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NUEVA EDICIÓN

Cine bajo las estrellas y conciertos al atardecer: el oasis cultural que esconde la azotea de La Casa Encendida

La Terraza Magnética propondrá del 26 de junio al 1 de agosto una programación cultural bajo el lema 'Cartografías de la noche': Bint Mbareh, Ava Rasti y Violeta García, entre sus protagonistas

La azotea de La Casa Encendida acogerá conciertos y sesiones de cine este verano.

La azotea de La Casa Encendida acogerá conciertos y sesiones de cine este verano. / GUZMÁN INFANZÓN

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Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid

Cuando Madrid empieza a arder y busca sombra, La Casa Encendida mira hacia arriba. Su azotea, ese jardín suspendido entre Lavapiés y Arganzuela, recupera este verano La Terraza Magnética, una de sus citas más reconocibles, que en 2026 se celebrará del 26 de junio al 1 de agosto bajo el lema Cartografías de la noche. La propuesta mantiene su pulso habitual: cine los viernes, conciertos los sábados y el atardecer como umbral. Pero esta edición no se limita a utilizar la noche como decorado. La convierte en materia narrativa, en espacio de tránsito, deseo y memoria. Un territorio en el que caben taxis que atraviesan ciudades, vampiros solitarios, viajes mentales, músicas de la diáspora y sonidos que parecen venir de otro tiempo.

Los conciertos, comisariados por Acacia Ojea, dibujan un mapa sonoro internacional con especial atención a las prácticas experimentales contemporáneas. La apertura musical correrá a cargo de Bint Mbareh, artista palestina que trabaja el sonido como archivo político y emocional, cruzando la electrónica y la oralidad del mundo árabe. Le seguirá la argentina Violeta García, que lleva el violonchelo lejos de cualquier zona de confort: improvisación y electricidad en una práctica física y radical. El recorrido continuará con la iraní Ava Rasti, creadora de paisajes de ambient y drone donde la repetición funciona como una forma de memoria suspendida. Más adelante llegará RenzNiro, voz emergente de la escena underground británica, situado en los márgenes del grime y de una electrónica oscura. La cántabra Amanda Mur propondrá un diálogo entre tradición y una sensibilidad de raíz casi telúrica. Cerrará el ciclo Adrasha, artista de origen etíope afincada en Barcelona, cuyos sets conectan músicas de club africanas y de la diáspora con el future dancehall.

Ava Rasti es una de las protagonistas de La Terraza Magnética.

Ava Rasti es una de las protagonistas de La Terraza Magnética. / TOM LEENTJES

El cine de los viernes también se mueve por noches poco tranquilas. La programación arrancará con Noche en la Tierra, de Jim Jarmusch, una película construida a partir de trayectos en taxi por cinco ciudades durante una misma madrugada. Después llegará Retrato de una alcohólica. Billete sin retorno, de Ulrike Ottinger, deriva berlinesa y autodestructiva de una mujer que decide desaparecer en el alcohol y en una ciudad que no la conoce. El vampirismo, en clave de western, aparecerá con Una chica vuelve sola a casa de noche, debut de Ana Lily Amirpour. La animación japonesa tendrá su lugar con Angel’s Egg, obra de culto de Mamoru Oshii y Yoshitaka Amano, una fábula oscura, espiritual y enigmática. También se proyectará Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan, un descenso a la frontera borrosa entre lo vivido y lo imaginado. La clausura cinematográfica en la azotea será con The African Desperate, de Martine Syms, sátira delirante del mundo del arte contemporáneo y retrato generacional atravesado por internet, la fiesta y la desorientación.

Como en ediciones anteriores, La Terraza Magnética no se quedará únicamente en la sede principal de La Casa Encendida. La programación se extenderá también a Casa San Cristóbal, donde la noche adoptará forma de colmillo con dos títulos pensados para públicos muy distintos: Petit Vampire, de Joann Sfar, una aventura animada para acercarse a lo fantástico desde la infancia, y Abierto hasta el amanecer, de Robert Rodriguez, clásico noventero escrito por Quentin Tarantino que transforma una huida criminal en una explosión de vampiros, carretera y exceso.

Fotograma de 'Largo viaje hacia la noche'.

Fotograma de 'Largo viaje hacia la noche'. / ARCHIVO

Más allá del ciclo, la cita reforzará durante el verano su papel como oasis climático en el centro de Madrid. A la música y el cine se sumarán espacios para descansar, jugar, leer y crear: el Juegatorio dedicado a los juegos de mesa, el Espacio Nido para la primera infancia y la cafetería Refugio impulsada junto a CEAR como proyecto social. La programación se completará con el ciclo documental La voz de las sin voz, propuestas escénicas centradas en Rodrigo García y campamentos de naturaleza para adolescentes. La Terraza Magnética se desarrolla en el marco del proyecto TMLAB, cofinanciado por la Unión Europea, y vuelve a reivindicar una idea sencilla pero cada vez más necesaria: que la cultura también puede ser un refugio. Un lugar fresco, abierto y compartido desde el que mirar la noche no como amenaza, sino como mapa posible.