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MADRID XPLORA

Tres adolescentes de 10 (y otros de 9,9) convertidos en exploradores en Egipto: "Es el premio a todos estos años de esfuerzo, y casi una liberación"

Yicheng Zheng, Cristina Parejo y Natalia Domínguez fueron seleccionados por el proyecto Madrid Xplora, al que se presentaron haciendo valer un expediente académico inmaculado: "Buscábamos que fuera un premio para la excelencia académica"

Yicheng Zheng, Cristina Parejo y Natalia Domínguez, de Madrid Xplora.

Yicheng Zheng, Cristina Parejo y Natalia Domínguez, de Madrid Xplora. / EPE

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Luxor (Egipto)

Cuando la Comunidad de Madrid y Trex Xploring hablaron sobre la oportunidad de liderar la organización de un proyecto que reviviera el espíritu de la mítica 'Ruta Quetzal', no lo dudaron, y solo pusieron "una condición". Acostumbrados a organizar expediciones para adultos, esta vez la cosa iba por otro camino, y el método de acceso no podía ser otro que el de recompensar a los mejores alumnos de la región.

"A mí no me hubieran elegido en la vida, yo era un vago y un desastre estudiando", recuerda entre risas Eric Frattini, ideólogo del proyecto Madrid Xplora, sobre su época de estudiante. "Precisamente por eso, quería que esto fuera un premio para la excelencia académica, que no pudiera venir cualquiera", reflexiona ya a mitad de la aventura en Egipto.

Para lograrlo, se aseguraron que el inicio del proceso viniera determinado por las notas que sacaron en los últimos cursos de la ESO. "El que tenía una nota media de 10, entraba con cuatro puntos. de 9 a 9,9, tres puntos, y de 8 a 8,9, dos puntos", explica. Eso descartaba, de facto, a cualquiera que no tuviera un gran expediente académico antes de llegar a la segunda parte del proceso, en el que tenían que presentar un trabajo y superar una entrevista.

El resultado final fue un grupo de 20 niños y niñas de 17 años "brillantes" que no bajan de una nota media de 9 en bachillerato, y que ahora han encontrado un premio a su esfuerzo que están disfrutando, a lo grande, en el país de los faraones. Entre ellos destacan, si es que se puede a esos niveles, cuatro, que rizando el rizo se presentaron al proceso de selección con un 10 de nota media.

Rutina estricta

"Está siendo increíble el hecho de conocer una cultura nueva con gente de mi edad y también un descanso de todo este año, a pesar de que cuando vuelva y pese a estar de 'vacaciones' voy a tener que seguir trabajando. Pero estos son diez días de disfrutar, sin pensar en otra cosa, y lo agradezco", explica Yicheng Zheng, uno de esos alumnos de 10, que a la vez que sacaba esa nota y hacía 5º de Conservatorio de piano aprendió en un año alemán desde cero hasta llegar a un nivel C1, porque tiene claro que quiere estudiar en Alemania.

Los exploradores de Madrid Xplora, en Egipto.

Los exploradores de Madrid Xplora, en Egipto. / EPE

"Llevo una vida relativamente atareada, pero soy humano y a veces me distraigo un poco", se ríe. "A veces no he hecho nada por una hora, o media", bromea, antes de reconocer que también le gusta "socializar y salir de fiesta y bailar con mis amigos", añade, corroborando algo que ya ha demostrado con creces en la sala de fiesta del crucero por el Nilo en el que estuvieron los chicos sus tres primeros días en Egipto, antes de llegar a Luxor.

Una relación estrecha con la música y que está muy marcada en su día a día. Para pasar el corte del trabajo, presentó una composición de una melodía de piano además de una grabación de vídeo sobre la sostenibilidad y el medio ambiente.

"Una recompensa al trabajo"

"Yo nunca había hecho cortos antes, y esa sensación fue muy enriquecedora, estuve más de una semana de Navidades por esto. Las sacrifiqué pero mereció la pena. No todos los días te vas a un viaje gratis financiado por la Comunidad de Madrid, y creo que queda muy bien en el currículum", reflexiona, antes de reconocer que es "admirado" por sus amigos por su capacidad para llevar su día a día.

