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COCHE AUTÓNOMO

Javier Goikotxea, experto en movilidad, sobre la llegada de los robotaxis a Madrid: "La tecnología está más que probada, el problema es regulatorio"

Varias compañías quieren lanzar este año un piloto en la capital, aunque la regulación española aún no permite un servicio comercial ordinario de coches sin conductor

Un vehículo sin conductor circulando por la calle.

Un vehículo sin conductor circulando por la calle.

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Héctor González

Héctor González

Madrid

En los últimos meses, Tesla, WeRide, Uber y Avomo han acaparado titulares tras prometer que van a lanzar antes de final de año distintos pilotos comerciales de robotaxis (vehículos de pasajeros sin conductor) en la Comunidad de Madrid antes de que acabe el año. Anuncios que se han interpretado como que la llegada de los taxis completamente autónomos a la región está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, la realidad legal es bastante menos futurista.

Ninguno de estos proyectos implica, al menos de entrada, una flota de vehículos circulando libremente por la ciudad sin nadie al volante. Las propias compañías plantean una primera fase con operadores de seguridad a bordo, sujeta a permisos, pruebas y validaciones regulatorias. Es decir, que de momento se trata más de un ensayo avanzado que un servicio de robotaxis plenamente autónomo.

“Es una buena noticia que alguien se interese por desarrollar una plataforma de robotaxis en Europa y, especialmente, en España”, concede Javier Goikotxea, CEO de Next Mobility y experto en movilidad e innovación tecnológica. En su opinión, la tecnología está madura, pero el obstáculo principal está en la normativa comunitaria, todavía en pañales respecto a Estados Unidos y China. “El problema es el regulatorio”, subraya.

En España, actualmente la DGT cuenta con un marco para autorizar pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico. Ese programa permite ensayos en distintas fases, con conductores de refuerzo a bordo en las etapas iniciales y supervisión remota en escenarios más avanzados. Pero no deja de ser un régimen de pruebas piloto. Con el marco actual, resume Goikotxea, lo más realista para Madrid en 2026 sería ver pruebas muy acotadas, con pocos vehículos, zonas delimitadas y supervisión humana.

Por eso, Goikotxea enfría las expectativas sobre esta inminente llegada de los robotaxis a Madrid: “Si me preguntas si creo que la legislación estará preparada en 2026 para un despliegue de vehículos autónomos en España, no. Rotundamente no”. Según este experto, los anuncios de este tipo, más que para hablar de un desembarco inmediato, buscan “forzar” a las administraciones a mover ficha.

El gran aspecto que continúa frenando el desarrollo normativo es la responsabilidad. Si un coche sin conductor provoca un accidente, no está claro quién debe asumir la culpa: el fabricante, el desarrollador del software, el operador de la flota, el proveedor del mapa, el sistema de supervisión o la aseguradora. “Estamos precisamente en Europa discutiendo esto”, apunta Goikotxea.

Todo este asunto también tiene una derivada laboral evidente. A medio y largo plazo, la expansión de robotaxis afectaría directamente a los miles y miles de empleados de taxis y VTC. “¿Podría suponer una pérdida de empleos en el ámbito de la movilidad? Sí. No andemos con zarandajas”, admite el CEO de Next Mobility, aunque cree que la transición será larga y gradual, no una desaparición repentina de conductores.

En el otro lado de la balanza se sitúa la seguridad. Según Goikotxea, los coches autónomos presentan una siniestralidad muy inferior a la de los vehículos conducidos por personas: alrededor de 0,37 accidentes por cada millón de kilómetros, frente a una cifra varias veces superior en la conducción humana. “En términos tecnológicos estamos bien”, defiende. A su juicio, un escenario futuro con más vehículos autónomos permitiría reducir de forma drástica los accidentes, aunque siempre dentro de una implantación progresiva, supervisada y con reglas claras.