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OCIO EN LA CAPITAL

Los cócteles que la Generación Z quieren tomar después de comer: la nueva fiebre de tarde que ya se bebe en Madrid

Este fenómeno se alinea con el auge del tardeo y la búsqueda de experiencias más ligeras y cuidadas, adelantando el consumo de copas

Los cócteles de LOVO convierten la tarde madrileña en una experiencia líquida entre café de especialidad, sobremesa y coctelería de autor.

Los cócteles de LOVO convierten la tarde madrileña en una experiencia líquida entre café de especialidad, sobremesa y coctelería de autor. / Cedida

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

La noche ya no empieza de madrugada. Tampoco necesariamente en una discoteca, ni con un plan improvisado a última hora. Para muchos jóvenes, la verdadera cita social arranca antes: en una casa, con amigos, música, algo para picar y una bebida en la mano. Lo que antes era simplemente "quedar antes de salir" hoy tiene nombre propio, códigos propios y hasta categoría de plan: la previa. El cambio no es menor. Según un estudio impulsado por Desperados entre jóvenes españoles de 21 a 30 años, el 74 % considera la previa un plan en sí mismo, los famosos "tardeos", y no solo la antesala de la fiesta. Es más: el 35 % asegura pasarlo mejor durante ese momento que en el plan posterior.

Madrid, además, juega con ventaja. Los jóvenes madrileños son los que más hacen la previa, dos puntos por encima de la media nacional, lo que confirma que la capital ha convertido este ritual en una extensión natural de su cultura de ocio: menos espera para que empiece la noche y más ganas de exprimir el encuentro desde el primer momento.

Jóvenes en un tardeo conocido como Paripé

Jóvenes en un tardeo. / 'activos'

La previa ha ganado peso porque responde a una necesidad muy concreta: verse, hablar y conectar de verdad. En una época marcada por las pantallas, los mensajes rápidos y la hiperconexión digital, este ritual funciona casi como una pequeña resistencia presencial.

El 72 % de los jóvenes encuestados valora verse cara a cara, el 70 % afirma conectar más con sus amigos durante la previa y el 63 % reconoce que usa menos el móvil. La escena es sencilla, pero poderosa: una casa, una playlist, conversación, algo de picoteo y un ambiente más íntimo que el de cualquier pista de baile.

La previa también se ha sofisticado. Ya no es solo el paso previo a salir de fiesta. Puede anteceder a un concierto, a una cena fuera o a cualquier plan de tarde-noche. De hecho, el 73 % la asocia con salir después de fiesta, pero también aparece antes de un concierto en el 55 % de los casos y antes de cenar fuera en el 33 %.

Seis de cada diez jóvenes hacen previa al menos una vez al mes y, cuando ocurre, no es un trámite rápido: suele durar al menos dos horas. Tiempo suficiente para que deje de ser calentamiento y se convierta en el verdadero centro del plan.

La Generación Z no renuncia al ocio: lo redefine

La previa encaja en una transformación más amplia del ocio joven. Las grandes salidas nocturnas ya no ocupan todo el espacio. Ganan terreno el tardeo, los encuentros diurnos, los planes más íntimos y las experiencias pensadas para disfrutar sin necesidad de acabar la noche en exceso.

El estudio de Desperados apunta precisamente a ese cambio: el 62 % de los jóvenes prefiere la previa frente a otras formas de consumo porque la percibe como un espacio más auténtico, más social y menos descontrolado. El alcohol puede estar presente, pero aparece vinculado a un consumo más pausado, consciente y compartido.

La cerveza mantiene un papel protagonista en este momento: el 81 afirma consumirla durante la previa. Pero el fondo del asunto va más allá de la bebida concreta. Lo que está cambiando es el modo de socializar.

"Estamos asistiendo a una nueva forma de entender el ocio entre los jóvenes: planes de tarde, espacios más íntimos y un renovado valor del encuentro presencial", afirma Lourdes Díaz de la Hera, responsable de Desperados en HEINEKEN España. En ese contexto, apunta, la previa se consolida como un ritual social con entidad propia, acompañado también por bebidas de menor graduación, cervezas con sabores, opciones sin alcohol y categorías como el tinto de verano o la cider.

Del tardeo al cóctel: la copa también se adelanta

La previa no es el único síntoma de este cambio. La noche ha dejado de tener el monopolio de la copa. En España, especialmente entre los consumidores más jóvenes, el plan se adelanta: se sale antes, se bebe de forma más selectiva y el cóctel empieza a encontrar su hueco natural en la sobremesa, el tardeo o ese momento en el que el café pide algo más.

El Informe de Tendencias en Cócteles de Bacardi para 2026, realizado entre un millar de encuestados en España, dibuja una evolución parecida: el consumidor busca calidad, intención y experiencias más ligeras, tempranas y cuidadas. El 40 % de los encuestados afirma salir a comer, beber o socializar más temprano, mientras que un 32 % planea ir a menos bares nocturnos. Es la versión española de una macrotendencia global que Bacardi identifica como "Afternoon Society": el ocio diurno gana protagonismo frente a la salida nocturna tradicional.

La Generación Z lidera este giro. Según el informe, el 73 % de los jóvenes de entre 18 y 29 años bebió alcohol el mes pasado, pero lo hizo con otros códigos: más temprano, más ligero y con más propósito. De hecho, el 66 % optó por bebidas de menor graduación, las conocidas como low-ABV.

