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LA ÚLTIMA RONDA

Madrid Madriz baja la persiana tras más de dos décadas de cañas, raciones y vida de barrio: "Os vamos a echar de menos"

La taberna de Fuencarral afronta su última semana antes de cerrar el sábado 30 de mayo: "Venía clientela muy fija, habituales que me escribían directamente a mí para reservar", cuenta su encargado

Madrid Madriz, abierto desde 1999 en Fuencarral, afronta su última semana de servicio antes de cerrar definitivamente este sábado 30 de mayo.

Madrid Madriz, abierto desde 1999 en Fuencarral, afronta su última semana de servicio antes de cerrar definitivamente este sábado 30 de mayo. / @tabernamadridmadriz

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Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

Al igual que hay aperturas, también hay cierres. Y en Madrid, una ciudad que vive instalada en el vértigo gastronómico, donde cada semana se inaugura un restaurante, una barra de autor o una nueva mesa imprescindible, las persianas que bajan suelen hacer menos ruido que las copas de los estrenos. Pero están ahí. Se sienten en los barrios, en las barras que se vacían, en las mesas donde alguien siempre pedía "lo de siempre" y en esa caña que llegaba sin demasiadas explicaciones.

Madrid Madriz, una de las tabernas más reconocibles de la calle Fuencarral, cerrará definitivamente después de casi 27 años de actividad. El local, abierto en 1999, afronta sus últimos días de servicio antes de bajar la persiana y despedirse de una clientela que durante más de dos décadas lo convirtió en punto de encuentro para comidas, cenas, cañas, raciones y menús del día en pleno centro de Madrid.

Madrid Madriz, abierto desde 1999 en Fuencarral, afronta su última semana de servicio antes de cerrar definitivamente este sábado 30 de mayo.

Madrid Madriz, abierto desde 1999 en Fuencarral, afronta su última semana de servicio antes de cerrar definitivamente este sábado 30 de mayo. / @tabernamadridmadriz

El establecimiento ha construido su identidad sobre una fórmula amplia y popular: una carta con más de 100 platos, raciones, bocadillos, hamburguesas, pizzas, ensaladas, desayunos completos y menú diario. Una oferta pensada para distintos momentos del día y para todos los bolsillos, con "infinitas posibilidades a precios rompedores", según destaca el propio local.

Durante estos años, Madrid Madriz ha funcionado como uno de esos bares de uso cotidiano que resuelven desde un desayuno hasta una comida improvisada o una cena de grupo. Un modelo de taberna versátil, sin grandes artificios, que ahora se despide en un momento especialmente complejo para la hostelería madrileña, marcado por los costes, los alquileres y la dificultad de mantener proyectos independientes en zonas de alta presión comercial.

Madrid Madriz, la taberna de la calle Fuencarral que baja la persiana tras 26 años de cañas, raciones y menú del día en pleno centro de Madrid.

Madrid Madriz, la taberna de la calle Fuencarral que baja la persiana tras 26 años de cañas, raciones y menú del día en pleno centro de Madrid. / @tabernamadridmadriz

El anuncio lo hizo el propio establecimiento a través de sus redes sociales, con un mensaje sencillo y dolido: "Después de 26 años, Madrid Madriz se despide". En esas líneas cabían miles de comidas, cenas, sobremesas, cañas rápidas que terminaron siendo largas, quedadas de última hora, cumpleaños, reencuentros, despedidas, reuniones con compañeros de trabajo y días cualquiera. Sobre todo, días cualquiera. Porque quizá ahí estaba su verdadera fuerza: en haber sido escenario de la vida cotidiana de Madrid.

"Gracias a quienes habéis estado aquí durante años. Y también a quienes aparecíais de vez en cuando, porque al final, todos habéis formado parte de esta historia", escribía la taberna. No hay en el mensaje grandilocuencia empresarial ni lenguaje de nota de prensa. Hay algo más reconocible: la voz de un bar que se despide de los suyos.

Más de 100 platos y una clientela de toda la vida

Era el tipo de sitio en el que uno podía entrar para tomar una caña rápida y acabar resolviendo una comida entera; sentarse a desayunar sin prisa; improvisar unas raciones; pedir un bocadillo; estirar la sobremesa; o encontrar una mesa reconocible en medio del vértigo del centro. No pretendía ser una experiencia gastronómica de relato cerrado, sino algo más sencillo y quizá más difícil de sostener: un bar para muchos momentos distintos.

