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REDUCCIÓN DE RIESGOS

Doctor X, el médico madrileño que aconseja sobre drogas en la 'deep web': "A veces es más fácil conseguir cocaína que un antibiótico para la infección de orina"

Fernando Caudevilla, especialista en medicina familiar, trabajó cuatro años asesorando a consumidores en Silk Road, el ‘Amazon de las drogas’, antes de su cierre en 2014

Fernando Caudevilla, especialista en medicina familiar, trabajó cuatro años asesorando a consumidores en Silk Road.

Fernando Caudevilla, especialista en medicina familiar, trabajó cuatro años asesorando a consumidores en Silk Road. / ALBA VIGARAY

Pablo Tello

Pablo Tello

Madrid

Acaba de cerrar la consulta, aunque solo por un par de horas. Luego volverá para terminar la jornada. Entre tanto, cuando encuentra ratos libres a lo largo del día, se dedica a la que es su verdadera especialidad: las drogas. “Es un camino poco trillado, no hay una rama médica que hable sobre ellas. Siempre se aborda el tema de la dependencia, que es un problema en algunos casos. Pero es como reducir el mundo del vino al alcoholismo. Las drogas son cultura y hay muchas personas que las toman. La mayoría no tienen problemas con ellas y es eso lo que me interesa personalmente”, cuenta Fernando Caudevilla, médico de familia conocido popularmente como Doctor X. Nacido en el barrio de Prosperidad, estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, donde su interés comenzó a despertarse. Llevaba una década ofreciendo información a usuarios sobre sustancias en foros de internet nacionales cuando descubrió Silk Road: “Pensé que era la hostia. Era un Amazon de las drogas”. 

“A partir del siglo XXI, todos los bienes de consumo pasaron a distribuirse online, pero las drogas se quedaron fuera. Esta plataforma ponía en contacto a compradores con vendedores y permitía recibir el pedido en casa de forma anónima, con un sistema algo más complicado que el convencional, pero igualmente efectivo”, relata. En aquella plataforma existía un foro sobre salud y drogas, donde Fernando comenzó a dar algunos consejos: “Aquello adquirió mucha relevancia e hice algunas entrevistas en medios internacionales”. En Silk Road se pagaba con bitcoins. Así, los usuarios podían proteger su anonimato. Tras la consulta con el Doctor X, estos le otorgaban donaciones en esta misma moneda. Además, cuenta, el administrador le financiaba también por los servicios prestados, que alcanzaban las tres horas diarias. Respondió más de 400 solicitudes entre abril y octubre de 2013, cuando el FBI incautó la página y tuvo que encadenar su actividad en otros mercados similares.

Fernando Caudevilla, especialista en medicina familiar, trabajó cuatro años asesorando a consumidores en Silk Road.

Doctor X, el médico madrileño que aconseja sobre drogas en la 'deep web'. / ALBA VIGARAY

Todos los administradores acabaron en la cárcel, menos yo. Se extraditó a gente por participar en foros. Conmigo lo intentaron, pero tuve la suerte de vivir en Europa, el lugar más civilizado del universo. Lo que fuera suponía un delito, aquí se consideraba una medida de reducción de daños, así que seguí haciendo consultas internacionales. Donald Trump recientemente liberó al líder de Silk Road, condenado a dos cadenas perpetuas por programar una página web”, defiende. Cuando todo esto ocurrió, la defensa pidió a Fernando que testificara a su favor: “Lo hice y la jueza manipuló el testimonio que envié. Me acusaba de intentar vender fentanilo en la red profunda. No llegó a nada, pero fue desagradable". Desde entonces, el madrileño continúa asesorando las dudas de usuarios internacionales en portales de la deep web, la cual considera pasada de moda: “Es un ecosistema más seguro y amigable que antes. Acceder no es difícil si tienes conocimiento medio en informática y un poco de interés”.

