31 AÑOS DE SERVICIO
Manuel, el Policía Municipal jubilado que patrulló la Cañada Real durante años: "Añoro las noches de vigilancia sin saber cómo iban a terminar"
Manuel Nieto, que trabajó durante 31 años en Madrid, recibió junto a otros 271 compañeros jubilados un homenaje por parte del Ayuntamiento el pasado miércoles

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Ha pasado un año desde que colgó las botas y Manuel sigue echando de menos la tensión vivida en cada patrulla e intervención. 31 años de servicio y 11 destinos, entre los que se encuentran Tetuán, Carabanchel y la Cañada Real, dieron para mucho. “La delincuencia, como todo, también ha evolucionado. Y no precisamente a mejor. Nada tiene que ver con cuando empecé, en el año 1994, donde abundaban los carteristas. Ahora todo es más sofisticado, con bandas organizadas. Aunque esta competencia es prácticamente exclusivas de la Guardia Civil y la Policía Nacional, nosotros hemos trabajado mano a mano con ellos y somos conocedores de la evolución”, relata Manuel Nieto (61), Policía Municipal jubilado y uno de los 272 profesionales de los servicios municipales de Seguridad y Emergencias retirados que el Ayuntamiento de Madrid homenajeó el pasado miércoles. Extremeño de nacimiento, desembarcó en la capital con apenas 19 años y accedió al cuerpo en 1994.
“Formé parte del grupo Ruta, un equipo que nació el 29 de abril de 2004, 18 días después del 11 M, para dar cobertura de seguridad en los autobuses de la EMT y en los intercambiadores por el alto nivel de carterismo y delincuencia que había. De alguna manera, introducir policías justo después de lo ocurrido fue una manera de tranquilizar y sacar mucha información de todo lo que se movía dentro de los Cercanías. Conseguimos datos yendo de paisanos, sentados en el vagón y poniendo el oído”, relata. Manuel recuerda el miedo y la desconfianza en los ojos de los viajeros, que salían de los trenes con urgencia y buscaban la salida más próxima: “Había mucha tensión. Subían las escaleras mecánicas de dos en dos, deseando abandonar las dependencias. Nosotros también sentíamos inseguridad, pero nunca miedo. Cuando se creó el grupo, lo asumimos como parte de nuestro trabajo. Aún así, no parábamos de pensar que podía llegar a repetirse. Era una constante en nuestras conversaciones”.

31 años de servicio y 11 destinos, entre los que se encuentran Tetuán, Carabanchel y la Cañada Real. / DAVID RAW
Poco a poco, dice, la patrulla se fue especializando en tareas concretas, como la identificación de laboratorios de drogas. “Recuerdo subirme a los autobuses que pasaban cerca de la Plaza de la Cebada en 2006. Siempre se bajaban las mismas personas, que iban directas a un portal frente al Teatro La Latina. Los fuimos observando y, tiempo después, destapamos el primer laboratorio de la droga cristal en España”, añade. Fueron esas investigaciones las que hicieron que Nieto se especializase en propiedad intelectual e industrial y terminase patrullando la Cañada Real entre 2004 y 2010. “Acabamos ahí con un éxito tremendo en entradas a chabolas y combate de grupos de delincuencia altamente especializada en robo de coches. Vendían las piezas en Marruecos y Europa del Este. También muchos laboratorios de cocaína y otras drogas, siempre en colaboración con Policía Nacional y Guardia Civil. Fueron años muy intensos y bonitos en los que pasó de todo. Decenas de registros”, cuenta.
Intervenciones memorables
El veterano recuerda “con anhelo” las noches previas a los días de intervención en las parcelas donde se desguazaban y quemaban los coches: “Nos quedábamos a pocos metros y veíamos las chispas de la radial, cómo sacaban los coches y los calcinaban en un descampado. Recuerdo con añoranza esas horas de vigilancia y tensión, sin saber cómo iba a terminar. El día de la intervención llegábamos temprano, según determinaba su señoría. Eran delitos contra el patrimonio. También robaban maquinaria de obras”. Si bien los hurtos ocuparon gran parte de su patrulla en el asentamiento, el consumo y venta de drogas también supusieron una ardua tarea para el equipo, que alguna vez llegó a temer por su integridad física. “Los vecinos de Las Barranquillas se trasladaron a Valdemingómez y se produjo un ajuste de cuentas después de que un ciudadano, que custodiaba una nave frente a las chabolas, fuese asesinado. Los disparos se produjeron a 100 metros de donde estábamos. Nos tuvimos que agazapar debajo del vehículo. Todo el mundo huía”.
En Carabanchel, donde fue destinado los últimos cinco años de su carrera, vivió una de las intervenciones más memorables de su carrera, tras la cual fue condecorado. “Dos familias gitanas iban a hacer un ajuste de cuentas, ya que hacía unos meses un clan había matado a alguien del otro clan. La familia planeaba presentarse el 1 de noviembre en el cementerio del barrio y hacer una escabechina. Lo sabíamos gracias a una fuente, que nos dio las matrículas de sus coches. Los detuvimos a última hora del día, tres de ellos con armas de fuego y un cuarto con un machete de grandes dimensiones. Todo sucedió junto al nicho de sus familiares y había más de 100 gitanos reunidos. Nos empezaron a rodear y tuvimos que pedir refuerzos. Querían sacar de los coches a sus familiares”, sostiene. De su boca brotan un sin fin de anécdotas que dan sentido a más de tres décadas de profesión.

Manuel es uno de los profesionales retirados que el Ayuntamiento de Madrid homenajeó el pasado miércoles. / DAVID RAW
31 años de servicio
“En Tetuán, durante la pandemia, patrullábamos las calles de paisano. Un día, a la altura de Marqués de Viana, frente a Vive Madrid, el prostíbulo más grande de la ciudad, un hombre nos preguntó si buscábamos chicas. Le dijimos que sí y nos encontramos con que, en pleno confinamiento, un edificio permanecía ajeno a la realidad. Las chicas vivían allí y había decenas de clientes con ellas, incluso en los rellanos, tomando algo. Se servía alcohol. Sin mascarilla. Custodiamos el inmueble y emitimos más de 100 denuncias por infringir la ley”, suma. Otra de las etapas más importantes de su recorrido llegó con la creación del Grupo de Apoyo Zonal, que nació de la demanda de los comerciantes de los distritos sur: “En Latina, Carabanchel, Arganzuela, Villaverde y Usera había muchísima venta ambulante de alcohol y drogas en las calles y zonas comerciales. Tuvimos un éxito envidiable y, prácticamente, erradicamos el problema. El éxito de la Policía Municipal está en el trabajo de los distritos, que no siempre son los más valorados”.
Al igual que otros cuerpos de seguridad del estado, la Policía Municipal ha evolucionado con el paso de los años, creando nuevas unidades y adaptando el modo de trabajo a las nuevas técnicas de delincuencia. El reconocimiento recibido el pasado miércoles pone el broche de oro a la trayectoria de 272 profesionales municipales en las áreas de emergencias y seguridad que, como él, vivieron “muy en primera persona”. “Me reencontré con compañeros a los que hacía un año que no veía. He estado 31 años sentado en un coche patrulla y nunca he querido apartarme de primera línea. Trabajé durante el 11M, la pandemia, Filomena, el apagón y la dana de Valencia, una experiencia que me cambió la vida”, concluye.