El Periódico de España ha podido hablar con Dachi, el encargado del local, georgiano de origen y madrileño de adopción reciente. Antes de recalar en Madrid Madriz, trabajó en la restauración en ciudades como Miami y Londres, donde, según relata a este medio, ejerció como jefe de sala en establecimientos frecuentados por futbolistas como Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. Hace un año y dos meses llegó como encargado a esta taberna de Fuencarral, que actualmente cuenta con una "plantilla de 20 trabajadores". Su llegada a Madrid tuvo también una razón íntima. Dachi decidió asentarse en la capital tras el nacimiento de su hijo. Y en Madrid Madriz encontró un local con ritmo propio, una clientela muy fiel y una dinámica de barrio que iba más allá del simple servicio.

"Venía clientela muy fija, habituales que me escribían directamente a mí para reservar, un ambiente muy cercano", recuerda el encargado. Esa frase explica bien lo que se pierde cuando cierra un bar así. No solo desaparece una carta, una barra o una dirección. Desaparece una pequeña red de confianza, una rutina compartida y una forma de reconocerse entre camareros y clientes.

"Acaba el contrato"

A la pregunta del motivo del cierre, explica que, tiene que ver con el final del contrato del local. "Acaba el contrato y la dueña del edificio no lo quiere renovar porque, dice, que abrirá su propio local", señala. Por ahora, añade, se desconoce si el nuevo proyecto mantendrá la actividad hostelera o si el espacio se destinará a otro tipo de negocio.

La explicación encaja con la respuesta que la propia taberna daba estos días en redes sociales a un cliente que preguntaba, con incredulidad, si la renta estaba detrás del cierre: "Nooooooooo, ¿qué pasó? ¿La renta?". Desde Madrid Madriz respondieron con una frase breve, pero reveladora: "La hostelería es muy compleja y esa variable que comentas pesa mucho, entre todas. Os vamos a echar de menos".

Madrid Madriz baja la persiana tras más de 25 años de cañas, raciones y vida de barrio: "Os vamos a echar de menos".

Madrid Madriz baja la persiana tras más de 25 años de cañas, raciones y vida de barrio: "Os vamos a echar de menos". / @tabernamadridmadriz

Madrid Madriz seguirá abierto hasta finales de este mes y encara así su última semana de servicio. Lo hará, según ha explicado el propio local, "haciendo lo que mejor sabemos: servir cañas, sacar raciones, compartir risas y llenar Madrid Madriz de vida". La invitación no puede ser más madrileña: volver una vez más, pedir algo, brindar, mirar alrededor y despedirse sin hacer demasiado ruido.

"Estamos muy tristes también", reconocían desde el propio establecimiento. La despedida ya tiene fecha concreta. Este sábado 30 de mayo, Madrid Madriz dará su último servicio. Después, bajará la persiana una taberna que durante 26 años fue refugio de cañas, raciones, menús, desayunos, comidas improvisadas y encuentros de barrio.

La cara B del boom gastronómico madrileño

El cierre de Madrid Madriz no llega aislado. Forma parte de esa cara B menos luminosa del boom gastronómico madrileño: la de los locales que no sobreviven al aumento de costes, a la presión de los alquileres, a la rotación del consumo o a una hostelería cada vez más exigente.

Los datos ayudan a medir el tamaño del fenómeno. Según publicó El Español en su informe sobre la restauración en Madrid, en el último año se abrieron 585 locales más, cerraron 406 y el sector facturó un 3% más. El mismo estudio recogía que dos de cada tres locales de hostelería en la capital cierran antes de cumplir cinco años, que Chamberí lidera el número de cierres con un 26% y que el 67% de los negocios que bajan la persiana son pymes o proyectos particulares.

El recuento, elaborado por Fernando Múgica, gestor de traspasos de locales de restauración, dejaba además una imagen especialmente cruda: solo dentro de la M-30 clausuró al menos un restaurante al día en 2025, 1,11 para ser exactos, según recogía el mismo medio. Bugao, Umiko, Zeitaku, Per Sé Bistró de Andrés Madrigal, Haches de Javier Ungría, Robuchon Madrid, MamaQuilla, Club Allard, Totó, Señor Pepe, Aldama, Comparte Bistró, Terraza Puertasol de Alberto Chicote, Arce, Viridiana, Casa Lorenzo o Lur son algunos de los nombres que engrosaron esa lista de despedidas.

Ahora se suma Madrid Madriz, aunque su historia pertenece a otra categoría: la de los sitios que no solo daban de comer, sino que acompañaban. La de los locales que funcionaban como punto de encuentro, como comedor improvisado, como refugio de menú del día, caña rápida o cena sin complicaciones. Una taberna de esas que parecían estar ahí desde siempre y que, precisamente por eso, cuesta imaginar fuera del mapa.