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CALLES DE MADRID

La calle de Madrid que se dobla exactamente como su nombre: escenario de las aventuras del Capitán Alatriste, y frecuentada por Quevedo

Este rincón del Madrid de los Austrias, con apenas 75 metros, es célebre por su singular arquitectura y sus historias ligadas a los duelos y otros personajes históricos

Esta calle esconde el edificio civil más antiguo de Madrid

Esta calle esconde el edificio civil más antiguo de Madrid / Revive Madrid

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Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Sirviendo como nexo de unión entre la Plaza de la Villa y la Plaza del Conde de Miranda, esta calle se ubica en el Madrid de los Austrias, en el barrio de Sol, dentro del Distrito Centro. Además de por su excelente ubicación, su trazado peculiar ha hecho que esta vía diminuta y peatonal se convierta en una de las calles más conocidas del Madrid tradicional. Así, con apenas 75 metros, esta vía destaca por su ángulo exacto de casi 90º grados, que imitando la forma en la que un codo humano se dobla, le da su nombre: la Calle del Codo.

Una calle predilecta para los duelos

Esta identificación fue otorgada por el Marqués de Gabral, y en su placa, aún puede observarse un brazo con una armadura medieval que aparece dibujado en esta posición de 90º grados. Además, se dice, que es precisamente debido a esta configuración que esta calle de Madrid era la ubicación predilecta para los duelos.

El cartel de la Calle del Codo muestra un brazo de una armadura medieval doblado en un ángulo de 90º grados

El cartel de la Calle del Codo muestra un brazo de una armadura medieval doblado en un ángulo de 90º grados / Wikipedia

Esto podría explicar que esta pequeña calle se haya convertido en escenario de algunas de las batallas del personaje creado por Arturo Pérez-Reverte: el capitán Alatriste. Precisamente en su obra 'El Caballero del Jubón Amarillo', se retrata un duelo que ocurre ni más ni menos en la calle del Codo.

El meadero de Quevedo

También es curiosa la relación de esta calle con el destacado escritor del Siglo de Oro de la literatura española, Francisco Quevedo, de quien se dice orinaba en esta vía. Al salir de las tabernas de alrededor, el literato encontró en la estrechez y oscuridad de esta calle el lugar perfecto para orinar.

Retrato de Francisco de Quevedo, en la Calle del Codo

Retrato de Francisco de Quevedo, en la Calle del Codo / El Periódico de España

Se cuenta que un vecino, cansado de la actitud del escritor decidió tomar cartas en el asunto y pintó una cruz en la pared junto al mensaje: "No se mea donde hay una cruz". Sin embargo, el dramaturgo, conocido por su astucia, le respondió con picardía: "No se coloca una cruz donde se mea".

La Torre de los Lujanes y el Convento de las Carboneras

Entre los edificios destacables, al comienzo de la Calle del Codo se encuentra la única entrada de la Torre de los Lujanes, una edificación arquitectónica del siglo XV, que se corona como el edificio civil más antiguo de Madrid. Con su ornamentación gótica y su arco de herradura apuntada, la Torre de los Lujanes es hoy la sede de varias asociaciones.

Casa y Torre de los Lujanes

Casa y Torre de los Lujanes / Tripadvisor

El que si conserva su función es el Convento de las Carboneras, que al traspasar la Torre y la Casa de los Lujanes descubre un lugar de reunión de las religiosas jerónimas que data del siglo XVII. Su nombre, al igual que el de la calle también cuenta con un origen curioso, y es que el cuadro venerado de la Virgen Inmaculada fue encontrado en una carbonería y donado al convento.