Como él, Cristina Parejo también se presentó al proceso. En su caso, se enteró de la posibilidad porque Marta Prado, la jefa de proyecto de Madrid Xplora, dio una charla en su colegio y, al escucharle hablar de que se requería "excelencia académica", pensó que era una oportunidad a su medida. Y se lanzó a por ello.

Los exploradores de Madrid Xplora, en Egipto.

Los exploradores de Madrid Xplora, en Egipto. / EPE

"Yo soy una niña muy normal. Tras el cole sí que llego a casa y estudio siempre, pero también juego al tenis dos días a la semana y disfruto un montón", cuenta. "Yo me exijo mucho a mí misma, mis padres en ese sentido no son muy exigentes. Yo soy la que me marco una rutina exigente. A veces, de hecho, ellos me dicen que me relaje un poco y me tienen que tranquilizar. Es lo contrario casi a lo que le pasa a muchos niños", se ríe, recordando que su trabajo fue precisamente sobre hábitos de vida saludables.

Media impoluta

"Esto es una recompensa y un regalo que me ha puesto delante la vida. Yo cuando me exigía para estudiar no tenía ni idea de esto, pero apareció y fue como una recompensa, un premio a estos años de esfuerzo".

Tanto ella como Natalia Domínguez, la tercera de la lista de estudiantes con media 10, son las benjaminas de la expedición. Acaban de terminar 4° de la ESO y acaban de recibir las notas, por supuestos inmaculadas.

"Estoy un poco rallada porque llevo toda la ESO sacando cuatro menciones de honor por curso, y este último solo ha sido una. Pero estoy aquí y tampoco tengo mucho tiempo para pensarlo, así que eso me está ayudando", confiesa, dejando clara su autoexigencia.

Aún así, está disfrutando al máximo de una experiencia "que todavía no me termino de creer". Y en la que está impactada por "la diferencia que observa entre el nivel de vida y las calles de Europa y de África, a pesar de ser un país desarrollado".

Organización estricta

En estos días, todos ya han visitado varios de los templos más famosos del antiguo Egipto, como pueden ser los de Luxor y Edfú, han navegado por el Nilo y han establecido un vínculo que ya les unirá para siempre. Y lo que aún queda por delante.

Adriana Sánchez y Ana Alcalá, de Madrid Xplora.

Adriana Sánchez y Ana Alcalá, de Madrid Xplora. / EPE

Para ellos, este viaje está siendo casi "una liberación" de la exigencia y la rutina que se marcan a diario, ya sea en periodo lectivo o no. "El tener una nota así requiere un montón de esfuerzo. Es verdad que a veces hay que sacrificar quedadas y a salidas con amigos, pero creo que merece la pena porque son unos años de esforzarse a tope, y luego ya llegas a la carrera y la cosa cambia", explican, por su parte, Ana Alcalá y Adriana Sánchez, ambas con una nota media de 9,9.

"Viernes y fines de semana es como que apetece más parar y descansar, pero yo son los días en los que más estudio y en los que aprovecho para ponerme a tope, porque entre semana también tenemos extraescolares", dice. "Mis compañeros siempre me dices que los viernes son sagrados, para no hacer nada, pero yo no les hago caso", reflexiona entre risas. "Y los fines de semana madrugo, y me pongo de mañana a noche sin parar prácticamente", relata sobre una rutina casi espartana.

"Aquí he podido parar un poco y descansar, y lo estoy disfrutando muchísimo, la verdad. Además con el cambio de cultura, conociendo a mis compañeros... lo estoy agradeciendo muchísimo. Pero al volver, retomaré, porque tengo el sueño de estudiar medicina y ahí que llegar hasta el final", se recuerda. Porque incluso en los momentos de liberación, la cabeza sigue trabajando. Y pensando en el futuro, porque solo así, quizás, se puede ser un estudiante de 10.