Brindar información

En 2024, los autores Jordi Ledesma y José Ángel Mañas publicaron Doctor X: El médico de la Dark Web, una novela que “juega con la realidad y la ficción” con las vivencias de Caudevilla como pilar central. “Es como si coges a una folclórica añeja y le pides que te cuente toda su vida. Hablé de todo, de Silk Road, del juicio y de la manipulación de la justicia federal. Tengo 52 años y no estoy en ningún armario. Consumo ocasionalmente y no problemáticamente”, añade. Fernando también trabajó durante varios años para Energy Control, un programa de intervención y reducción de riesgos en el ámbito del consumo recreativo de drogas de la Asociación Bienestar y Desarrollo presente en conciertos y festivales. “Los que piensan que incitamos al consumo son los mismos que creen que los extintores producen incendios o que los preservativos promueven la promiscuidad. A quien no le interese no va a acudir. Lo harán quienes lleven una pastilla, para saber qué es lo que se están metiendo, apunta.

Nacido en el barrio de Prosperidad, Doctor X estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid.

Nacido en el barrio de Prosperidad, Doctor X estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid. / ALBA VIGARAY

Hasta 2020 y junto al resto de expertos, Caudevilla ofrecía información personalizada en programas de chemsex o sexodopaje y análisis internacional. “Había de todo. Los mercados no están muy adulterados en general, aunque hay excepciones. La mayoría llevaban encima lo que realmente habían comprado. Otros no sabían la potencia de esa pastilla. Si tenía un 20% o un 80% de droga o si no llevaba nada. Les explicaba las medidas y precauciones que había que tomar o si es tóxica. Es importante acercar esta información. Hay que buscar formas de que, quienes están interesados en esto, tengan el menor riesgo posible”, sostiene. Al mostrador, igual que a los foros, llegaba gente con todo tipo de dudas: “He tenido un efecto secundario; cómo me desintoxico de esto; soy diabético y no sé qué drogas no puedo tomar; ¿puedo mezclar estas dos cosas? Eran preguntas que habría que hacer a los médicos y no se hace por tabú”.

Alta accesibilidad

Algunos pacientes le reconocen. Llegan a la consulta a propósito, buscando sus consejos. “Con las redes sociales nacen estas microfamas y me seleccionan. Saben que pueden hablar conmigo de estas cosas. Hay médicos a los que les gusta pasar consulta a abuelos y estos acaban yendo con ellos. En mi caso es igual, pero con las drogas”, suma. La reducción de daños, dice, es más beneficiosa que las políticas antidrogas actuales a nivel internacional: “No han conseguido evitar ninguno de los males que se proponían y han causado otros muchísimos mayores. Si prohíben la heroína con el objetivo de que no esté en la calle y lo que consigues es que haya fentanilo, mil veces más tóxico, es un delito contra la salud pública”. Tras dos décadas asesorando a consumidores, Fernando reconoce que la realidad es muy distinta a cuando empezó. 

Caudevilla ofrecía información personalizada en programas de sexodopaje y análisis internacional.

Caudevilla ofrecía información personalizada en programas de sexodopaje y análisis internacional. / ALBA VIGARAY

Hay una mayor variedad de sustancias y una accesibilidad altísima. En muchos entornos es más fácil conseguir cocaína que un antibiótico para la infección de orina. Sigue habiendo poca cultura. Los últimos datos del Plan Nacional sobre Drogas revelan que el consumo entre jóvenes está en descenso. En todas las sustancias. Eso es una buena noticia”, reconoce. Caudevilla cree que el sistema actual espera a que, quienes consumen drogas, desarrollen problemas de adicción para así luego tratarlos: “Existen formas de reducir esos peligros. Esto, con el preservativo, costó al principio pero ya se ha asumido, al igual que con las infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, parece que cuando hablas a consumidores en entornos de consumidores, lo que haces es promocionar e incitar. Es una estupidez. No irías a un colegio a explicar cómo se hace una raya. Cuando estás en una discoteca con gente que usa sustancias, el que entiendan qué tienen, cómo usarla y sus riesgos, creo que tiene todo el sentido del mundo”.