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OLA DE CALOR

Los psicólogos coinciden: el calor en Madrid no solo agota, también puede hacer que pierdas la paciencia con más facilidad

Los expertos aseguran que el calor extremo no solo tiene implicaciones físicas, sino que la sensación térmica de calor sofocante también efectos psicológicas

Los psicólogos coinciden: la salud mental de los madrileños se ve afectada con la llegada del calor a la capital

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Madrid

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado la alerta amarilla para este miércoles en la Comunidad de Madrid por temperaturas de hasta 37ºC. A medida que las temperaturas suben, muchos madrileños comienzan a sentir los efectos, y no solo los físicos sino también aquellos que afectan al estado de ánimo y emocional. Durante los meses de verano, en Madrid los termómetros pueden superar los 40ºC. De hecho, en Madrid se han registrado durante los meses de verano temperaturas máximas de 42,8 °C.

El Ministerio de Sanidad de España apunta que, normalmente, un individuo sano tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente 3ºC sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante pero, a partir de 37ºC se produce una reacción fisiológica de defensa. Es decir, este calor extremo no solo tiene implicaciones físicas, sino que la sensación térmica de calor sofocante también efectos psicológicos. Diversos estudios científicos han demostrado que las épocas de calor extremo como las que se viven en Madrid durante los meses de verano están asociadas con un aumento en la incidencia de problemas como la fatiga mental, la agresividad, la depresión o la ansiedad.

El psicólogo Javier Barreiro asegura, en la misma línea que estos estudios, que, ante las altas temperaturas, aparecen síntomas psicológicos asociados a altos niveles de estrés y ansiedad. "El calor excesivo produce una reacción en nuestro cuerpo que activa el sistema nervioso y hace que aumenten los niveles de adrenalina, ya que el cuerpo reacciona para prepararse para huir o defenderse de algo que nos resulta perjudicial. Por eso aparece una sensación de malestar general, además de otros síntomas de estrés como la agresividad o el enfado, que es la misma reacción que ocurre cuando percibimos otro tipo de amenazas distintas", apunta desde Barreiro Psicología.

El calor aprieta en Madrid.

UN grupo de personas se protege del calor usando paraguas / EFE

Además, Barreiro añade que "otros síntomas a nivel psicológico pueden ser la desorientación espacio-temporal, el enlentencimiento de pensamiento y la confusión mental, somnolencia, falta de atención y concentración, cambios de humor, sensación de impotencia por la falta de control sobre la situación, insomnio, etc…".

En el mismo sentido se manifiestan desde Cecilia Cores Centro Psicológico: "El calor excesivo obliga al cuerpo a trabajar más para mantener una temperatura interna estable, lo que agota rápidamente la energía y puede llevar a una fatiga mental significativa de ahí que las altas temperaturas puedan provocar una disminución en la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo".

Estudios psicológicos sugieren que el calor actúa como un estresor ambiental que puede exacerbar las respuestas emocionales negativas. Cuando la respuesta al estrés del cuerpo se activa por las altas temperaturas, se liberan mayores cantidades de cortisol y adrenalina. Esto puede empeorar la ansiedad preexistente y generar angustia en quienes antes estaban tranquilos. La sensibilidad emocional también aumenta, lo que lleva a las personas a sentirse más fácilmente molestas, más propensas al conflicto y la frustración, y más impacientes.

A este cocktail se suma la falta de sueño como consecuencia de las altas temperaturas durante la noche, así como la limitación de actividades al aire libre y la incomodidad general pueden contribuir a sentimientos de tristeza y desesperación por lo que, aseguran desde Cecilia Cores Centro Psicológico, "el estrés térmico puede desencadenar o agravar la ansiedad" y, además, "el calor extremo puede aislar a las personas, reduciendo su contacto social y empeorando los síntomas depresivos".

Cómo reducir el impacto del calor

Mantente hidratado

El calor extremo aumenta la pérdida de líquidos a través del sudor. A medida que la deshidratación aumenta con el calor, pueden producirse cambios cognitivos, como confusión mental o dificultad para concentrarse. La deshidratación incluso puede imitar los síntomas del pánico, con aumento del ritmo cardíaco, respiración superficial y mareos.

Olas de calor y alerta roja por altas temperaturas en la Comunidad de Madrid

Joven bebiendo agua en una fuente de Madrid / Archivo

Beber agua regularmente puede ayudar a mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo, lo que es esencial para el funcionamiento óptimo del cerebro.

Practica técnicas de relajación

El mindfulness, la meditación y la respiración profunda pueden ayudar a reducir la ansiedad y la irritabilidad asociadas con el calor. Estas prácticas te ayudan a mantener la calma y la claridad mental. Puede ser buena idea apuntarse a clases, ya que suele tener climatización.

Evita la exposición directa al sol

Durante las horas de mayor intensidad solar, generalmente entre las 11 a.m. y las 5 p.m., es recomendable quedarse en interiores o buscar sombra y descansar con frecuencia.

Madrid sigue sumida en una ola de calor que no parece tener límites: las temperaturas siguen escalando.

Una joven descansa en un parque a la sombra de los árboles / EFE

Realiza actividades en horarios frescos

Si deseas realizar actividades al aire libre, como ejercicio o caminatas, hazlo temprano en la mañana o al atardecer cuando las temperaturas son más bajas. Esto reducirá el estrés térmico y mejorará tu bienestar general. Evita siempre que sea posible la práctica de deportes al aire libre en las franjas centrales del día.

Mantén tu hogar fresco

Un estudio realizado con estudiantes de Boston descubrió que los que se encontraban en habitaciones sin aire acondicionado durante una ola de calor rendían un 13 por ciento peor que sus compañeros en las pruebas cognitivas y tenían un 13 por ciento menos de tiempo de reacción. Usa ventiladores, aire acondicionado o métodos naturales como cerrar las persianas durante el día y ventilar por la noche para mantener tu hogar fresco. Un ambiente fresco puede mejorar significativamente el bienestar mental.

Utiliza ropa adecuada

Llevar ropa adecuada de tejidos naturales, ligera y holgada, así como usar ropa, de colores claros, sombrero, gafas de sol y cremas protectoras solares.

Consulta a un profesional de la salud mental

Si sientes que el calor está afectando seriamente tu bienestar emocional, busca ayuda profesional. Un psicólogo puede ofrecerte estrategias personalizadas para manejar el estrés térmico y sus efectos en tu salud mental.