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SEÍSMOS

María, venezolana en Madrid, busca a su padre y hermana tras los terremotos: "No le deseo a nadie esta incertidumbre""

Vecinos de Carabellada, una de las zonas más afectadas, se encuentran en paradero desconocido

Familiares desaparecidos de María, en Carabellada.

Familiares desaparecidos de María, en Carabellada. / CEDIDA

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Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

La cifra de víctimas por los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio continúa aumentando: las autoridades elevan ya el balance a 164 fallecidos y 971 heridos, mientras miles de personas permanecen desplazadas y decenas de edificios siguen colapsados en Caracas, La Guaira y otras zonas costeras. Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5 y separados por apenas 39 segundos, han provocado además más de una veintena de réplicas, cortes masivos de electricidad y daños en infraestructuras clave como el aeropuerto internacional de Maiquetía.

El Gobierno mantiene el estado de emergencia y varios países han comenzado a enviar equipos de rescate, material sanitario y ayuda humanitaria para afrontar una catástrofe que ya se considera la peor registrada en el país en más de un siglo. María, venezolana en Madrid, busca a su familia sin cesar. "No he dormido nada. Me enteré a la una de la madrugada, media hora después de los temblores. Llamé a mi padre y a mi madrastra, pero no contestaban. Pude hablar con mis tíos, que viven en Estados Unidos y cuya casa en La Guaira está cerca de la de mi padre", relata.

Familiares desaparecidos de María, en Carabellada.

Familiares desaparecidos de María, en Carabellada. / CEDIDA

Cantante de orquesta, lleva dos años y medio en la capital y vive con su madre y su hermano. "Ha sido una noche angustiante. Me han dicho que el barrio entero está destruido. No ha sido el epicentro, pero sí una de las zonas más afectadas, justo donde viven ellos. Mi hermana, de 11 años, y mi madrastra, también están desaparecidas. Tengo noticias de lugares cercanos, que han que han quedado devastados, pero no de Carabellada, donde ellos están", relata con la voz entrecortada.

"No quiero volverlo real"

Asegurando que no le desea esta incertidumbre a nadie, recuerda cuando en 1999, tras la Tragedia de Vargas, su padre permaneció desaparecido varias horas. "Se produjeron corrimientos de tierra en La Guaira y dejaron más de 30.000 muertos. Mi padre fue rescatado. Es la segunda vez que pasa esto con él. No sé lo que estaban haciendo cuando empezaron los temblores. No hablo con ellos desde el domingo, que fue el día del padre. Puse sus nombres en las plataformas para reportar desaparecidos", añade.

María ha contactado con personas que viven cerca de la zona para tratar de hablar con alguien de la región afectada, además de compartir varios anuncios en redes sociales con todos los datos pertinentes. "Me angustia porque no quiero volverlo tan real. No quiero caer en la cuenta, honestamente. Los vamos a encontrar, si Dios quiere, pero todo está muy mal allí. No sé que hacer después de esto", zanja.