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OCIO EN MADRID

El legado de Juana la Beltraneja revive en una ruta histórica por Buitrago del Lozoya

Un itinerario de 10,9 kilómetros une Buitrago, Pinilla y Gargantilla de Lozoya a través del camino que siguió Juana de Castilla hacia su desposorio

La ruta de Juana la Beltraneja recorre el Valle del Lozoya siguiendo los pasos de la heredera de Castilla.

La ruta de Juana la Beltraneja recorre el Valle del Lozoya siguiendo los pasos de la heredera de Castilla. / Sierra Norte Madrid

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Una heredera cuestionada, una infancia marcada por la política y un trayecto que pudo alterar el rumbo de la Corona de Castilla. La Ruta de Juana la Beltraneja propone recorrer parte de la historia medieval española a través de un sendero que une Buitrago del Lozoya, Pinilla de Buitrago y Gargantilla de Lozoya.

El itinerario comienza en la Plaza de la Bellota, en Buitrago del Lozoya, y suma 10,9 kilómetros de recorrido con un desnivel acumulado de 273 metros. La propuesta combina patrimonio, naturaleza e historia en uno de los enclaves más representativos de la Sierra Norte de Madrid.

El castillo de Buitrago y el inicio del viaje

La ruta arranca en un lugar estrechamente vinculado a la biografía de Juana de Castilla, hija de Enrique IV y Juana de Portugal. Nacida en Madrid en 1462, fue conocida posteriormente como Juana la Beltraneja y protagonizó una de las disputas sucesorias más relevantes de la historia castellana.

Ruinas de la antigua iglesia de Santiago, en Gargantilla de Lozoya, donde la tradición sitúa el desposorio de Juana la Beltraneja con el duque de Guyena y el juramento de varios nobles en apoyo de su candidatura al trono de Castilla.

Ruinas de la antigua iglesia de Santiago, en Gargantilla de Lozoya, donde la tradición sitúa el desposorio de Juana la Beltraneja con el duque de Guyena y el juramento de varios nobles en apoyo de su candidatura al trono de Castilla. / Sierra Norte Madrid

Según la tradición histórica que inspira el recorrido, Enrique IV ordenó que la niña permaneciera custodiada en el castillo de Buitrago bajo la protección de la familia Mendoza. Desde allí parte el camino que rememora el desplazamiento realizado tras ser reconocida como heredera legítima del trono de Castilla el 26 de octubre de 1470.

Tras abandonar la villa medieval, la senda cruza el río Lozoya por el Puente Viejo y continúa hacia la antigua carretera N-I para incorporarse después a la colada del Chorrillo, una de las vías pecuarias históricas de la zona.

Puentes, ermitas y vestigios medievales

Entre los principales puntos de interés destaca el puente de Cal y Canto, restaurado y asociado al antiguo trazado histórico. Más adelante aparecen las ruinas de la ermita de la Trinidad, de la que todavía se conserva la espadaña.

El puente de Cal y Canto, uno de los elementos patrimoniales más destacados de la Ruta de Juana la Beltraneja, conserva el trazado histórico que atraviesa el Valle del Lozoya entre Buitrago y Gargantilla.

El puente de Cal y Canto, uno de los elementos patrimoniales más destacados de la Ruta de Juana la Beltraneja, conserva el trazado histórico que atraviesa el Valle del Lozoya entre Buitrago y Gargantilla. / Sierra Norte Madrid

El recorrido continúa entre fresnos y encinas hasta llegar a Pinilla de Buitrago, localidad por la que habría transitado la comitiva de la joven princesa. En este tramo, el valor patrimonial se encuentra repartido a lo largo del camino y se integra con el paisaje característico del valle.

El escenario del desposorio de Juana la Beltraneja

La parte final del itinerario conduce hasta las ruinas de la antigua iglesia de Santiago, donde aún permanecen en pie parte de los muros y su espadaña. Este enclave está vinculado al episodio más relevante de la ruta.

Según la tradición histórica, fue en este lugar donde se celebró el desposorio entre Juana y el duque de Guyena. Además, varios nobles juraron apoyarla como reina de Castilla, una decisión que cuestionaba el Tratado de los Toros de Guisando, por el que Isabel había sido reconocida como heredera.

La llegada a Gargantilla de Lozoya permite cerrar un recorrido que combina senderismo e historia y que invita a descubrir algunos de los escenarios ligados a una de las figuras más controvertidas de la Castilla del siglo XV.