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EXPOSICIÓN

El grabado sale de su jaula de papel: Elena Jiménez transforma una técnica histórica en experiencia contemporánea

La Premio Nacional de Arte Gráfico 2025 llega a la Real Academia de Bellas Artes con una muestra que cruza cuerpo, instalación, fotografía, cerámica y pensamiento: estará abierta al público hasta el 26 de julio

'The Mirror Speaks' (2007).

'The Mirror Speaks' (2007). / ELENA JIMÉNEZ | VEGAP

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Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

La estampa, en manos de Elena Jiménez, deja de ser una superficie obediente. No se conforma con la imagen impresa ni con la tradición del taller: se abre, se desplaza, se convierte en objeto, en huella material. Esa expansión del lenguaje gráfico es el eje de la exposición que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando dedica a la artista con motivo del Premio Nacional de Arte Gráfico 2025, un reconocimiento que no sólo celebra su trayectoria, sino también una manera de entender la gráfica como territorio vivo, poroso y contemporáneo. La muestra, abierta hasta el 26 de julio, propone una lectura concentrada de los últimos 25 años de trabajo. La selección no pretende funcionar como una retrospectiva exhaustiva, sino como un recorrido capaz de condensar las líneas de fuerza de una obra que ha hecho del desbordamiento su método. En ella conviven piezas recientes, como Qué puede un cuerpo, con trabajos de etapas anteriores, entre ellos Patchwork, La sombra desobediente o Viaje con Gulliver. El diálogo entre unas y otras permite reconocer una continuidad: la artista parte de la estampa, pero rara vez permanece dentro de sus márgenes.

Elena Jiménez Moreno, nacida en Alicante en 1965, pertenece a una generación de creadoras que han contribuido a desmontar la idea del grabado como disciplina secundaria o encerrada en procedimientos técnicos. Su investigación se ha construido en contacto con la matriz, el papel, la tinta y la repetición, pero también con la instalación, el dibujo, la fotografía, la cerámica y el vídeo de raíz performativa. En ese cruce de lenguajes, la imagen deja de ser únicamente algo que se mira para convertirse en un proceso: algo que aparece, se reproduce, se altera, se fragmenta o se instala en el espacio.

'Patchwork NY' (2008).

'Patchwork NY' (2008). / ELENA JIMÉNEZ | VEGAP

Uno de los aspectos más relevantes de la exposición es precisamente esa noción de gráfica expandida. Jiménez no entiende la multiplicidad como simple reproducción, sino como una forma de pensar. La imagen impresa puede abandonar el muro y adquirir cuerpo, de ahí que sus obras activen una reflexión sobre la representación, la identidad y la visualidad contemporánea sin renunciar a la exigencia formal. Hay en su práctica una atención sostenida al oficio, pero también una voluntad de discutirlo desde dentro. La exposición llega acompañada de un catálogo que reúne una selección representativa de obras realizadas por la artista en el último cuarto de siglo. Ese marco editorial permite situar mejor una producción amplia, atravesada por preguntas sobre el cuerpo, la memoria, la sombra, el viaje y la mirada. Más que ordenar una carrera de manera lineal, el proyecto invita a entrar en un laboratorio artístico donde la estampa se contamina felizmente de otros medios. La obra de Jiménez no ilustra una teoría: la pone a trabajar con materiales, escalas y procedimientos diversos.

El Premio Nacional de Arte Gráfico, convocado por la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, distingue desde 1993 trayectorias fundamentales para la evolución de la gráfica en España. En el caso de Jiménez, el galardón subraya una contribución especialmente significativa: haber defendido la vigencia de un campo histórico sin encerrarlo en la nostalgia. Su obra demuestra que las técnicas tradicionales pueden dialogar con los lenguajes más actuales y que la estampa sigue siendo un espacio fértil para pensar el presente.

'La sombra desobediente' (2009).

'La sombra desobediente' (2009). / ELENA JIMÉNEZ | VEGAP

Con motivo del premio, la artista realizará además una nueva obra, Las manos que piensan, un grabado sobre matriz de cobre concebido específicamente para esta ocasión y que será estampado en los talleres de la Calcografía Nacional. El título parece resumir una parte esencial de su poética: en Jiménez, la mano no ejecuta simplemente una idea previa, sino que piensa a través del contacto con la materia. La técnica no es un trámite, sino una forma de conocimiento. La presencia de esta exposición en la Academia tiene también una dimensión simbólica. Sitúa en un lugar central una disciplina que durante mucho tiempo ha ocupado posiciones laterales dentro del relato artístico y reconoce la aportación de una creadora que ha ensanchado sus posibilidades. Frente a la imagen rápida y desmaterializada del presente, Elena Jiménez propone otra temporalidad: la del proceso, la prueba, la matriz, la transformación. Su obra recuerda que imprimir no es repetir, sino volver a mirar.