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VISITA PAPA LEÓN XIV

El papa que bautizó uno de los platos más famosos del mundo: la curiosidad gastronómica que esconde la visita de León XIV a Madrid

El periodista y vaticanista Eric Frattini desvela en 'Vaticano 360' (Poe Books) la insólita historia que une al Vaticano del siglo XVIII con uno de los platos más pedidos del mundo

Los huevos benedictinos aparecieron por primera vez en una carta en 1860

Los huevos benedictinos aparecieron por primera vez en una carta en 1860 / PEXELS

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Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

Madrid se prepara para vivir uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años con la visita del papa León XIV del 6 al 9 de junio. La capital se llenará de peregrinos llegados de todo el mundo y de múltiples actos religiosos. Pero más allá de la agenda oficial, la visita papal invita también a mirar hacia la historia y descubrir algunas de las curiosidades más sorprendentes que rodean a la figura del papa a lo largo de los siglos.

Y pocas son tan llamativas como las que tienen que ver con la gastronomía. Porque si hay algo que une a los papas con la cultura popular de una forma inesperada, es que uno de los platos más consumidos en el mundo lleva el nombre de uno de ellos. Un dato que muchos desconocen y que convierte cada brunch de domingo en un pequeño homenaje involuntario al Vaticano.

El Papa León XIV en una audiencia general en el Vaticano

La visita papal invita también a mirar hacia la historia y descubrir algunas de las curiosidades más sorprendentes que rodean a la figura del papa a lo largo de los siglos / Europa Press

Un plato con historia

No podían ser otros que los huevos benedictinos, uno de los platos más populares de la gastronomía anglosajona y con una presencia habitual en las cartas de los restaurantes de la capital. Huevos escalfados sobre pan tostado, cubiertos de una generosa salsa holandesa y acompañados habitualmente de bacon o salmón. Un clásico del desayuno que muchas personas disfrutan sin saber que su nombre esconde una historia de siglos de recorrido.

Su origen se vincula a diferentes teorías: una llega directamente al Vaticano, otra lleva a los salones del hotel más elegante de Nueva York y una tercera a un banquero de Wall Street con resaca. Todas ellas confluyen en un mismo punto, el restaurante Delmonico’s de Nueva York, donde los huevos benedictinos aparecieron por primera vez en una carta en 1860.

Huevos escalfados sobre pan tostado, cubiertos de una generosa salsa holandesa y acompañados habitualmente de bacon o salmón

Huevos escalfados sobre pan tostado, cubiertos de una generosa salsa holandesa y acompañados habitualmente de bacon o salmón / PEXELS

La conexión papal

La teoría que vincula este plato con el Vaticano se remonta al siglo XVIII. Se dice que Benedicto XIII, que ocupó el solio pontificio entre 1724 y 1730, acostumbraba a comer huevos sobre pan tostado cubiertos de una salsa espesa, un hábito que con el tiempo habría dado nombre al plato tal y como lo conocemos hoy. Una historia que, de ser cierta, convertiría a este papa en el único de la historia en haber bautizado involuntariamente uno de los platos más consumidos del mundo.

Pero la versión papal no es la única. Otra de las teorías más extendidas señala a Lemuel Benedict, un corredor de bolsa de Wall Street retirado que, buscando una cura para su resaca, pidió en el hotel Waldorf de Nueva York que le prepararan unos huevos de una forma muy concreta. La tercera apunta a Elías Cornelio Benedict, un importante banquero neoyorquino al que también se atribuye la invención de la receta. En cualquier caso, lo que sí parece claro es que el restaurante Delmonico’s de Nueva York fue el primero en incluirlos en su carta en 1860.

Lo que empezó como un hábito alimenticio en los palacios vaticanos del siglo XVIII, o quizá como el remedio de un financiero de resaca en un hotel de lujo neoyorquino, se ha convertido hoy en uno de los platos más pedidos en restaurantes de todo el mundo. Y ahora que León XIV viene a Madrid, es el momento perfecto para probarlos en la capital.