También cambia el tipo de bebida. El 43 % de la Generación Z asegura que planea beber más cócteles en el próximo año, frente al 19 % de la población general. Y hay dos datos que explican muy bien el nuevo mapa de gustos: el 40 % de los jóvenes prefiere un Spritz antes que vino durante el almuerzo y el 35 % elegiría un Espresso Martini para cerrar una comida, duplicando la media general.

Cuando el café se convierte en plan

Ese auge del café como ingrediente líquido y social encaja con una nueva manera de entender la sobremesa. El Espresso Martini, que durante años fue un cóctel asociado a la noche, se ha convertido en una opción perfecta para quienes buscan prolongar la comida sin saltar directamente a la copa larga.

Ahí entra LOVO, la coctelería emocional del barrio de Las Letras, que ha encontrado en la tarde un territorio propio. De domingo a jueves, de 17:00 a 20:00 horas, propone una pequeña carta pensada para ese tramo horario en el que Madrid ya no está comiendo, pero todavía no quiere volver a casa.

Espresso Martini se prepara con vodka, café arábica de especialidad de Colombia y licor de café.

Espresso Martini se prepara con vodka, café arábica de especialidad de Colombia y licor de café. / Cedida

Su Espresso Martini se prepara con vodka, café arábica de especialidad de Colombia y licor de café. También ofrece un Irish Coffee con whisky, café descafeinado de especialidad de Colombia, azúcar demerara, nata vegana y sin lactosa, nuez moscada y haba tonka. Ambos se sirven con oblea de Nutella por 6 euros. La propuesta encaja con una idea cada vez más extendida: el cóctel ya no tiene por qué esperar a la madrugada. Puede ser una prolongación del café, una excusa para alargar la conversación o una forma más cuidada de cerrar el día.

Irish Coffee con whisky, café descafeinado de especialidad de Colombia, azúcar demerara, nata vegana y sin lactosa, nuez moscada y haba tonka

Irish Coffee con whisky, café descafeinado de especialidad de Colombia, azúcar demerara, nata vegana y sin lactosa, nuez moscada y haba tonka / Cedida

LOVO y la coctelería como experiencia

LOVO lleva años trabajando esa idea de la copa como relato. Su nueva carta, "Tribu, utopía cultural", culmina una trilogía inspirada en Josephine Baker y celebra la pertenencia, la diversidad y la hospitalidad. Desde las cinco de la tarde, el espacio se plantea como un oasis para la imaginación, la creatividad y el disfrute líquido.

La carta se mueve entre tragos frescos, referencias culturales y recetas con técnica, pero sin perder de vista el placer. En LOVO, la técnica no es un fin, sino una herramienta al servicio del disfrute. Esa filosofía se nota en propuestas que mezclan macerados, redestilaciones, licores propios o emulsiones, siempre con una idea clara: que la complejidad no eclipse la experiencia.

El espacio también acompaña ese relato. La planta superior, La Caza, funciona como primer acto, con una barra pensada para el encuentro y la conversación. Abajo, La Cueva prolonga la noche con una atmósfera más envolvente e íntima, inspirada en el refugio del lobo y en la libertad escénica de Baker.

La previa, el Spritz al mediodía o el Espresso Martini de sobremesa forman parte de una misma fotografía: la de una generación que no necesariamente bebe menos, sino que bebe distinto. Con más intención, más experiencia y menos culto a la noche eterna.

Madrid encaja de lleno en este cambio. Por su cultura de sobremesa, su vida de barrio y esa forma tan propia de alargar cualquier encuentro, la capital se ha convertido en uno de los escenarios naturales de este nuevo ocio: más temprano, más social y menos pendiente del reloj.

Aperol Spritz viste de naranja la Plaza de Olavide  con el OlaVibe Fest By Aperol como punto de partida a su agenda veraniega.

Aperol Spritz viste de naranja la Plaza de Olavide con el OlaVibe Fest By Aperol como punto de partida a su agenda veraniega. / Cedida

La previa ya no es un simple prólogo y el cóctel ha dejado de pertenecer solo a la madrugada. El ocio joven se escribe cada vez más entre amigos, con menos pantallas y una idea clara: lo importante no es llegar al siguiente destino, sino disfrutar desde el primer brindis. Un ejemplo reciente está en la Plaza de Olavide, que se ha transformado en las últimas horas en epicentro de esa energía con el OlaVibe Fest by Aperol. La cita reunió a nombres como Bea Jimeno, Blanca Pombo, Javier de Miguel o Lila Mangriñán en torno a la música, la gastronomía y el espíritu de Aperol Spritz. Además de actuaciones acústicas en distintos locales de la plaza, con artistas emergentes como GOMZ, Stivijoes y Begut, encuentros meet & greet con el público y un showcase exclusivo de GRISO junto a Europa FM.

La experiencia continuará del 4 al 20 de junio, los jueves, viernes y sábados, de 18:00 a 21:00 horas, con Aperol Spritz y tapa en distintos bares de la plaza, activaciones con premios y ambiente de verano. Una propuesta que prolonga el espíritu del festival y convierte Olavide en punto de encuentro para brindar, picar algo y compartir las tardes entre amigos.