Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

LO NUEVO

Dos jóvenes madrileños se juegan sus ahorros por el açaí: "El miedo te acompaña a la hora de emprender", así nace Purakaí

En sus dos primeros meses de apertura, el negocio ha superado las expectativas con una media de 150 a 200 bowls diarios y picos de hasta 350

Marouan y Álvaro Cano posan en Purakai, el local con el que lanzan su apuesta por el açaí en Madrid y que quieren hacer crecer a futuro como concepto franquiciable.

Marouan y Álvaro Cano posan en Purakai, el local con el que lanzan su apuesta por el açaí en Madrid y que quieren hacer crecer a futuro como concepto franquiciable. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El açaí —fruto amazónico popularizado en Brasil— ya no es una rareza de desayuno en Madrid. Aquí se pide, se fotografía y, cada vez más, se repite. Llega en formato bowl helado, normalmente mezclado con plátano y coronado con granola, fruta fresca, semillas o crema de cacahuete, y se ha convertido en uno de los nuevos planes de la ola saludable urbana. No es casualidad: el último informe de tendencias de Uber Eats recoge que la demanda de açaí en delivery aumenta un 150 % frente a 2022.

En Purakaí, el açaí se sirve en bowls con toppings y un discurso de ‘menos azúcar, más natural.

En Purakaí, el açaí se sirve en bowls con toppings y un discurso de ‘menos azúcar, más natural. / Cedida

Y precisamente a esa ola se subieron Marouan Al Ouadni Zayakh (25) y Álvaro Cano (27), dos amigos madrileños que acaban de abrir Purakaí (Av. de la Ciudad de Barcelona, 81, B, Retiro) con una apuesta tan simple como arriesgada: "todo" al formato y a la experiencia. Ellos mismos lo verbalizan sin épica: meses de trabajo, ahorro y, de golpe, "gastar todo tu dinero" en un primer negocio que todavía se está probando a sí mismo, explica Al Ouadni a El Periódico de España.

De importar "healthy" a montar su propio concepto

Antes de levantar el local, los dos trabajaban en importación y exportación. "Traíamos marcas de fuera que estuvieran relacionadas con conceptos naturales y bajo en azúcares", expresa. En una feria en el extranjero descubrieron el açaí, un producto que Marouan reconoce que no había probado nunca. Y durante su regreso a Madrid, investigaron y vieron una oportunidad en este alimento "algo frío, menos pesado que el helado clásico y alineado con el consumo saludable que crece en la ciudad". El proyecto nace ya con mentalidad de cadena. Purakaí responde a una confusión frecuente —mucha gente lo llama "kai" en lugar de açaí— y lo convierten en ventaja competitiva: un nombre "con visión a largo plazo" para diferenciarse "cuando lo convirtamos en una cadena".

Marouan y Álvaro, en los inicios de Purakaí: dos amigos madrileños que invierten sus ahorros en su primer negocio y arrancan con la ambición de hacerlo crecer en la ciudad.

Marouan y Álvaro, en los inicios de Purakaí: dos amigos madrileños que invierten sus ahorros en su primer negocio y arrancan con la ambición de hacerlo crecer en la ciudad. / Cedida

En su propuesta insisten en dos ideas: calidad de materia prima y receta más limpia. Según adelanta a este medio, su açaí procede de Brasil "de la gama más alta" y su objetivo es acercarse a una versión menos "endulzada" que se encuentra con frecuencia en Europa. No se venden solo como bowl: se venden como "experiencia", desde el trato al cliente hasta el ambiente.

Dos meses abiertos y un dato que marca el pulso

Abrieron en marzo y, en solo dos meses, se encuentran con una respuesta del público "mucho mejor" de la que habían proyectado. Lo traducen en números: suelen despachar entre 150 y 200 bowls al día y, cuando aprieta el fin de semana, llegan a picos de hasta 350.

Un bowl de açaí de Purakaí.

Un bowl de açaí de Purakaí. / Cedida

Lo que cuentan a este periódico encaja con una idea muy reconocible en Madrid: emprender sin red y con los ahorros como combustible. Para Marouan a la hora de "emprender te acompaña mucho el miedo". Y lo concreta en una escena habitual en la ciudad: años trabajando, ahorrando y, de repente, volcarlo todo "en un negocio y te genera mucha ansiedad". Aun así, tiran hacia delante; dicen que, por ahora, no han contado con ayudas públicas para arrancar. Por eso también el punto de partida no es casual. "Madrid es nuestra ciudad" y "también es la capital", explican, y ahí colocan su objetivo: que Purakaí no se quede en un único local. Hablan de abrir más puntos, consolidar la marca y preparar el concepto para que, en el futuro, pueda replicarse como franquicia.

Para llegar a ese salto, se apoyan en una estructura ligera —cinco o seis personas, sin contar vendedores— y en una estrategia de captación basada en redes: Instagram y TikTok, contenido orgánico, publicaciones semanales y calle para generar prueba y conversación.