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SEMANA HISTÓRICA EN LA CAPITAL

De Bad Bunny al Papa: Madrid saca músculo y exhibe capacidad de organización al acoger a más de 2,5 millones de personas en 96 horas

La capital ha encadenado la visita de León XIV, los conciertos en el Metropolitano y la Feria del Libro con un esfuerzo histórico en todos los frentes y sin incidentes reseñables

Decenas de personas participan en la misa de Corpus Christi presidida por el Papa León XIV, en la plaza de Cibeles

Decenas de personas participan en la misa de Corpus Christi presidida por el Papa León XIV, en la plaza de Cibeles / Carlos Luján - Europa Press

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Héctor González

Héctor González

Madrid

La semana del 3 al 9 de junio de 2026 quedará grabada para siempre en la dilatada historia de Madrid. La capital ha enfrentado estos días un reto logístico y organizativo sin precedentes para acoger simultáneamente a la visita del Papa, los conciertos de Bad Bunny, la Feria del Libro y hasta las elecciones del Real Madrid, en una sucesión de actos institucionales, celebraciones multitudinarias y grandes desplazamientos de peregrinos, turistas, socios, autoridades y vecinos que la ciudad ha capeado de forma sobresaliente, luciendo ante el mundo su capacidad para celebrar grandes eventos internacionales.

Esta sucesión de citas ha obligado a las distintas administraciones a desplegar y coordinar complejos dispositivos de seguridad, movilidad, emergencias, limpieza, transporte público, alojamiento y atención social en distintos puntos de la ciudad. Todo ello sin renunciar plenamente al pulso y la actividad habituales de una urbe como Madrid, pese al colapso de gran parte de su centro urbano, y sin incidentes reseñables pese a tener que gestionar a cerca de 2,5 millones de personas en un espacio tan corto de tiempo.

El resultado, según los balances difundidos este martes por la Comunidad de Madrid y la Delegación del Gobierno no puede si no calificarse de normalidad. Las 96 horas y 40 minutos que el Santo Padre ha pasado en la capital han transcurrido “sin incidencias” y “según lo previsto”, según el delegado del Gobierno, Francisco Martín, para quien "Madrid, una vez más, lo ha vuelto a conseguir", La magnitud del reto superado es enorme. Solo los dos grandes actos de Plaza de Lima y Cibeles reunieron alrededor de 1,8 millones de personas, según el Ayuntamiento. En conjunto, la ciudad ha absorbido estos días a cerca de 2,5 millones de personas vinculadas a una veintena de eventos celebrados en paralelo.

Sin incidentes durante el "mayor despliegue policial de la historia"

Parte de este indiscutible éxito cabe achacarse al que, en palabras de la Delegación, es el "mayor despliegue policial" de la España democrática. En total, 10.300 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil han blindado las calles de Madrid durante estos días, coordinados desde Centro de Mando instalado en el complejo policial de Canillas y con los cinco desplazamientos del papamóvil como los momentos más críticos.

Al dispositivo estatal se sumó el municipal previsto por el Ayuntamiento, que ha movilizado unos 4.000 policías municipales y cerca de 1.000 efectivos de Samur-Protección Civil para cubrir todos los actos. La Policía Municipal se ocupó de los entornos de concentración, los flujos de asistentes y los desplazamientos de comitivas, mientras los agentes de movilidad asumieron el impacto sobre los principales ejes de la ciudad.

Prueba de fuego para la movilidad

La movilidad ha sido el otro gran examen que ha tenido que pasar la ciudad esta semana. El ejecutivo regional ha contabilizado más de 5,6 millones de viajes en Metro durante los cuatro días del viaje apostólico. El sábado, durante la vigilia de Plaza de Lima, destacó especialmente la estación de Nuevos Ministerios, con más de 55.000 entradas, un 50% más de lo habitual y aumentos superiores al 200% en las últimas horas del servicio; mientras que el domingo, durante la misa, lo hicieron Goya, con cerca de 30.000 entradas; Alonso Martínez, con más de 20.000; y Príncipe de Vergara, que superó las 15.000.

Para poder absorber este aumento de demanda, Metro reforzó su servicio hasta el 125%, con 42 trenes adicionales y un despliegue extraordinario de 55 convoyes el sábado. Además, la compañía amplió de forma excepcional el horario durante la noche del sábado al domingo hasta las 2:30 horas. Por su parte, EMT y Bicimad han sido gratuitos entre el 3 y el 9, con un incremento histórico del 86% en el uso del servicio de bicicletas; mientras que Cercanías incrementó su capacidad un 35% respecto a un fin de semana habitual en las principales líneas.

Escenarios, limpieza y alojamiento

Otro de los termómetros de esta sobresaliente capacidad organizativa ha sido el montaje exprés de los grandes escenarios de la visita de León XIV. En cuestión de semanas, la ciudad ha levantado una serie de escenarios, zonas técnicas, vallados, puntos sanitarios, pantallas, recorridos acotados, espacios de prensa y dispositivos de control en Lima, Cibeles, el eje de la Castellana o los accesos a los grandes actos. Un despliegue que ha obligado a cerrar al tráfico gran parte de estos enclaves y y que continúa después de su marcha con las labores de desmontaje, previstas hasta este miércoles, para devolver por completo la normalidad a los puntos más afectados.

Además de los grandes escenarios, el viaje ha requerido poner en marcha también toda una infraestructura paralela de abastecimiento, limpieza, asistencia sanitaria, comunicación y alojamiento. La limpieza ha movilizado a 558 trabajadores, 328 máquinas, 2.000 contenedores y 428 papeleras en los principales ejes peatonales. Además, el Ayuntamiento ha instalado 2.800 aseos portátiles. En cuanto al alojamiento, el Arzobispado había solicitado 80 centros públicos para acoger peregrinos en la región y finalmente se utilizaron 18, de ellos 15 institutos y tres colegios públicos.

La imagen final es la de una capital sometida a una presión extraordinaria que ha sido capaz de responder y estar a la altura de un evento "histórico" y sin precedentes en lo que va de siglo. De Bad Bunny al Papa, pasando por Valdebebas, Cibeles, Lima, el Bernabéu e IFEMA, Madrid ha exhibido músculo organizativo en una semana en la que casi todo ocurrió a la vez.