga de Estados Unidos es importante porque determinadas tecnologías de defensa de EEUU están sujetas a regulación ITAR, y, por tanto, al tener una tecnología desarrollada en Europa la podemos poner al servicio de todos los estados europeos. Esto juega un papel importantísimo porque los países que adquieren esta tecnología en Europa son independientes de terceros.
P: ¿Está cambiando la perspectiva que tenemos desde Europa de la necesidad de impulsar y desarrollar el sector espacial?
R: Definitivamente sí, y creo que hay varias razones. La primera, evidentemente, es que Europa ha tenido un despertar en materia de defensa. Segundo, estamos destinando muchos más fondos, mucho más capital. Tercero, también se está dando el hecho de que esta tecnología está disponible ahora. Realmente, en los casos de uso, el contacto con inteligencia y la información persistente es algo que hace 5 o 10 años no se habría imaginado y ahora, de repente, somos capaces de ver lo que sucede con mucha mayor frecuencia en una parte del mundo.
Si estás viendo un avión o un carro armado de un determinado tipo, saber cuándo se mueve, cuándo aterriza o no, y conocer todos los detalles que tenemos ahora es imprescindible y tiene un valor táctico y estratégico importante. Entonces la respuesta es sí, hay un cambio de paradigma, no solo a nivel de sociedad, sino también a nivel de defensa en cada uno de los gobiernos.
El sector del espacio está viviendo un momento muy dulce, pero creo que la razón es justamente esta, que se está poniendo realmente en valor que la información que se recoge en el espacio es crítica y que hay una serie de nuevas tecnologías que son tremendamente interesantes y excitantes.
P: ¿Y qué le falta al sector?
R: Lo que le falta es la capacidad de moverse mucho más rápido, no podemos darnos el lujo de esperar 10 años para poner en marcha un programa espacial. Es decir, los conflictos están ocurriendo ahora y el sector debe moverse a la velocidad que requieren para poder reaccionar a lo que está pasando. Por ejemplo, nosotros en Polonia hemos sido capaces de tener satélites volando en 10 meses. Precisamente la clave está en poner las capacidades soberanas actuando en un periodo de tiempo que antes era inimaginable. Pero para eso se necesita que haya mucha voluntad por parte de todos los actores y que haya una alineación de varias cosas: la política, la asignación de recursos, el interés y la alineación de la tecnología necesaria. De hecho, la cadena de suministro tiene también que estar preparada para esto.
Solo por señalar unas cifras de este año, nosotros estamos haciendo un satélite por semana, alrededor de 50 satélites este año. Para eso necesitas no solo que tú seas capaz de hacerlo, sino que todos los proveedores que tienes sean capaces de escalar contigo a ese ritmo. Al final se trata de que todos los actores estén alineados.
P: A nivel nacional, ¿cuenta España con potencial para convertirse en un nodo relevante en materia de defensa espacial?
R: España tiene un potencial para líder el sector en Europa, pero falta que exista voluntad política para asignar recursos. Aunque España ya ha asignado recursos a programas muy grandes ahora lo que tiene es la oportunidad de seguir dirigiendo y asignando recursos a este tipo de tecnologías que son innovadoras y permiten tener valor añadido para los próximos años. España tiene capacidad de hacerlo, falta que se quiera.
P: Hace un año ICEYE abrió su centro de I+D y fabricación en Paterna, Valencia. ¿Por qué elegisteis este enclave y qué balance hacéis de este primer año?
R: Cuando abrimos el año pasado fue un paso más, fuimos a lo grande, y a día de hoy, esa planta se nos ha quedado pequeña porque los números que habíamos previsto para dentro de 3 años ya los hemos superado. Las cifras han cambiado de forma radical y también el potencial de crecimiento.
El balance es muy positivo y vamos a tener que duplicar la planta en Paterna porque, por un lado, hemos sido capaces de atraer talento, no solo local sino talento en general, y por otro, hemos sido capaces de desarrollar productos clave para el grupo que podrán exportarse a otros mercados.
P: ¿Qué parte de la cadena de valor de ICEYE se está desarrollando actualmente en España (componentes, ensamblaje, software, operaciones, análisis de datos) y hasta dónde podría crecer ese papel en los próximos años?
R: Somos una empresa verticalmente integrada que produce internamente la mayor parte de los componentes y vamos a empezar a traer varios subcomponentes para producirnos en la planta de Valencia. Además de eso, tenemos ensamblajes y diseños enteros de otras tipologías de satélites que se plantean hacer en España. De aquí a dos o tres años, la idea es que la planta pase de 100 a 400 personas. Mucho de esto, o la mayoría, va a ser un crecimiento orientado a la fabricación y producción de satélites.
P: ¿Cuál es vuestro principal cuello de botella actualmente, la regulación, el talento, la financiación…?
R: La compañía está ahora en un momento extremadamente bueno en cuanto a capitalización. Para nosotros lo más difícil y lo que que nos limita el crecimiento es encontrar a la gente y ser capaz de integrarla. Puedes encontrar mil personas, pero cuando las tienes, lo complicado es integrar a otras mil. Entonces, si bien es cierto que estamos contratando a mucha gente y estamos creciendo mucho, tenemos una limitación en cuanto a capacidad, en concreto, de cuánta gente somos capaces de integrar para seguir moviéndonos a la misma velocidad.
En resumen, encontrar a la gente es muy complicado para empezar ya que contratamos a gente de todo el mundo, pero además, insisto, se trata de cómo los vas integrando porque para nosotros un tema clave es asegurarnos de que nos movemos de forma rápida y productiva. Hacer un satélite por semana es un desafío muy diferente a hacerlo en 5 años. Si tu traes a mucha gente nueva, de repente, es muy complicado y tienes que ser capaz no solo de encontrar talento, sino de integrarlos en la filosofía y equilibrar la producción con el talento.
P: Más allá de la defensa, ICEYE trabaja en respuesta ante inundaciones, huracanes y catástrofes. Tras eventos extremos como la Dana en Valencia, ¿qué puede aportar la observación satelital en las primeras horas de una emergencia y cómo se conectan seguridad nacional y resiliencia climática?
R: En gestión de emergencias, como por ejemplo las inundaciones que se produjeron en la Dana de Valencia, en general, se intenta responder de forma rápida y precisa en las primeras horas. Lo que sucede es que los modelos tradicionales de imagen diaria o cada dos días pueden quedarse cortos en emergencias porque a día de hoy se necesita saber lo que pasa prácticamente cada hora. Entonces, es necesario tener una constelación satelital que monitoree de forma persistente y entregue información cada media hora o cada hora. En este punto, tienes que tener en cuenta dos factores: la extensión de la inundación, es decir, lo que abarca; y la profundidad. Y ese tipo de inteligencia te permite evacuar a la gente y desplegar los efectivos necesarios según esta profundidad y extensión.
P: Mirando al futuro, ¿qué le gustaría que representara ICEYE España dentro del grupo global y dentro del ecosistema espacial europeo?
R: Me gustaría que ICEYE fuera una empresa de referencia en el ecosistema espacial en España y en Europa, algo que ya está pasando en algunos países.
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