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MADRID

La plaza escondida de Madrid con nombre, fuente y aire de otro siglo: allí procesionaban los presos antes de las sentencias de la Inquisición

Este espacio histórico en el Madrid de los Austrias, conocido por su conexión con la Inquisición, también esconde un pequeño jardín y una fuente con la figura de la diosa Diana

Esta plaza se sitúa en el barrio de Palacio, perteneciente al distrito Centro

Esta plaza se sitúa en el barrio de Palacio, perteneciente al distrito Centro / Madrid Film Office

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Irene Pérez Toribio

Irene Pérez Toribio

Madrid

Paseando por el Madrid de los Austrias, cerca de la Cuesta de Segovia, una plaza irregular sorprende a quienes pasean por la capital. Con su aire y ambiente, que parecen sacados directamente de otro siglo, esta plaza no solo esconde un precioso jardín, o una amplia fuente con la figura de la diosa Diana, sino que guarda entre sus adoquines las huellas de algunos de los episodios más convulsos de la historia de Madrid.

La Cruz Verde, icono de la Inquisición

Hablamos de la Plaza de la Cruz Verde, llamada así por la presencia de una gran cruz de este color, símbolo de la Inquisición que realizó ejecuciones y autos de fe en esta plazuela a lo largo del siglo XVII. Esta cruz de madera que solía salir en procesión la víspera del auto de fe desde el Tribunal, pasaba por delante de los calabozos de los reos y llegaba a esta plaza, el lugar donde se realizaría el auto al día siguiente.

Cartel de la plaza de la Cruz Verde

Cartel de la plaza de la Cruz Verde / Madrid con encanto

En esta procesión que acompañaban familiares, notarios, gente del Santo Oficio y representantes del clero, la cruz quedaba cubierta con un velo negro y era velada por las monjas Bernardas del Santísimo Sacramento hasta que se dictase la sentencia. Durante esta noche se rezaban oraciones y se completaban los preparativos, mientras la milicia inquisitorial hacía guardia. Fuera cual fuese la sentencia, finalizado el autillo, una procesión devolvía la cruz verde a su santuario.

Un antiguo convento y un jardín oculto

Esta plaza contó en la época del Duque de Uceda con un palacio y un convento anexo a imitación del Palacio de los Austrias con el convento de la Encarnación. Hoy en día nos queda la iglesia barroca del Santísimo Sacramento y no sería hasta el S.XVIII que el arquitecto Pedro Hernández se decidiría a rehabilitar el convento. Aunque pasó por varias manos, llama especialmente la recreación del huerto de monjas construido por Joaquín Roldán Pascual, del cual hoy se conserva un pequeño jardín integrado en la parte de atrás de las viviendas.

Detalle de la Fuente de la Priora en Bronce

Detalle de la Fuente de la Priora en Bronce / SIEMA Matritensis

Conocido popularmente como jardín de las monjas o de la priora, este pequeño espacio verde se configura como uno de los jardines mejor escondidos de Madrid y cuenta con una gran fuente de bronce con cuatro puttis y caminos a los lados. Esta fuente conocida como "la fuente de la priora" fue propiedad de los Duques de Montellano y estuvo durante un tiempo colocada en su palacio en la Castellana.

La Diana de Ludovico Turqui

Pero esta no es la única fuente presente en la Plaza, y es que el 4 de octubre de 1850, el marqués de Santa Cruz mandó construir la llamada "Fuente de la Cruz Verde". Compuesta de elementos traídos de otros lugares como en una especie de collage, lo que más llama la atención es su gran escultura de mármol de Diana Cazadora, que proviene de otra fuente de 'Puerta Cerrada'.

Detalle de la Diana Cazadora, marmol S.XVII, procedente dela fuente de Puerta Cerrada

Detalle de la Diana Cazadora, marmol S.XVII, procedente de la fuente de Puerta Cerrada / SIEMA Matritensis

Esculpida por Ludovico Turqui, en 1620, Diana diosa romana de la caza, la naturaleza, los bosques y la luna aparece representada sobre dos delfines y aunque originalmente contaba con un arco con flechas, este elemento se perdió con el paso del tiempo. Con cinco caños y un pilón de granito, esta fuente no solo tenía una función decorativa, sino que era la más concurrida entre los aguadores de Madrid, aunque a día de hoy, no se recomienda su consumo.