Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

PLAZA DE MADRID

El curioso detalle de la Plaza de Isabel II que pasa desapercibido para los madrileños: pequeñas cavidades con una gran función

Unos divertidos dibujos de un pájaro y un perro alertan a los transúntes de la presencia de estas pequeñas cavidades en el suelo de la Plaza de Isabel II

La Plaza de Isabel II, más conocida como Ópera, esconde este curioso detalle que hace un guiño a su historia

La Plaza de Isabel II, más conocida como Ópera, esconde este curioso detalle que hace un guiño a su historia / Wikipedia

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Aunque para turistas y transeúntes suele pasar desapercibido, si paseas de forma habitual por la Plaza de Isabel II, más conocida como Ópera, es posible que este pequeño detalle haya logrado captar tu atención. Y es que, en el suelo de la plaza, dibujados sobre las baldosas de piedra, se pueden intuir un pájaro y un perro, pero, ¿qué hacen allí?

Más allá de meros dibujos

Siendo habitual la presencia de diferentes marcas de cantería escondidas por Madrid, uno podría pensar que su función es meramente decorativa, sin embargo, estos dibujos marcados en el suelo, además de su valor decorativo, tiene una función muy especial.

Ubicados junto a la fuente pública de la plaza, estos grabados pretenden alertar de la presencia de unas pequeñas cavidades en el suelo, pero no porque supongan un peligro para quienes paseen por la plaza. Su función va mucho más allá, y es que estos huecos en las baldosas, están diseñados para funcionar como abrevaderos.

Así, al llenarse de agua de la fuente, estos huecos funcionan como un pequeño cuenco del que perros y pájaros pueden beber para saciar su sed, una idea especialmente útil en días con altas temperaturas como los que están azotando la capital en las últimas semanas.

Un guiño histórico a los Caños del Peral

Este bonito y útil diseño parece, a su vez, hacer un guiño al pasado de la ciudad, y es que en esta misma ubicación antaño se ubicaron los llamados Caños del Peral. Cuando a principios del siglo XVI el agua no llegaba a las casas de Madrid, el abastecimiento se realizaba mediante aljibes o pilas instaladas en las plazas. Sin embargo, con la llegada de la Edad Moderna, las fuentes públicas sustituyeron a los aljibes.

Los Caños del Peral en la estación de Metro de Ópera

Los Caños del Peral en la estación de Metro de Ópera / Museos de Metro

Entre ellas, destacaba la Fuente de los Caños de Peral, que contaba con seis caños y con sus correspondientes pilas y que trasladaba el agua hasta la capital a través del Acueducto de Daimiel. Hoy, una recreación museística de la histórica fuente que nutría de agua a los madrileños puede verse a diez metros bajo la plaza de Isabel II, en la estación de Metro de Ópera.