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RETO CLIMÁTICO

Madrid enfila 2050 con 55 días más de calor extremo y una demanda de agua cada vez más al límite

La capital española podría asemejarse a ciudades como Marrakech con hasta 91 días calurosos al año y 98 noches cálidas si no se implementan medidas de adaptación

Un chico se moja la cabeza para combatir el calor en Madrid.

Un chico se moja la cabeza para combatir el calor en Madrid. / Europa Press/ Ricardo Rubio

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Héctor González

Héctor González

Madrid

Madrid no solo será más calurosa en 2050. También será una ciudad más expuesta a sequías, inundaciones repentinas e incendios forestales en su entorno si no acelera sus medidas de mitigación y adaptación. Es la principal conclusión del informe sobre los retos climáticos de la capital presentado este miércoles por la Fundación AXA, que sitúa al calor extremo como la mayor amenaza para la salud, la economía y el funcionamiento cotidiano de la región.

Para ese año, la ciudad podría parecerse más a ciudades del norte de África como Marrakech. No se trata únicamente de temperaturas más altas, sino de episodios más prolongados, noches más difíciles y una sensación térmica cada vez más incómoda en una ciudad agravada por el efecto isla de calor urbana. Las cifras son contundentes. Madrid pasaría de 36 a 91 días calurosos al año, es decir, 55 jornadas más de altas temperaturas. Las noches cálidas subirían de 36 a 98, con 62 noches adicionales. Y la duración media de las olas de calor crecería de 14 a 34 días.

El informe también advierte de que los días con una sensación térmica superior a 33 grados pasarán de 29 a 73 al año. La diferencia entre la temperatura oficial y la que se vive en determinadas zonas de la ciudad puede verse agravada por el asfalto, el hormigón y los edificios, que absorben calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche. En algunos puntos, ese efecto puede elevar la temperatura local entre dos y cinco grados.

La consecuencia más directa es para la salud. El calor extremo aumenta los golpes de calor, la fatiga y el agravamiento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, especialmente entre personas mayores, niños pequeños, enfermos crónicos y población vulnerable. AXA Climate estima que, sin medidas de adaptación, podrían producirse hasta 68.000 muertes adicionales en Madrid de aquí a 2050 por el calor extremo. Con políticas eficaces de adaptación, esa cifra podría reducirse a menos de 5.000.

Este impacto también sería laboral. El estudio recuerda que el estrés térmico reduce la productividad, aumenta las interrupciones en trabajos físicos y eleva el riesgo de accidentes. Las altas temperaturas pueden alterar las funciones cognitivas, perturbar el sueño y provocar más fallos por confusión mental o pérdida de coordinación. Los trabajadores expuestos al aire libre, la construcción, la logística o la industria aparecen entre los colectivos más sensibles.

Los psicólogos coinciden: la salud mental de los madrileños se ve afectada con la llegada del calor a la capital

El segundo gran frente es el agua. Madrid ya parte de una situación de estrés hídrico: la demanda anual es hoy unas tres veces superior a la disponibilidad de recursos renovables. De cara a 2050, esa relación podría crecer hasta 4,5 veces por el descenso de las precipitaciones medias y una mayor irregularidad, con lluvias más concentradas y episodios más extremos. En este aspecto, la región cuenta con una ventaja: la eficiencia de su red. Según el informe, Madrid registra pérdidas reales de agua potable de alrededor del 4%, muy por debajo del 15,36% de media española.

El tercer riesgo son las inundaciones. Madrid está expuesta sobre todo a inundaciones por lluvias intensas y, en menor medida, al desbordamiento de ríos como el Manzanares, Jarama, Guadarrama, Henares o Alberche. El informe calcula que, en un escenario extremo con periodo de retorno de 1.000 años, alrededor de 522.800 habitantes (el 15% de la población) podrían verse afectados. Las zonas más sensibles incluyen áreas bajas urbanas, antiguos cauces y arroyos, barrios como Arganzuela y Legazpi, áreas industriales como Villaverde, Vallecas o Coslada, el centro histórico y el entorno del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

El cuarto riesgo es el fuego. En el horizonte de 2050, Madrid podría sumar 18 días adicionales al año con riesgo alto, muy alto o extremo de incendios forestales. El número de jornadas de riesgo pasaría de 124 a 142, impulsado por el calor, el viento y la sequedad de la vegetación. Las áreas más vulnerables se concentran en la Sierra de Guadarrama y en zonas periurbanas, incluida la Casa de Campo y otros espacios de transición entre ciudad y monte.

La respuesta a todos estos riesgos, insiste el estudio, no puede limitarse a reducir emisiones. La mitigación sigue siendo imprescindible para contener el calentamiento, pero la adaptación ya es una obligación práctica para administraciones, empresas y ciudadanía. Así, entre las medidas propuestas figuran ampliar sombras y zonas verdes, reforzar refugios climáticos, reorganizar horarios laborales durante episodios extremos, instalar sensores de temperatura y humedad, reducir consumos de agua, reutilizar recursos hídricos y preparar planes de contingencia frente a inundaciones, sequías y fallos energéticos durante olas de calor.