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HISTORIA

El misterioso callejón del centro de la capital que guarda una costumbre desaparecida: un rincón del Madrid de los Austrias cerrado por caridad

La curiosidad de vecinos e historiadores se mantiene por este rincón del Madrid de los Austrias, cerrado desde 1829

Acceso al pasadizo del Panecillo, también vallado, desde la plaza del Conde de Barajas.

Acceso al pasadizo del Panecillo, también vallado, desde la plaza del Conde de Barajas. / ALBA VIGARAY

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Ángela Berná

Ángela Berná

Madrid

Madrid es una ciudad llena de rincones históricos y lugares mágicos, muchos de ellos desconocidos. Aunque parezca que todo está más que visto en la capital, siempre quedan lugar que te pueden sorprender. Las calles de la ciudad acumulan cientos de años de recuerdos y costumbres, que aunque se hayan extinguido o incluso cerrado al público, permanecen en la memoria de quienes residieron.

En pleno corazón del Madrid de los Austrias existe una vía discreta y sin tránsito ciudadano, en la actualidad. Acumula doscientos años cerrado, pero sigue despertando la curiosidad de aquellos que pasean con atención al detalle, ya sean vecinos, historiadores o turistas. Sin duda, es el caso del Pasadizo del Panecillo.

Letrero con el nombre de la calle y una ilustración que alude a su origen.

Letrero con el nombre de la calle y una ilustración que alude a su origen. / ALBA VIGARAY

Cerrado desde 1829: la razón

Un espacio de 60 metros de longitud y 311 metros cuadrados como punto de unión entre la plaza del Conde de Barajas con la calle de San Justo. En su interior esconde un bien patrimonial: una plaza-jardín con dos cipreses centenarios que lo posicionan como un rincón singular. Su origen se remonta al siglo XVII y discurre entre la Iglesia Pontificia de San Miguel, el Palacio Arzobispal y la Casa Palacio del Conde de Miranda, espacios con gran valor histórico.

El origen del nombre se debe al cardenal-infante Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio, quien extendió la costumbre de repartir pan a los más necesitados a través de una ventana, con una sola condición: haber asistido previamente a misa. Un gesto caritativo que atrajo a numerosos individuos y que derivó en conglomeraciones difíciles de controlar. Y por esta razón se tuvo que clausurar. En 1829 se decidió cerrar los accesos con rejas.

Dos viandantes frente a la verja que impide el acceso al pasadizo del Panecillo desde la calle de San Justo, en Madrid.

Dos viandantes frente a la verja que impide el acceso al pasadizo del Panecillo desde la calle de San Justo, en Madrid. / ALBA VIGARAY

¿Volverá a abrir?

El pasadizo se encuentra en una situación peculiar. La vía figura como calle pública dentro del Plan General, pero no está inscrita en el Patrimonio Municipal del Suelo y por ello se mantiene en un limbo administrativo desde hace dos siglos. En este momento se encuentra gestionado por el Arzobispado de Madrid, propietario del Palacio Arzobispal colindante.

Su reapertura continúa sin fecha definida y este rincón del Madrid de los Austrias sigue cerrado a los peatones. Siglos después, se mantiene la incógnita de si algún día volverá a abrirse al paso de los madrileños.

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