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REFUGIO CLIMÁTICO

El Ayuntamiento refuerza el Retiro como gran refugio ante el calor del verano que aterriza en Madrid

El nuevo protocolo elevará los umbrales de cierre del parque para que pueda permanecer abierto más días durante los episodios de calor extremo, siempre que no haya riesgo elevado por viento

Archivo. Una mujer con una botella de agua en el parque de El Retiro durante una ola de calor.

Archivo. Una mujer con una botella de agua en el parque de El Retiro durante una ola de calor. / Jesus Hellin/STUDIO MEDIA 19 / Europa Press

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Héctor González

Héctor González

Madrid

Cuando el calor aprieta, muchos madrileños miran hacia el Retiro, buscando una sombra bajo la que cobijarse y escapar del asfalto hirviendo. Hasta ahora, más veces de las deseadas por vecinos y turistas, esa mirada se topaba al otro lado con el parque cerrado por aplicación del protocolo ante climatología adversa. Eso va a cambiar este verano. Con la primera gran ola de calor llamando ya a la puerta, el Ayuntamiento empezará ya a aplicar el nuevo protocolo, que flexibilizará los cierres y reforzará el papel del gran pulmón verde del centro de la capital como refugio climático.

El nuevo sistema, aprobado definitivamente este jueves por la Junta de Gobierno municipal, permitirá que el parque permanezca abierto más días durante los episodios de altas temperaturas, siempre que no se superen los nuevos umbrales de seguridad por viento.

La medida llega justo cuando el verano aterriza en la capital con un episodio de calor intenso y persistente. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé desde el fin de semana temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de lo normal y no descarta que España afronte la primera ola de calor del verano. En la Comunidad de Madrid, Aemet mantiene activo desde ayer el aviso amarillo por máximas de hasta 36 grados en el área metropolitana, el Henares, el sur, las vegas y el oeste de la región.

En ese contexto, el Retiro gana importancia como refugio urbano. El nuevo protocolo eleva los umbrales de viento que determinan las alertas y, por tanto, los cierres preventivos. La alerta naranja se activará ahora con rachas previstas de entre 45 y 60 kilómetros por hora, frente al rango anterior de 40 a 55. La alerta roja, que implica el cierre del parque, pasará a decretarse cuando las rachas superen los 60 kilómetros por hora, en lugar de los 55 fijados hasta ahora.

Con este ajuste, el Ayuntamiento busca reducir lo máximo posible los cierres en jornadas de mucho calor, como venían reclamando vecinos y oposición desde hace año, y facilitar así que el Retiro pueda seguir funcionando como espacio de sombra, descanso y paseo precisamente en los momentos en los que más lo necesitan vecinos y visitantes.

Todo ello, eso sí, sin renunciar a las garantías de seguridad, tal y como defienden desde el Consistorio apoyándose en el análisis de los datos meteorológicos y de incidencias registradas entre 2014 y 2025. Según el Ayuntamiento, la temperatura máxima y la humedad del suelo tienen menos influencia en las caídas de ramas y árboles durante los niveles naranja y rojo de la que se les atribuía en el protocolo aprobado en 2019.

La revisión no supone eliminar la vigilancia sobre el arbolado, sino ajustar los criterios para evitar cierres innecesarios. El Retiro seguirá clausurándose cuando las condiciones meteorológicas impliquen un riesgo elevado, especialmente por viento, pero podrá mantenerse abierto en más jornadas de calor extremo.

El cambio tiene una dimensión especialmente relevante en una ciudad cada vez más expuesta a episodios prolongados de altas temperaturas. En pleno centro de Madrid, El Retiro es uno de los principales pulmones verdes y uno de los espacios con mayor capacidad para ofrecer sombra y alivio térmico durante el verano.

Los nuevos criterios se aplicarán también a otros parques históricos con arbolado de características similares, como El Capricho, la Fuente del Berro, la Quinta de Torre Arias, la Quinta de los Molinos y la Rosaleda del parque del Oeste.

Además, el Ayuntamiento aprobará un protocolo específico para los parques Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares. En estos recintos, con arbolado más joven, la alerta roja se activará con rachas iguales o superiores a 75 kilómetros por hora y no implicará el cierre total, sino el balizamiento de zonas sensibles como áreas infantiles o estanciales.